¿Qué hacer con la crisis educativa? Lo justo es una educación incluyente y de calidad que ofrezca oportunidades para todos. No puede haber trasformación educativa si no se hace bajo un esquema de participación de todos los actores involucrados.
Los maestros son excepcionalmente fundamentales y los estudiantes son el centro del proceso. Por esta razón es importante la participación de la familia.
La demora educativa en Honduras debe ser un tema de mucha preocupación, ya que entramos al siglo XXI con más de la cuarta parte de la población sin saber leer ni escribir. Para el año 2011, de acuerdo con los datos proporcionados por el INE, el 14.9 % de las personas mayores de 15 años no saben leer ni escribir.
Las causas principales de este rezago educativo son: un sistema educativo altamente politizado; cobertura insuficiente; la dramática unidocencia; el hecho de que no se imparte el número de horas clase requeridas. Estas son solo algunas de las agravantes.
Tenemos claridad de las acciones a tomar, pero se deben socializar para no crear confrontación:
1. Un mapeo escolar para lograr la planificación y acreditación de los centros educativos.
2. Despolitizar la administración de los recursos humanos y financieros de la Secretaría de Educación.
3. Formar docentes que se conviertan en modelos y promotores de la educación en valores,
convivencia social y respeto al medio ambiente.
4. Implementar un sistema externo de evaluación del presupuesto, adquisiciones y pagos y contrataciones, manejado por una organización no gubernamental.
5. Incentivar la participación de los padres de familia, maestros y otros sectores para que participen activamente en la formulación de políticas educativas, la oferta de servicios educativos de calidad y en el apoyo de proyectos educativos. 6. Fortalecer y promover la educación técnica productiva en las áreas en las que el quehacer económico, la industria y el comercio lo requieran. 7. Caminar hacia una educación bilingüe globalizada y digitalizada.
¿Qué hacer con una juventud cada vez más numerosa, con deficiencias educativas y necesidad de empleo? La única forma en la que el gobierno puede generar la creación de empleos para la juventud es asegurando un ambiente favorable para la inversión nacional y lograr atraer capital extranjero en áreas como el turismo. En el sector turístico se pueden generar en el corto plazo una gran cantidad de plazas para la juventud que culmina su educación secundaria y que no puede o no quiere continuar estudios universitarios.
La hostelería, restaurantes, transporte, artesanía, centros de diversión, telecomunicaciones, agroindustria, taxis, construcción, guías turísticas y otros son parte de un abanico de oportunidades.
Estas fuentes de trabajo pueden absorber rápidamente y con una preparación mínima una cantidad importante de jóvenes egresados de la secundaria.
Igualmente, el desarrollo y la transformación de la infraestructura vial es fundamental. Soy un firme creyente de las palabras expresadas por el Presidente John F. Kennedy en cuanto a la inversión en carreteras. Él dijo: “No fue nuestra riqueza la que construyó nuestras carreteras, fueron nuestras carreteras las que construyeron nuestra riqueza”. Las inversiones en infraestructura vial, y en general, en obras civiles como vivienda, represas, puertos, etc., impactan significativamente en el desarrollo económico y contribuyen a la generación de empleo.
¿Qué hacer con el crecimiento de la población y la falta de un plan de ordenamiento territorial efectivo? Debemos evitar más migraciones a las ciudades. En el campo hay dos grandes rubros que tienen potencial para dar empleo: la agricultura y los bosques.
El área rural de Honduras es forestal y agrícola, comprendiendo estos dos rubros casi el 75% del territorio.
Como Presidente tendré que ver el potencial que tiene cada zona del país.
Por ejemplo, hace unos días visité el valle de Comayagua. ¿Cuál es el problema básico de la agricultura en el valle de Comayagua? El costo de la energía para riego.
Aprovechemos el potencial de 7MW de energía renovable y limpia en el valle para que nuestros productores de hortalizas sean competitivos y puedan aprovechar el potencial de exportación que nos da el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos.
Hoy los bosques aportan alrededor del 1% del PIB, cuando cubren el 60% de nuestro territorio.
¿Qué pasa? Los bosques pueden llegar a producir de 8 m3 a 14 m3 ha/año, más de cinco veces de su capacidad actual, convirtiéndolos en un activo muy importante para los municipios que tienen bosques, generando empleo y prosperidad.
¿Qué estrategia y qué sectores apoyaría usted para que la economía crezca a un ritmo aceptable a las necesidades del país?
Ofrezco un país de reglas claras que logre la confianza y atraiga la inversión: atraeré la inversión todos los días.
