Alcaldía de Aldana se plagó de asistentes, asesores, y jefes con salarios de hasta L70,000
Por cada empleado contratado en la gestión de Nasry Asfura, la administración de Jorge Aldana llegó a incorporar hasta tres nuevas plazas, acompañado además de un incremento de salarios a niveles inéditos
- Actualizado: 08 de abril de 2026 a las 22:36
Tegucigalpa, Honduras.-El exalcalde del Distrito Central, Jorge Aldana, apostó por rodearse de personal de confianza para sostener su gestión municipal. Sin embargo, los datos revelan que esa estrategia derivó en un crecimiento acelerado y costoso de la nómina.
Un análisis de la Unidad de Datos de EL HERALDO Plus, basado en planillas municipales, muestra que durante su administración se incorporó de manera abrupta a más de 70 asesores y 90 asistentes, lo que incrementó el gasto mensual y evidenció una organización sobredimensionada, pues la mayoría gozaba de altos salarios, varios alcanzando los 70,000 lempiras mensuales.
EL HERALDO Plus detectó que dos funcionarios ganaban más que el propio edil y los regidores: el director de Ordenamiento Territorial, Benjamín Bustamante, y el gerente de Movilidad Urbana, José Miguel Mendoza.
A nivel general, se contrataron más de 339 empleados administrativos, lo que representa un incremento del 157% en comparación con los 216 trabajadores heredados de la gestión de Nasry Asfura, quien dirigió la comuna hasta 2022.
El aumento no solo fue en número. Por cada empleado de la administración anterior, el edil de Libertad y Refundación (Libre) incorporó hasta tres nuevas plazas, lo que se tradujo en una presión adicional sobre el gasto en salarios. Dentro de este grupo, los sueldos oscilan entre 30,000 y 115,000 lempiras mensuales, con casos que incluso superan el ingreso del propio alcalde.
En contraste, durante la gestión de Asfura, el salario más alto dentro de este rango correspondía al jefe municipal, con 81,000 lempiras mensuales, mientras que los ingresos más bajos se asignaban a perfiles técnicos o asistentes.
Bajo la administración de Aldana, en cambio, el techo salarial se amplió. Solo en este grupo de empleados —todos vinculados a cargos administrativos como directores, gerentes, jefes, asesores y asistentes— la alcaldía destinó 22.3 millones de lempiras mensuales, equivalente al 27.49% del total de la planilla, que ascendía a 81.2 millones de lempiras.
Los puestos que más dinero demandaron
Aldana concentró los recursos de la alcaldía en un grupo relativamente reducido de funcionarios. Sin embargo benfeció con salarios bajos a un número nutrido de personas, tal y como EL HERALDO Plus lo adelantó en el trabajo: Cientos de policías, inspectores y gestores: así infló Aldana planilla de la Alcaldía.
Entre los gerentes y subgerentes, la Alcaldía destinó 1.88 millones de lempiras al mes en 30 plazas (26 gerentes y 4 subgerentes). Aquí sobresalía el gerente de Movilidad Urbana, con un sueldo de 100,000 lempiras al mes, ganando por encima de Aldana y los regidores. Seguía el gerente de Recursos Humanos con 79,000 lempiras.
Los demás gerentes y subgerentes percibían entre 40,000 y 70,000 lempiras, consolidando un bloque de altos salarios concentrados en puestos de supervisión.
Los directores constituyeron otro grupo de alto costo: ocho plazas absorbieron 581,600 lempiras mensuales, con el director de Ordenamiento Territorial recibiendo 115,000 lempiras, el monto más alto de toda la nómina y siendo otro cargo mejor pagado que el alcalde.
Otros directores percibían 79,900 y 61,700 lempiras, mientras que el director de la Policía Municipal y su subdirector cobraban 70,000 lempiras cada uno. La variabilidad de sueldos dentro de un mismo nivel jerárquico evidencia la ausencia de un sistema salarial uniforme y transparente.
El grupo más numeroso fue el de asesores, con 76 plazas y un desembolso mensual de 3,331,000 lempiras. Entre ellos, 42 puestos sin especificación ganaban entre 30,000 y 70,000 lempiras, mientras que 24 asesores legales recibían entre 30,000 y 60,000 lempiras.
Además, siete asesores de proyectos percibían de 30,000 a 50,000 lempiras, y dos asesores de comunicaciones cobraban 60,000 lempiras cada uno, superando incluso varios sueldos de gerentes y directores. La multiplicidad de asesores y la dispersión de salarios muestran una administración con estructura inflada y gastos elevados sin justificación funcional clara.
Los 45 puestos de jefatura representaron 1,779,900 lempiras mensuales, con 15 puestos sin especificación que absorbieron 528,200 lempiras.
El jefe del Comité de Emergencia Municipal percibía 79,000 lempiras, y los responsables de Planillas y Obras Mayores 60,000 lempiras cada uno, evidenciando otra área donde la concentración de recursos no necesariamente se correspondía con la complejidad de las funciones.
Festín de asistentes
Un aspecto crítico de este patrón de gasto fue la nómina de asistentes, un grupo amplio y diverso. Aldana contó con tres asistentes personales, cada uno con un salario de 60,000 lempiras al mes, mientras que el vicealcalde Carletón Dávila tuvo tres asistentes con 45,000, 45,000 y 30,000 lempiras.
