Se enojó
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Tegucigalpa, Honduras.- "Tenga cuidado no lo vaya a picar algún animal ahí adentro”, dijo asustado uno de los ingenieros de obras civiles cuando EL HERALDO Plus ingresó a una de las unidades habitacionales del complejo La Laguna, ubicada en la Central Hidroeléctrica Francisco Morazán (CHFM).
Aquella advertencia tenía algo de cierto, pero también llevaba la intención de evitar que se viera una grotesca realidad.
El ambiente en interior de aquella barraca era tétrico. Las huellas del descuido estatal, así como de lo despiadado que puede ser el tiempo, se asomaban por todas partes. Era como si un vendaval hubiera tenido ahí su epicentro.
La infraestructura habitacional de los campamentos La Laguna y Los Pinos en la represa también conocida como "El Cajón" atraviesa una etapa alarmante que exige una intervención por un costo superior a los 60 millones de lempiras.
Paredes de material desechable destrozadas; camas, colchones y gavetas amontonados; techos despedazados; pisos a punto de hundirse con el peso; y edificaciones con reparaciones sin terminar llevan al visitante a preguntarse interiormente: ¿por qué tanto descuido de los bienes del pueblo?
Según estimaciones técnicas conocidas por EL HERALDO Plus, aproximadamente el 70% de las edificaciones y áreas sociales, sobre todo en el complejo de La Laguna, presenta daños significativos, lo que obliga a una labor de mantenimiento constante debido a la naturaleza de los materiales y las condiciones ambientales de la zona.
Ante la pregunta si los campamentos están bajo su responsabilidad, el ingeniero Ronald Merlo, jefe interino de la CHFM, respondió: "Los campamentos son parte de la central. Entonces, están también bajo responsabilidad, como todo lo demás, de la infraestructura de la central".
"La parte del transporte también. Como le explicaba la jefatura es la cabeza. Entonces, pero quien lo lleva y lo administra es la administración. Pero al final cada quien tiene su responsabilidad", agregó.
Merlo, figura clave en la gestión de mantenimiento, expuso que lo descuidado no responde a una falta de interés, sino a la compleja realidad de trabajar con recursos limitados y una centralización administrativa que asfixia la capacidad de respuesta de la central.
"Hemos estado muy limitados con los recursos. Como le estamos explicando todo este proceso de las adquisiciones, los campamentos pasan por lo mismo, o sea, toda adquisición, servicio, compra, por pequeña que sea, estamos siempre enmarcados en la Ley de Contratación del Estado", expresó.
313
personas
habitan en los campamentos del proyecto hidroeléctrico: 92 residen en La Laguna y 221 en Los Pinos
Según él, el problema se agudizó tras la cancelación en 2019 del contrato de servicios generales, el cual centralizaba tareas vitales como mantenimiento, aseo y vigilancia. "Y ese contrato de servicios generales no lo hemos podido recuperar desde el 2019 para aquí, sino que hemos estado trabajando con fondos restringidos, por un lado, no nos permiten abarcar todo".
Este vacío contractual ha obligado a la administración a depender de fondos liquidables, un mecanismo que, aunque funcional, es insuficiente para la magnitud de la infraestructura. El mantenimiento se ha vuelto intermitente y se limita a reparaciones menores, descuidando la estructura de las casas que, al igual que una ciudad, requieren atención constante en sistemas de agua, luz y áreas verdes.
Por su parte, el ingeniero Marvin Tábora, del área de obras civiles en los dos complejos, explicó que la situación es especialmente preocupante en el campamento La Laguna, donde existen cerca de 55 edificaciones, muchas de las cuales son barracas familiares. El estado de las instalaciones "diría que como un 70 están deterioradas, pero en mantenimiento la mayoría", dijo al describir la situación.
De la totalidad de las estructuras, entre 10 y 12 viviendas han sido catalogadas como prácticamente inhabitables en el campamento La Laguna; mientras que en Los Pinos la situación es diferente porque las viviendas fueron construidas de concreto. No obstante, al menos tres viviendas han salido de servicio y exigen una reconstrucción completa.
De acuerdo con Merlo, atender el deterioro total de ambos campamentos requeriría aproximadamente 60 millones de lempiras. Sin embargo, el presupuesto asignado para 2026 es una fracción de esa cifra. “Para las viviendas tenemos un presupuesto de unos 16 millones para abarcar seis viviendas, de estos unos ochos millones son para reconstruir con concreto tres viviendas en La Laguna”, detalló.
El manejo de este dinero es un proceso riguroso y fragmentado. Aunque el presupuesto existe en teoría, la disponibilidad real es un desafío constante: "No es que yo llego y me dicen: ”Aquí está, tiene que pasar para ver si realmente está la plata”, pormenorizó.
Detalló que “antes de que llegue al proceso de inicio, así se llama, hay una reunión de junta directiva donde van todos los procesos que van a inicio, no solo de la central, sino que de todas las dependencias de la ENEE”.
Por otro lado, las licitaciones, que representan el otro camino para la rehabilitación, suelen enfrentar retrasos significativos debido a la Ley de Contratación del Estado. Mientras tanto, el mantenimiento es paliativo, “por ejemplo si hay una casa que ocupa repararle el techo y es urgente, pero no tenemos techo, sino que lo que teníamos en ese momento, por ejemplo, era un lavamanos que salió de otra y eso es lo que teníamos. Entonces, la del techo tiene que ir esperando”, describió Merlo.