Honduras tiene grandes oportunidades para crecer económicamente y debe empezar por garantizar la seguridad, enfocándose fundamentalmente en seguridad personal, alimentaria y jurídica, para lograr atraer inversión nacional y extranjera.
A corto plazo, nuestro gobierno apoyará el sector turístico. Honduras cuenta con un enorme potencial turístico que no está siendo explotado al máximo. Ahí tenemos la Bahía de Tela, que requiere rehabilitar la carretera del valle de Sula a Tela.
Llegan un millón de turistas a Roatán y debemos lograr que esos turistas se queden tres días.
Además de los sectores forestales y agrícolas mencionados anteriormente, nuestro gobierno apoyará al sector de manufactura y de servicios.
Para esto es básico que el gobierno se enfoque a mediano plazo para incrementar la competitividad del país.
Uno de los factores clave para incrementar la competitividad es asegurando la producción de energía eléctrica de fuentes renovables, lo que hace que la energía sea confiable y a un precio más estable en el tiempo. Los proyectos hidroeléctricos Llanitos, Jicatuyo y el Tablón en el valle de Sula serán una prioridad para nuestro gobierno.
Adicionalmente, estos proyectos conllevan los beneficios de generación de empleo y de convertir las cuencas en zonas productivas. Otro gran beneficio es el control de la mayor parte de las inundaciones que se dan periódicamente en el valle de Sula. Recordemos que el valle de Sula aporta el 55% del Producto Interno Bruto a la economía nacional, produciendo el 40% de las exportaciones nacionales y contiene el 25% de la población nacional. Finalmente, es necesaria una profunda reforma tributaria y el recorte de trámites burocráticos.
¿Cómo piensa usted sanear las deudas del sector público? El Poder Ejecutivo gasta, gasta y gasta sin un sentido real.
Se debe controlar el gasto para evitar que siga creciendo la deuda, y además se debe aplicar un plan agresivo de inversión que además de generar empleo se traduzca en mayores ingresos para el Estado.
El PIB es de 329 mil millones de lempiras, el Presupuesto General de la República, incluyendo las instituciones desconcentradas, es de 138 mil millones de lempiras, lo cual representa un 42% del PIB. Nuestra meta será reducir ese índice en un 3% anual, dejándole a nuestro sucesor para su primer año de gobierno un PGR que represente un 30% del PIB.
¿Qué piensa hacer para bajar los altos índices de criminalidad en el país, especialmente en las zonas urbanas donde son más elevados? El combate al crimen es una tarea prioritaria que pasa por una política integral, convivencia y seguridad. Debemos tener una agenda preventiva y de combate sin medias tintas. No asumiremos una posición tibia en el combate contra la delincuencia. El gobierno que proponemos siempre estará del lado de las víctimas, de las mujeres maltratadas, de los que viven atemorizados en sus propias casas o negocios y deben encerrarse apenas se pone el sol.
Se aplicará todo el rigor de la ley a quienes hasta hoy, en forma casi siempre impune, se pasean como Pedro por su casa por las calles, actuando sin Dios ni Ley.
Pero la solución al problema de la delincuencia y violencia que azota el país no puede ser erradicado solamente mediante acciones que propongan soluciones policiales. El problema debe ser atacado mediante soluciones sociales integrales, que involucren a la ciudadanía, gobiernos locales, fiscalía y los tres poderes del Estado.
Honduras cuenta con un Código Procesal Penal de primera, pero no se adapta a la situación y presupuesto de nuestro país. Se propondrán cambios a este instrumento, por ejemplo, para disminuir los índices de impunidad.
La investigación es otro factor que requiere de nuestra atención. Debe mejorarse, empezando por hacer mejor uso de los recursos existentes.
Para el caso, los investigadores deben asignarse conforme el origen e incidencia del crimen, repartidos. Paralelamente, es necesario fortalecer la investigación científica para que la condena se base en pruebas científicas -pruebas de balística- pruebas de ADN y reducir la dependencia en la prueba testifical, ya que esto genera espacio para amenazas, homicidios de testigos, lo que se conoce cómo “ajuste de cuentas”.
No creo ni apoyo la intención de darle vida a proyectos como la fuerza “tigres”. Los militares a sus cuarteles y los policías a lo suyo.
Convertiremos a la Policía Preventiva en policía comunitaria, cercana al pueblo, respetada, que rinda
cuentas a la comunidad. La Policía debe trabajar para cuidar los intereses de la comunidad, no del gobierno. Toda la policía debe ser comunitaria.
Incrementaremos e incentivaremos la fuerza policial; seguros de vida, buen equipo de comunicación e investigación, postas en buen estado, que un policía viva mejor que un criminal en la cárcel, colonias donde solo viva la familia policial. Apoyaré fuertemente a la Policía.
