San Pedro Sula. En la Bicolor, los goles se han depositado en una cuenta a plazo fijo y, hoy por hoy, podrá ser el punto más débil de este proceso de la mano de Jorge Luis Pinto.
Lo sufrió en el opaco 1-1 del jueves ante Guatemala. Y lo ha confirmado en el levemente mejor 1-1 de ayer ante Sudáfrica. De todos modos, tampoco aparece la hemorragia de opciones frente a las porterías, así que la zona pensante es la segunda fase crítica de cara al cuadrangular, distante solo a un mes, cuando la H visite a Canadá el 13 de noviembre.
En el Olímpico, vacío como no es una costumbre en la hinchada sampedrana, hubo un inicio que puso a sacudir el ecualizador del partido.
Empezaron ellos, los Bafana Bafana, con un cabezazo bien educado de Erick Mathoho que se metió justamente en el lugar donde se había movido Oliver Morazán (otro error de funcionamiento defensivo, así como el que Guatemala le hizo a la H en Tegucigalpa).
Respondieron los nuestros. Como pasó gran parte del primer tiempo, la “conexión azul” dejó el empate al 12: recorte de Discua, rezago del portero Khune y cabezazo atento de Erick Andino Portillo.
De más a menos...
El juego se hizo de poder a poder, de un atractivo ida y vuelta que revelaba la buena técnica de los africanos y la mejor disposición de los hondureños, en relación al jueves pasado.
Y Román Rubilio Castillo tuvo para calmar los murmullos, que bajaban nerviosos de las gradas de cemento por el regular funcionamiento de la H. Tuvo dos claras el goleador del Correcaminos de México, pero la del 64 era para él...
Erick Andino Portillo lo habilitó de cabeza y, frente a frente, no pudo batir a Khune. Fue lo último para la pareja de atacantes por la que apostó JLP, que empezó a definir en su mente el tipo de jugador que quiere para el inicio del eliminatorio. ¿Alvarado, Tejeda, Méndez, Morazán, Velásquez Colón habrán tenido sus últimos minutos con la H?
Se viene noviembre y se acabaron los laboratorios. Ahora será a ganar o ganar...