Se fue el más grande. “Tengo una emoción inmensa”. David Suazo se llevó la mano derecha al corazón y levantó la izquierda para saludar a su pueblo; “es el final de un ciclo”, aceptaba el mejor delantero hondureño de todos los tiempos, segundos después de retirarse oficialmente.
“La H representa todo. Mi tierra, mi sangre, el lugar de donde salí, la que me ayudó a ser lo que soy”. Se acordaba luego la Pantera de su mentor Mon Paz (QEPD) y del primer gol de su carrera. “Esa tarde con Olimpia fue un momento inolvidable en mi vida, golear con 19 años y en un clásico”
Un gol a su estilo...
Construida la noche para que todas las luces se fueran con el Rey David, el ídolo de los hondureños se puso los tacos por última vez y tardó 20 minutos para que el cielo recordara su forma de celebrar: la “V” de la victoria y una anticipación que marcó un estilo. De zurda, a pase de uno de sus mejores amigos, Julio de León.
El estadio Morazán se puso de pie para ovacionar nuevamente al gran invitado de honor. “El gol lo corona todo”, decía la Pantera Suazo, mientras el pueblo se reventaba las palmas y se divertía con la figura que hacía madrugar al hincha catracho todos los domingos de una exitosa vida futbolística en el Cagliari italiano.
Humilde como siempre
“Gracias por estar aquí, gracias por su apoyo. Estoy muy emocionado”, sacaba de su garganta el mejor extranjero del Calcio en la temporada 2006. Maynor Figueroa, Arnold Cruz, Amado Guevara, Wilson Palacios, Julio de León, Edgar álvarez, Milton Núñez y mil anécdotas del verde césped que acompañaban al 52 veces internacional con la Bicolor. Y se venía lo mejor. A los 28 minutos, Chelato Uclés -el hombre que inmortalizó el apodo del Rey- indicaba el cambio que se dio en 2004, en la ciudad de Alajuela, cuando Honduras derrotaba 5-2 a Costa Rica: Saúl Martínez por David Suazo.
Las gradas empezaron a vibrar y David respondía con los brazos en alto. Del sector de Preferencia venía la súplica por una foto o un autógrafo. David, como siempre fue una constante en su vida, no se negó una vez más...
La última vuelta
En el ocaso de la noche se vino el David Suazo con la piel de la Bicolor. Hizo un par de disparos y recibió la última ovación en una cancha.
Pasaron las figuras, pero la luz no dejó de alumbrar la gala final del Rey David. Hasta que se vino la vuelta olímpica y la avalancha humana que quería tocar a su héroe, a su gran ídolo, a la bandera de la humildad, al hombre de los goles en la H y en el Calcio. A David Suazo, simplemente gracias..