Además, la comuna contrató en total 94 asistentes adicionales, cuyos salarios variaban ampliamente: 13 percibían 30,000, dos 50,000, dos 47,000, 58 ganaban entre 31,000 y 44,000, y siete recibían 45,000 lempiras.
La combinación de asistentes personales y generales refleja cómo la administración asignó recursos significativos incluso a puestos de apoyo, consolidando una estructura que priorizó la cercanía política y la lealtad sobre la eficiencia operativa.
Ministerio Público y el TSC deben actuar
Juan Carlos Aguilar, director de Transparencia de la Asociación para una Sociedad más Justa (ASJ), advirtió que el incremento del personal y de la planilla de la capital hondureña era una situación conocida desde hace meses, pero que “lamentablemente no se materializó en resultados, en cambios para la ciudadanía del Distrito Central”.
El experto destacó la necesidad de evaluar el desempeño de los empleados y determinar si su contratación se hizo “por méritos o si fue por activismo político”, identificando posibles “paracaidistas” que ocupaban plazas sin generar resultados concretos, lo que representa un gasto innecesario para la municipalidad.
Aguilar subrayó que esta situación requiere de una revisión profunda: “Se debe hacer también una auditoría forense desde el Tribunal Superior de Cuentas, emitir esos pliegos de responsabilidad y, en caso de ser necesario, remitir la responsabilidad penal al Ministerio Público para que deduzca las responsabilidades del caso”.
Según el director de Transparencia, es “completamente ilógico que alguna persona gane más que el alcalde, que es la persona con la mayor jerarquía y responsabilidad en la municipalidad”.
El experto también llamó la atención sobre el uso de recursos adicionales, como el fondo rotatorio del alcalde: “Había un fondo rotatorio, o está el fondo rotatorio, en donde el alcalde municipal tenía acceso a 550 mil lempiras mensuales, que no ejercía liquidación en ese sentido”, señaló Aguilar, enfatizando que este tipo de prácticas aumenta el riesgo de abuso financiero.
Dentro del análisis del gasto en personal, Aguilar destacó que la evidencia presentada por EL HERALDO Plus demuestrán que había “una piñata en la Alcaldía Municipal”, donde se priorizó la cercanía política y la confianza por encima de la eficiencia administrativa y el servicio a la ciudadanía.
Por su parte, Denis Castro Bobadilla, exvicepresidente del Congreso Nacional, calificó como un ejemplo de “populismo chambero” la administración de Jorge Aldana en la Alcaldía del Distrito Central, donde —según su análisis— se priorizó la lealtad política por encima del servicio público.
“No necesariamente estaban relacionados con personas que pudieran servir a la ciudad como tal, sino como una actividad partidista probablemente”, afirmó, al referirse al incremento de personal y la sobrecontratación de empleados vinculados a su gestión.
Castro Bobadilla señaló que aceptar cargos para los cuales los funcionarios no estaban capacitados, y con salarios excesivos, constituye “un acto de corrupción” y enfatizó que el Ministerio Público y el Tribunal Superior de Cuentas deberían investigar estas prácticas.
“Sí se llama malversación de caudales, literal, literal, es malversación de caudales”, sostuvo, recordando que el dinero recaudado en impuestos debería destinarse a mejorar la ciudad, y no a sostener un esquema clientelar dentro de la alcaldía.
El exfuncionario describió cómo este tipo de nombramientos se realizaron al margen de concursos de mérito: “Tan irregular que no fueron sometidas las plazas a concurso por oposición curricular, sino que pusieron así simples a los que pegaron afiches”.
Según él, la intención de estas contrataciones era asegurar el apoyo político: “Los que estaban acompañándolo no acompañaban por el interés y amor a la ciudad, sino por el amor y el interés a lo que les pagaban. Eso los convierte en seres despreciables porque en realidad no prestigiaron ni el cargo ni ayudaron al servicio de la alcaldía”.
Castro Bobadilla también destacó que el despilfarro afectó directamente a la ciudadanía y al patrimonio municipal: “Se incrementó la planilla, eso se llama malversación de caudales públicos, y va en detrimento de las mejoras a las universidades y de los servicios que pagamos los contribuyentes”.
Subrayó que la ciudad recibe ingresos de quienes no pagan impuestos locales y que, pese a esto, los fondos públicos se usaron de forma inadecuada para pagar sueldos elevados a personal administrativo y asesores, sin que se reflejara un beneficio tangible para la población.
Además, hizo un llamado a la reflexión sobre la vocación de quienes acceden a cargos públicos: “Muchos quieren llegar al cargo para disfrutar del bienestar; sin embargo, usted va a ver que no producen absolutamente nada”.
Según Castro Bobadilla, la administración de Aldana deja como saldo una “enorme decepción” por la priorización de intereses personales y partidistas sobre la eficiencia y el servicio público.
Con esto queda evidenciado que la gestión de Jorge Aldana en la Alcaldía del Distrito Central deja como saldo un patrón claro de sobredimensión de la nómina y salarios desproporcionados, donde la cercanía política prevaleció sobre la eficiencia y el servicio público, sin que se evidenciaran resultados tangibles para la ciudadanía.