Tegucigalpa, Honduras.- Silvana Cárcamo no necesita presentación entre los fieles del Real España. A sus 70 años, esta aficionada oriunda de San Pedro Sula lleva en el alma los colores amarillo y negro. “Desde toda la vida, soy españolista. Los colores se llevan en el corazón”, dice con orgullo, llevándose la mano al pecho momentos antes de ingresar al estadio Chelato Uclés, donde su equipo disputa la gran final ante Olimpia.
Silvana asegura que acompaña al club aurinegro donde juegue: “Voy a todos los partidos, ya he ido a Comayagua, a cualquier estadio. Toda mi vida he seguido al equipo”. Aunque confiesa que no suele viajar a Tegucigalpa, no olvida la última vez que estuvo en la capital: “Vine cuando levantamos la copa contra Motagua, un 30 de diciembre”.
Al preguntarle cuál es el título que más atesora, no duda: “Cuando le ganamos a Olimpia aquí en el Nacional, en 2003. Ese lo disfruté a lo grande”, recuerda entre risas.
También menciona, aunque con cierta duda, que el gol que más gritó fue “uno de Pedriño... o de Zampana. Sí, el de Roberto Soto también, ¡a ganar en España!”.
Pese a que Real España llega con desventaja tras el 2-1 en la ida, Silvana mantiene la esperanza intacta: “No se ha perdido nada. ¿No se acuerdan cómo llegaron despojados los motagüenses? Hay fe, hay fe. Contra Olimpia se puede”.
Con su energía inquebrantable y su memoria llena de triunfos aurinegros, Silvana representa el corazón de una hinchada que no se rinde, incluso cuando el marcador está en contra.