Tegucigalpa, Honduras.- La Federación Nacional de Fútbol de Honduras confirmó este viernes 27 de febrero la llegada del español José Francisco Molina como nuevo director técnico de la Selección Nacional, apostando por un perfil con experiencia internacional, carácter reflexivo y una visión profunda del juego. A sus 56 años, el exguardameta valenciano asume el reto de conducir a la “H” con la misma convicción que marcó su etapa bajo los tres palos.
Nacido en Valencia y recordado por su trayectoria en clubes de la liga española, Molina también defendió la camiseta de la Selección de fútbol de España, con la que disputó el Mundial de Copa Mundial de la FIFA Francia 1998 y la Eurocopa 2000. Experiencias, que según ha dicho en entrevistas, siguen marcando su manera de entender la alta competencia y la responsabilidad de representar a un país.
En una entrevista de años atrás, Molina dejó una frase que hoy cobra fuerza en su nuevo rol: “Lo mejor de este deporte es jugarlo”. Aunque su transición a los banquillos fue natural tras su retiro en 2007, siempre sostuvo que el fútbol se vive con mayor intensidad dentro del campo. Sin embargo, reconoce que dirigir le permite disfrutar desde otra perspectiva, aun cuando —como él mismo admite— “se sufre mucho más en el banquillo que en el terreno de juego”.
Su mentalidad queda clara cuando explica que nunca tuvo una predilección especial por entrenar guardametas, pese a haber sido uno de élite. “Me tira más el conjunto”, afirmó al justificar su decisión de convertirse en entrenador de equipo y no en preparador específico de porteros. Esa visión integral podría ser clave para una Honduras que urge identidad, equilibrio y cohesión táctica.
Uno de los episodios más recordados de su carrera con España fue su debut internacional, cuando jugó como futbolista de campo en un amistoso ante Noruega. Años después, rememoró aquella escena con una sentencia que define su compromiso: “Yo en la Selección jugaría de cualquier cosa”. Esa actitud, de anteponer el grupo por encima de la posición, es un mensaje potente para un plantel que necesita entrega total.
Molina también conoce la presión y el aislamiento que implica competir al máximo nivel. Recordaba que en las grandes competiciones se vivía casi desconectado del mundo exterior, concentrado únicamente en el rendimiento. Esa capacidad de enfoque es coherente con otra de sus confesiones: “Me gusta ver el fútbol solo...concentrado”. Para él, analizar el juego requiere silencio, atención y profundidad, reveló en una entrevista a la Real Federación Española de Fútbol (RFEF).
Más allá del césped, su vida dio un giro en 2002 cuando enfrentó y superó un cáncer, experiencia que transformó su percepción del éxito y del fracaso. Desde entonces, asegura que aprendió a valorar las cosas en su justa medida y a no dramatizar situaciones que forman parte del deporte. Esa resiliencia podría convertirse en un activo emocional para la H en momentos de adversidad.
Con esa mezcla de experiencia internacional, reflexión personal y pasión intacta por el juego, José Francisco Molina inicia una nueva etapa al frente de Honduras.
Su discurso sugiere que será un técnico que prioriza el colectivo, exige concentración y entiende que, antes que cualquier sistema táctico, el fútbol sigue siendo —como él mismo lo dijo— un deporte que se honra jugándolo.