TEGUCIGALPA
Después de un comienzo programado de devaluación en enero de 12 centavos en la compra de dólares (23.50 a 23.62 lempiras), llegó un momento de estabilidad de la moneda.
Pero a partir de abril y al mes de julio anterior, el lempira se ha revaluado y hoy se cotiza 14 centavos menos que en enero.
Las razones son el ingreso de más divisas por remesas y exportaciones (principalmente el café) y el bajo precio de los carburantes en los mercados internacionales, entre otras.
Pero en este panorama no debe dejarse de valorar el aspecto político.
En la recta final hacia las elecciones generales, según algunos economistas, el gobierno podría estar frenando el deslizamiento de la moneda.
No es la primera vez que se opina de la intervención política en materia monetaria y una de las bases es que solo Guatemala, en la región, muestra una apreciación de la moneda.
¿Qué está pasando?
Según el presidente del Banco Central de Honduras, Manuel Bautista, uno de los factores que explica la revaluación es que los tipos de cambio de los socios comerciales del país se han apreciado continuamente a lo largo de este año, y las tasas de inflación de esos países han sido menores que la tasa local.
Otras variables que han influido por ahora son el incremento registrado en lo que va del año en el ingreso de las remesas (cerca de los 2,000 millones de dólares) y el desembolso de los 700 millones de dólares colocados en bonos en el mercado internacional para cubrir las deudas de la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE), más el ingreso de divisas por el incremento en las exportaciones de productos como el café.
Una opinión diferente es la del expresidente del Colegio Hondureño de Economistas (CHE), Martín Barahona: “Lo que está sucediendo es que la devaluación continúa, pero en términos más graduales”. “Pero solo es un fenómeno de tres o cuatro meses que dejó de subir, pero la devaluación está ahí”, apunto.
“Eso ha fortalecido la oferta de divisas, porque supuestamente lo que define el tipo de cambio es la oferta y demanda de divisas”, dijo el expresidente del CHE. Este es un fenómeno, agregó, “muy coyuntural, muy transitorio”, que habrá que analizar para determinar la sostenibilidad del mismo en el tiempo. “En algún momento se podría dar un giro, por ejemplo, si no se resuelve lo del TPS (estatus de inmigrantes en EE UU), se recibirían menos remesas o que se encarezcan los carburantes en el mercado internacional”, sin dejar de lado el tema político.
Para Ismael Zepeda, economista del Foro Social de la Deuda Externa (Fosdeh), la revaluación es “una ilusión óptica” que durará, sin duda, hasta después de las elecciones y cuando se intente revisar el nuevo acuerdo (con el FMI), donde seguro que harán el señalamiento.
“Esta ilusión óptica no está llegando al consumidor. Pregunte usted a los pagan alquileres en dólares, los que pagan sus cuotas de vehículos, su factura de celular. Alguien se está quedando con ese diferencial”.
¿Y quién sería?, se le preguntó. “El sistema financiero, o posiblemente una parte del Banco Central, lo que hacen es mantener cierta reserva y dosificar los dólares a la economía nacional y a medida comienzan a dosificar esos dólares lo que hacen es mantener la reserva y, a medida se va depreciando, se va ganando”, responde Zepeda.
LAS CIFRAS DE LA DEVALUACIÓN
1. Según los registros del Sistema Electrónico de Negociación de Divisas (Sendi), entre enero (23.50 por dólar) y julio (23.36), el lempira tuvo una apreciación de 14 centavos. En este mismo período en 2016, el lempira se había devaluado en 53 centavos frente al dólar al pasar de 22.36 lempiras por dólar a 22.89
2. Para el economista Martín Barahona, los ganadores con la revaluación del lempira son los grandes importadores porque requieren de menos dólares para la compra de sus productos. Los afectados serían los exportadores, los inversionistas y los hondureños que reciben remesas del exterior.
3. Para Ismael Zepeda, economista del Fosdeh, el consumidor final sigue siendo el gran perdedor “por algo que muy pocos mencionan y que es porque de la canasta básica alrededor del 40% de los productos son importados, y eso hace que los precios se incrementen y hasta la fecha no bajan”.
