PARO. Avisa su tía que la niña de diez añitos no habría muerto en el terrible accidente de Villa Nueva si las escuelas no hubieran estado cerradas, por el bendito paro de los docentes.
PÍO. No pueden estos señores docentes seguir usando como escudos humanos a los pobres niños, cerrando las escuelas y tomándose carreteras y bulevares. En los cuatro años de su líder Mel Zelaya nunca dijeron ni pío.
2022. Y, que se dejen de paja que, en 2022, primer año del desgobierno de Mel y Xiomara, no les dieron ni un cinco de ajuste salarial y ni en broma ni siquiera amenazaron con manifestaciones.
INICIATIVA. Allí nomás, en El Salvador, día no trabajado en las escuelas, día no pagado y, desde hace años, no ahora con Bukele. No habrá alguien, alguna oenegé o lo que sea, que impulse una iniciativa ciudadana para pedir al Congreso la eliminación de esos nefastos estatutos.
PUNTUAL. Estos docentes, de bien que están, que hasta relinchan. Si bien la crisis del alto costo de la vida es mundial, ellos por lo menos tienen chamba fija, les pagan puntual, no pagan impuestos, mientras legiones de hondureños -muchos profesionales universitarios- mendigan a diario un trabajo mal pagado.
SOLO. Pero, otra vez, solo el Tommy ha salido a señalar directamente a Libre de boicotear el gobierno de TA, los demás cachurecos, neles pasteles. Allí salen unos diputados con unos videos light en TikTok. Sean serios.
VIAJE. Hombre y, a todo esto ¿y la ministra de Educación? De viaje. A ella le echan este clavo, porque el aumento solo era para los prohecos y los administrativos de la SE, y ella salió de ocho con yo repartiendo parejo.
GATO. La nueva chepa y la ATIC le pusieron el cascabel al nuevo “Gato Negro”, presunto cerebro de la terrible masacre en Rigores, Trujillo. ¿Se acuerdan del otro “Gato Negro” y cómo murió?
MANO. La “people” clama a gritos mano dura contra el crimen, en toda la región, no solo aquí. Miren a Abelardo, de la noche a la mañana, le comió el mandado al delfín de Petro y a la de Uribe.
CONTACTO. Abelardo ha prometido construir cárceles en las zonas más inhóspitas de Colombia, donde los criminales no tengan contacto con nadie, incluidas sus familias. Pero aquí, lo primero que hacen es pensar en los tales “derechos humanos”.
OCHO. Ya vieron el nuevo hospital Rosales de Bukele, mejor que el mejor hospital privado de aquí. Ajá y, los refundidores que prometieron nada menos que ocho, y no dejaron ni uno.