Deportes

Triunfazo de Motagua en las aguas del Tiburón

Sin lucir ni ser espectacular, el Ciclón sigue aferrado al estilo Vazquez y ahora va por el Blanco.

Motagua
20.03.2014

Motagua sufrió durante 80 minutos, pero en el ocaso del partido un ángel de apellido Lombardi bajó del cielo para darle la alegría al Azul Profundo.

Los Azules superaron 1-0 a Platense y llegan al clásico capitalino con la moral en alto. No fue nada fácil para los dirigidos por Diego Vazquez, esta vez se toparon con un Platense que los mantuvo embotellados; al Tiburón le dieron órdenes estrictas de buscar los goles y sus artilleros se fueron sin piedad sobre el marco motagüense. Jerrick Díaz tuvo las más claras del partido.

El atacante saltó y cabeceó con dirección al marco, pero el balón lo traicionó y se fue afuera del marco.

Los Escualos volvieron a ejercer presión, pero Sebas Portigliatti en una espectacular tapada desvió.

La zaga azul desafinó y parecía que se venía el gol de los locales. Guillermo el Memo Bernárdez adelantó sus líneas; el estratega no quiso reservarse nada y sembró el temor en el territorio motagüense.

Al mismo tiempo, los reclamos de la Barbie Vazquez no se hicieron esperar. El argentino se vio obligado a arriesgar y sus extranjeros comenzaron a romper el hielo.

Motagua hizo un avance importante gracias al desborde de Crisanto y en el área Maxi Lombardi mandó el balón afuera del campo. Más tarde, en una individualidad, el Rulo Varela también se puso cara a cara con el gol y soltó una línea potente que pasó besando el vertical.

Dos intenciones azules contra cuatro claras del Tiburón. La balanza estaba a favor de los porteños.

El replanteamiento...

La Barbie puso dos atacantes en el campo, pero no hubo mucha agresividad motagüense. Víctor Arzú hizo el trabajo sucio y se quedó jugueteando con los defensores, mientras Rubilio (de cabeza o con los pies) buscó perforar las redes.

Más atrás, Varela buscaba profundidad con algunas jugadas punzantes. Y el juvenil Deibi Flores no pudo gravitar en 40 minutos y salió del campo, dándole paso al experimentado Pitbull Claros.

Motagua trató de retener más la pelota con Claros y Mayorquín, aunque el enorme Walter Hernández hizo un buen trabajo recuperando la pelota.

En este partido, Platense verdaderamente merecía ir ganando, pero nuevamente su falta de contundencia le hizo daño. Kelvin Johnson y Díaz estaban aprovechando las debilidades del Ciclón y remataban fuerte, pero Portigliatti una vez más fue figura.

La segunda mitad arrancó con un Platense encimado y un Motagua con mayores exigencias. Los Azules aumentaron las revoluciones, pero Rubilio Castillo volvió a fallar bajo el marco.

El tiempo se le estaba acabando al depredador. Faltaba un líder, no había creación y tampoco contundencia en el Mimado.

Pero cuando el telón estaba cayendo, Maxi Lombardi se encontró con el balón y lo mandó a guardar. El uruguayo batalló con los defensores y con cierta incomodidad remató para establecer el 1-0.

El gol en contra no debilitó a los Escualos; por el contrario, inspiró a los atacantes a seguir luchando en busca del empate.

Sin embargo, el juego terminó con un cuadro platensista lleno de deseos y un Motagua que supo jugar con los tiempos y esperar hasta que se detuviera el cronómetro. El Mimado ahora le hará frente al superclásico contra Olimpia.