Después de un comienzo programado de devaluación en enero de 12 centavos en la compra de dólares (23.50 a 23.62 lempiras), llegó un momento de estabilidad de la moneda.
Pero a partir de abril y al mes de julio anterior, el lempira se ha revaluado y hoy se cotiza 14 centavos menos que en enero.
Las razones son el ingreso de más divisas por remesas y exportaciones (principalmente el café) y el bajo precio de los carburantes en los mercados internacionales, entre otras.
Pero en este panorama no debe dejarse de valorar el aspecto político.
En la recta final hacia las elecciones generales, según algunos economistas, el gobierno podría estar frenando el deslizamiento de la moneda.
No es la primera vez que se opina de la intervención política en materia monetaria y una de las bases es que solo Guatemala, en la región, muestra una apreciación de la moneda.
¿Qué está pasando?
Según el presidente del Banco Central de Honduras, Manuel Bautista, uno de los factores que explica la revaluación es que los tipos de cambio de los socios comerciales del país se han apreciado continuamente a lo largo de este año, y las tasas de inflación de esos países han sido menores que la tasa local.
Otras variables que han influido por ahora son el incremento registrado en lo que va del año en el ingreso de las remesas (cerca de los 2,000 millones de dólares) y el desembolso de los 700 millones de dólares colocados en bonos en el mercado internacional para cubrir las deudas de la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE), más el ingreso de divisas por el incremento en las exportaciones de productos como el café.
Una opinión diferente es la del expresidente del Colegio Hondureño de Economistas (CHE), Martín Barahona: “Lo que está sucediendo es que la devaluación continúa, pero en términos más graduales”. “Pero solo es un fenómeno de tres o cuatro meses que dejó de subir, pero la devaluación está ahí”, apunto.
“Eso ha fortalecido la oferta de divisas, porque supuestamente lo que define el tipo de cambio es la oferta y demanda de divisas”, dijo el expresidente del CHE. Este es un fenómeno, agregó, “muy coyuntural, muy transitorio”, que habrá que analizar para determinar la sostenibilidad del mismo en el tiempo. “En algún momento se podría dar un giro, por ejemplo, si no se resuelve lo del TPS (estatus de inmigrantes en EE UU), se recibirían menos remesas o que se encarezcan los carburantes en el mercado internacional”, sin dejar de lado el tema político.
Para Ismael Zepeda, economista del Foro Social de la Deuda Externa (Fosdeh), la revaluación es “una ilusión óptica” que durará, sin duda, hasta después de las elecciones y cuando se intente revisar el nuevo acuerdo (con el FMI), donde seguro que harán el señalamiento.
“Esta ilusión óptica no está llegando al consumidor. Pregunte usted a los pagan alquileres en dólares, los que pagan sus cuotas de vehículos, su factura de celular. Alguien se está quedando con ese diferencial”.
¿Y quién sería?, se le preguntó. “El sistema financiero, o posiblemente una parte del Banco Central, lo que hacen es mantener cierta reserva y dosificar los dólares a la economía nacional y a medida comienzan a dosificar esos dólares lo que hacen es mantener la reserva y, a medida se va depreciando, se va ganando”, responde Zepeda.
LAS CIFRAS DE LA DEVALUACIÓN
1. Según los registros del Sistema Electrónico de Negociación de Divisas (Sendi), entre enero (23.50 por dólar) y julio (23.36), el lempira tuvo una apreciación de 14 centavos. En este mismo período en 2016, el lempira se había devaluado en 53 centavos frente al dólar al pasar de 22.36 lempiras por dólar a 22.89
2. Para el economista Martín Barahona, los ganadores con la revaluación del lempira son los grandes importadores porque requieren de menos dólares para la compra de sus productos. Los afectados serían los exportadores, los inversionistas y los hondureños que reciben remesas del exterior.
3. Para Ismael Zepeda, economista del Fosdeh, el consumidor final sigue siendo el gran perdedor “por algo que muy pocos mencionan y que es porque de la canasta básica alrededor del 40% de los productos son importados, y eso hace que los precios se incrementen y hasta la fecha no bajan”.