El defensa internacional inglés del Chelsea, John Terry, fue absuelto de la acusación de racismo que pesaba sobre él, al término de un mediático juicio de cinco días celebrado en la Corte de Magistrados de Westminster en Londres.
Terry, de 31 años, se había declarado inocente de un delito de orden público con agravante racial por haber presuntamente proferido insultos racistas contra el futbolista mulato del Queens Park Rangers, Anton Ferdinand, en un partido de la Premier League disputado en octubre de 2011.
Aceptó, sin embargo, durante el juicio, haber pronunciado las palabras soeces que se le imputan, pero afirmó que solo estaba repitiendo sarcásticamente lo que pensaba que le había dicho Anton Ferdinand, hermano del jugador del Manchester United, Rio Ferdinand.
“Es imposible estar seguro exactamente lo que le dijo el Sr. Ferdinand en este momento”, admitió el juez Howard Riddle al anunciar su veredicto en una multitudinaria vista en el céntrico tribunal londinense.
“Es por tanto posible que lo que dijo (John Terry) no tuviera intención de ser un insulto, sino más bien un desafío a lo que creía que se le había dicho”, agregó. “En estas circunstancias, como hay una duda, el único veredicto que este tribunal puede registrar es no culpable”, concluyó.