Los medios de comunicación deben ser aliados estratégicos en la lucha contra la delincuencia. El aporte que pueden proporcionar los medios en el tema de la seguridad es casi equivalente al aporte que debe dar la Policía.
Nada de esto es posible sin políticas sociales, amplias e inclusivas. No puede haber paz donde no hay equidad.
¿Qué hacer con el gran tamaño y la baja eficiencia del sector público? Hay gran descontento en la población hacia el gobierno porque en la gran mayoría de las instituciones públicas hay sobrecarga de personal y aun así dan un mal servicio al ciudadano. Sobre esto último insistiremos en la capacitación.
Como describimos anteriormente, es imperativo reducir el tamaño del aparato público, especialmente en su relación al PIB. Un gobierno que gasta más de lo que su población está en capacidad de tributar es altamente irresponsable.
¿Cómo piensa usted disminuir los índices de corrupción en el país; y qué objetivos considera usted que de forma realista se podrían alcanzar en los 4 años del próximo gobierno? La presidencia se rodeará de la gente más honesta, con valores cristianos y familiares. No se tolerará cualquier acto de corrupción, aunque sea tu mejor amigo.
La corrupción genera desconfianza hacia los líderes políticos, los partidos y las instituciones estatales en general. La falta de credibilidad en los gobernantes plantea serios problemas de legitimidad institucional.
La corrupción ha abierto una nueva brecha entre los hondureños, estableciendo grandes diferencias éticas y morales entre los grupos en el poder y la población en general, lo cual resulta de alto riesgo. Esto es algo muy peligroso para la paz social.
El fortalecimiento de la probidad y de los valores éticos y cívicos serán prioridad para el afianzamiento de nuestro sistema de gobierno.
Por lo anterior, debemos enfocar nuestros esfuerzos al desarrollo de un plan que cubra 4 grandes áreas:
1. El marco legal aplicable a los servidores públicos.
2. El fortalecimiento y la innovación institucional.
3. La adopción de una cultura anticorrupción con participación de la sociedad entera. Mediante políticas de trasparencia y rendición de cuentas.
4. Los compromisos con la visión de país por parte de la empresa privada, gremios profesionales y medios de comunicación.
¿Qué piensa hacer usted para fortalecer las instituciones del Estado democrático hondureño y qué objetivos considera usted realista alcanzar en 4 años? Se debe fortalecer la democracia a través del respeto a la ley y a la justicia. Estas son dos condiciones fundamentales para la paz social, y para poder gozar de un sistema de libertades fuerte y vigoroso.
Los acontecimientos políticos que vivió el pueblo hondureño el año 2009 dejaron en evidencia que la democracia hondureña puede retroceder si no se refuerzan los valores democráticos en la práctica del gobierno.
Debemos proponernos perfeccionar nuestras instituciones democráticas, enfocándolas en 3 objetivos fundamentales de la gobernabilidad:
1. Establecer un nuevo equilibrio entre el gobierno y la sociedad que haga avanzar nuestro sistema hacia formas incluyentes y participativas.
2. Compartir responsabilidad por el desarrollo local y delegar más recursos y más responsabilidades a los municipios.
3. Cambiar la forma en que el Estado ejecuta sus funciones para que estas sean predecibles, transparentes y eficientes en un marco de respeto absoluto a la Constitución y las leyes.
¿Cómo puede salir adelante un país que no planifica y trabaja a mediano y largo plazo; y qué piensa hacer usted si es electo para cambiar esta dinámica? “No hay riqueza, no hay libertad consolidada, no hay prosperidad nacional, donde no hay espíritu público; y, es imposible la existencia del espíritu público donde no hay ilustración que lo forme, dirija o sostenga”, decía el sabio Valle.
Considero que Honduras con los instrumentos Visión de País 2010- 2038 y Plan de Nación 2010-2022 realizó en gran medida la tarea de planificar para el corto, mediano y largo plazo. Cabe resaltar que los mismos fueron elaborados con la participación de los partidos políticos legalmente inscritos, la sociedad civil, la empresa privada, diferentes asociaciones, fundaciones, etc.
En ellos está contemplada la creación del Sistema Nacional de Planificación que actúa como instrumento para la ejecución e institucionalización de la Visión de País, el Plan de Nación y los planes de gobierno que deben contar, para su debida implementación, con un marco jurídico, una definición institucional y un esquema de funcionalidad operativa.
