ATERRADOR. Jueves negro, doloroso, nefasto, aterrador. Para no olvidar nunca jamás. Al cierre ya iban como 25 muertos, 19 en Trujillo y seis en Omoa. Pobrecita Honduras.
RISA. Adivinen quién no movió un dedo en su gobierno para arreglar el desmadre de tierras en el Bajo Aguán, ni contra el crimen organizado, pero está muerto de la risa por el montón de muertos.
MENSAJE. Justo por eso, por la grave inseguridad que dejó Xiomara sobre todo en Colón, Olancho y Yoro, aquí se le pidió al presidente Asfura, inclusive antes de su toma de posesión, que iniciara su gobierno con un claro mensaje a los delincuentes.
EXCEPCIÓN. Lo único que Xiomara y Mel Zelaya hicieron en sus cuatro años fue decretar el estado de excepción, de allí para allá, pare de contar.
TAREA. Lástima que Tito Asfura no ha querido -o no ha podido- asumir el liderazgo en la lucha contra la criminalidad. Esa debe ser tarea de un presidente en virtud del alto grado de violencia que vive el país. La lucha requiere del esfuerzo y la unidad del Estado en su conjunto -los tres Poderes, el MP, Fuerzas Armadas- porque un ministro no tiene esa capacidad.
RÍOS. Si el presidente Asfura no hace uso de su liderazgo y pone a trabajar a toda la maquinaria del Estado -no solo a la policía- en el combate de las maras y de esas bandas que operan en Colón, Olancho, Yoro, Omoa, los ríos de sangre van a continuar en Honduras.
SEIS. Quién no sabe de la presencia de carteles mexicanos en la zona fronteriza con Guatemala, incluido el de El Mencho y, cómo es posible que manden a seis policías a enfrentarlos.
JEFE. Al jefe de la Dipamco en Omoa, los criminales le cortaron la cabeza, las manos e incineraron su cuerpo. El vivo estilo macabro de los carteles mexicanos.
OVEJAS. Seis policías allanando una guarida de criminales. ¿No hay inteligencia policial previo a esos operativos? Inferioridad numérica, inferioridad en arsenales, inferioridad en sadismo, en fin. Llegaron como ovejas al redil de los lobos.
2,500. Sun Tzu, hace 2,500 años, escribió que nunca se debe atacar al enemigo si no se está seguro de cuántos son y su capacidad de respuesta. Para eso es la inteligencia policial.
CONFINAMIENTO. Es urgente crear un centro de confinamiento para las pandillas y miembros de esas bandas, al estilo el Cecot salvadoreño y, de paso, establecer una fuerza de tarea exclusiva para que opere en esos departamentos de manera permanente.