Por su parte, la ingeniera Fabiola Madrid, también de obras civiles, al explicar las limitaciones actuales de ejecución, detalló: "Tenemos entre los dos campamentos originalmente ocho millones para cada campamento y lo vamos a ajustar, son 16 millones para atender algunas prioridades".
De este monto total, al menos ocho millones de lempiras serán destinados exclusivamente a la reconstrucción con concreto de tres de las 15 edificaciones que presentan el mayor nivel de deterioro. Los fondos aprobados deben cubrir no solo las reparaciones mayores, sino también el mantenimiento continuo y los insumos necesarios para evitar que más viviendas se vuelvan inservibles, confirmó la ingeniería.
Recordó que la última licitación de mejora de vivienda correspondió a "cuatro casas que se repararon en el campamento Los Pinos. Una licitación que incluía la reparación de una vivienda completa, dos edificaciones que correspondían a apartamentos de dos habitaciones cada edificio y cuatro apartamentos en pabellones".
Actualmente, "seguimos trabajando, seguimos luchando por recuperar el contrato de servicios generales. Desde que se fue, seguimos luchando, no se ha logrado. Luego se siguen llevando a cabo proyectos por licitación pública y privada; ya través del fondo liquidables que maneja la central también se hacen reparaciones menores", puntualizó Madrid.
A criterio de los técnicos, el presupuesto actual, aunque es el único disponible, resulta insuficiente frente a la magnitud del daño acumulado. Mientras se ejecutan las licitaciones para las tres casas priorizadas y otras reparaciones menores, la gestión de las instalaciones permanece fragmentada, consideraron.
El personal técnico continúa a la espera de una mayor capacidad de respuesta administrativa para recuperar la dignidad habitacional de los trabajadores en ambos campamentos. Las especialistas consideran que un contrato de servicios generales permitiría que los campamentos cuenten con personal de albañilería, fontanería y carpintería disponible.
"Ese contrato nos alivia en cuanto a la respuesta más inmediata a las reparaciones. Solo que tenemos que tener nosotros los materiales, pero si no contamos con todo, entonces ya esto es lo que nos va quedando", dijo Merlo, quien en todo momento estuvo atento a responder cualquier pregunta.
En la actualidad, los ingenieros de obras civiles trabajan en la reparación, construcción y licitación de seis viviendas, priorizando las más críticas. No obstante, el deterioro es un fenómeno dinámico: Mientras se reparan unas, otras, especialmente las que quedan deshabitadas, caen en mayor abandono por la falta de recursos para mantenimiento preventivo.
L60
millones
se necesitan para atender el deterioro de los dos campamentos de “El Cajón, según técnicos
La crítica situación en la hidroeléctrica “El Cajón” se extiende a otras edificaciones como el Centro Nacional de Capacitación Técnica (Cenacapt), donde en los últimos meses se han realizado pequeñas reparaciones, pero estas instalaciones continúan sin prestar ningún servicio de formación.
Merlo explicó que este centro no depende de la central, sino de Desarrollo Humano del Departamento de Capacitación de la ENEE, pero lo han tenido abandonado.
A pesar de ello, la central hidroeléctrica recibe el mantenimiento, no de las reparaciones mayores, pero sí de las menores. "A este centro le quitaron sus potencialidades, ahí habían instructores, ingenieros, instructores técnicos, pero esa estructura dejó de existir hace como 15 años. Eso fue política de la ENEE", detalló.
El funcionario subrayó el estado de abandono, señalando que desde hace unos 15 años por políticas de la institución dejaron al centro con funciones reducidas y sin un presupuesto propio para reparaciones mayores, y ahora como las unidades independientes deben gestionar sus propios recursos.
“Con los encargados de Cenacapt en todas estas administraciones anteriores, siempre hemos tenido buenas relaciones y también hacemos gestiones a través de ellos, solo que desde el Gobierno pasado el departamento de capacitaciones centralizó todas las capacitaciones y ahora todas se tienen que canalizar a través del departamento de capacitación”, explicó.
Recientemente, desde ese centro solicitaron reparaciones eléctricas, pero es "como que me diga que no encendía la luz, se reparó, esto y lo otro. El centro de capacitaciones, al igual que los campamentos, ha venido decayendo, porque el centro dejó de funcionar o de tener todas sus potencialidades", declaró Merlo.
El ingeniero enfatizó que el personal técnico vive una presión constante al intentar equilibrar las necesidades de la central con la burocracia: "La labor de papeleo se nos incrementa y el servicio se vuelve intermitente". La falta de un contrato macro de servicios generales es, para él, la solución más viable para aliviar la carga actual.
El jefe de la central insistió en que la transparencia es absoluta, con auditorías constantes y un estricto reglamento de fondos liquidables que el personal sigue a pie de la letra. De esta manera, la lucha por recuperar las condiciones de habitabilidad continúa, mientras la infraestructura de "El Cajón" sigue esperando una inversión que le permita recuperar su esplendor original.