La gloria del clásico duró poco y Motagua volvió a la misma ruta del conformismo.
Los Azules empataron 0-0 con Parrillas One en el partido más pobre de la jornada quince.
Aquí no hubo alegrías, solo dos equipos que hicieron lo humanamente posible por aburrir a los pocos aficionados que llegaron a torturarse al Nacional.
El comienzo fue un poco tosco para el Ciclón, que se topó con un equipo que sabe pararse de local y de visita.
Parrillas fue amenazando ante la impotencia de los Azules que perdían cada pelota. Juan José Rodríguez fabricó una estupenda jugada por la izquierda y con toda libertad remató al marco de Marlon Licona.
Por fortuna el arquero estaba bien ubicado y con los ojos bien abiertos para atrapar esa pelota.
En 45 minutos se vio poco fútbol y algunas ocasiones de peligro por parte de ambos equipos. Los dos rivales esperaron hasta después del descanso para aumentar las revoluciones.
Sobre el minuto 47, Motagua reclamó una falta penal por mano dentro del área parrillera, pero Jorge Topete dijo no al lanzamiento de 11 pasos.
En el 61 hubo una falta dentro del área y Topete volvió a decir no.
Parrillas se defendió con todo y ni siquiera los venenosos remates de Lombardi surtieron efecto. Por más que el mediocampista buscó el gol por diferentes puntos de la cancha, no tuvo su premio.
La más clara fue un remate a puerta que el portero Mario Flores mandó al tiro de esquina. Flores fue la figura de la noche.
El técnico Risto Vidakovic hizo modificaciones pero no sirvieron de nada.
Al final, el Gavilán Cálix logró su cometido que era no perder en Tegucigalpa. Motagua ahora tiene una dura visita ante Real España el domingo.