CONEJO. . De paso reafirma que la Isla Conejo le pertenece a Honduras y por eso su ejercicio de soberanía el pasado martes.
HACKEO. No hallan qué inventar, unos chuscos juran en esas redes que Xiomara se autohackeó su X solo para insultar a JOH, por aquello de su regreso. Será.
PERREO. Hombre, qué estará pasando con Cossette, allí sale ahora en un vídeo con el baile del perreo, no se sabe si a manera de despedida de la afición -ahora que pinta llantas a la OEA- o por indirecta directa sepa Judas a quién.
CÉSAR. El asunto es que un embajador -o embajadora- no solo debe ser, sino, parecer, como la mujer de César. Cuidar, preservar y respetar la dignidad del cargo, porque, al final, más que la imagen propia, se trata de la imagen del país.
EXPLOTA. Bueno, entre los refundidores ya empiezan a explotar las frustraciones, los resentimientos con el exoficialismo y la desilusión por la cruel y vil llanura.
NIÑO. Allí salió el tal Gerardo Torres, el niño consentido de Xiomara, acusando que una “parejita de cobardes, que ensuciaron nuestro gobierno con actos de corrupción, están pagándole a una pobre tonta para atacarme”.
MP. Respondió Carmen Haydee López, excandidata a diputada de Libre, amenazando con elevar la denuncia al Ministerio Público, dando a entender que GT presente pruebas de sus acusaciones. Qué tal.
FINAL. Todo listo para la gran final de mañana, en NY, donde ya se ha confirmado la presencia, en carne y hueso, de Trump y del Rey Felipe VI de España, lo mismo que 17 minutos para el show de medio tiempo.
ANILLOS. Una final con sabor a Super Bowl, no solo por la presentación en el intermedio, sino, porque ahora también regalarán anillos a los jugadores, como recuerdo del encuentro. ¡Se americanizó el mundial!
GALILEO. Hay entradas, en las graderías más cercanas a la cancha, que cuestan hasta 42 mil dólares y cinco y siete mil casi en el techo, desde donde hay que ver el partido con el invento de Galileo.
TACO. A ver cuántos hondureños se dan el taco de estar en la gran final, a ver, dijo el cieguito. Pero, de que habrá catrachos, habrá.
NEGOCIO. Los mundiales -todos, no solo este- son un gran negocio. Se imaginan si la final hubiese sido entre España e Inglaterra, o entre Noruega y Francia, creen que habría llenazo total y entradas a 42 mil verdecitos.