Ahora estamos obligados por ley a cumplir con este mandato. Los planes de gobierno de las próximas administraciones deben incorporar aquellos programas y proyectos dirigidos a contribuir con el cumplimiento de los objetivos y metas que apuntan a que Honduras logre un crecimiento económico con un nivel significativamente mayor a la tasa de crecimiento poblacional, sostenido en el tiempo, pero, sobre todo, centrado en el desarrollo de la persona humana, dignificándola, y que esto se refleje en una disminución sustancial del número de hondureños pobres.
En función de ello, ejecutaremos programas de manera coordinada y enmarcados en una política dirigida a promover las libertades económicas. Revisaremos las leyes que promuevan el bienestar del consumidor, promulgaremos una ley antimonopólica, realizaremos una gestión estratégica que asegure el control de los factores críticos que afectan el clima de inversiones, atraeremos inversiones en los sectores de mayor ventaja competitiva, tales como el turismo, la agroindustria, el forestal, y el ensamblaje.
¿Qué enfoque y prioridad dará usted a la diáspora hondureña en el extranjero? Es fundamental detener el éxodo de hondureños que salen del país y que son, en su mayoría, jóvenes productivos.
Haremos esto asegurándonos que cada joven hondureño tenga la oportunidad de ganarse la vida dignamente a través de la educación y la promoción de la inversión privada y los empleos que esto conlleva, como lo planteo en el tema de la generación de trabajo. Una sociedad próspera no expulsa a sus mejores hijos.
Pero también trabajaremos para fortalecer los lazos con esta diáspora de hondureños que conforman el Departamento 19. Tanto con los que nos dejan grandes lecciones de prosperidad, así como con los que luchan día a día para fortalecer sus familias desde sus trabajos duros en otros países, especialmente en Estados Unidos, Canadá, México y España. Es importante notar que los empleados hondureños son altamente apetecidos en EE UU, ya que sobresalen por ser trabajadores, responsables y confiables.
En el 2011, esta diáspora le representó a la economía hondureña US$2,645 millones, en divisas, pese a la profunda crisis en Estados Unidos.
Es importante que los hondureños que están fuera sientan la mano de su gobierno, del gobierno hondureño, que se preocupa por conectarlos con su tierra y sus familias. Creándoles oportunidades dignas y favorables de retorno y de inversión.
¿Qué hacer para que la ruptura institucional y social que se produjo en el 2009 quede atrás? Se debe reconocer que el presidente Lobo ha hecho grandes esfuerzos y ha cosechado importantes logros para retornar a Honduras al concierto de naciones.
Recuperar las relaciones externas no ha sido un camino fácil.
Reconstruir el país pasa por el respeto a las libertades y a la ley, marcar un alto a la impunidad, y a la corrupción, con políticas de desarrollo social equitativas y amplias, reglas claras en todos los órdenes de la vida nacional.
No podemos volver a ver al país en manos de aprendices de dictadores y a un paso de entregar la patria a Hugo Chávez.
¿Qué papel debe jugar en Honduras la comunidad internacional? Nuestras relaciones con la comunidad internacional deben servir para superar los actuales índices de pobreza y desarrollo humano, obteniendo recursos financieros, tecnológicos y técnicos que requiera la estrategia nacional de desarrollo, para promover nuestra inserción en el comercio internacional y las inversiones y las exportaciones.
Además, estas relaciones con la comunidad internacional deben utilizarse para proteger a los ciudadanos hondureños en el exterior, defender nuestros derechos territoriales y marítimos de conformidad con el derecho internacional, defender nuestros principios y prácticas democráticas, promover y preservar la paz, cooperar con la comunidad de naciones en el impulso de los temas incluidos en la agenda internacional, tales como los derechos humanos, la lucha contra el narcotráfico, el crimen organizado, el terrorismo, la violencia y la preservación del medio ambiente.
¿Cuánto tiempo más puede seguir el rumbo que ha llevado durante los últimos 32 años la democracia hondureña antes de que tengan que intervenir en el país los cascos azules de las Naciones Unidas, como ha podido suceder en países como Haití, donde colapsó la institucionalidad y, por lo tanto el resto de la sociedad? Me niego rotundamente a caer en la desesperanza de los que nos quieren convencer que este es un estado fallido. Tenemos grandes problemas que superar, eso nadie lo duda, pero le digo firmemente que conozco miles de hondureños dispuestos a darlo todo por su país. Yo, personalmente conozco a miles de hondureños con todo el ánimo y el ahínco de salvar Honduras. Cada vez que viajo por el interior del país me doy cuenta que tenemos un pueblo con un gran historial de paz y con una reserva moral incalculable.
Los Cascos Azules jamás vendrán a Honduras mientras siga este pueblo en pie y dispuesto a construir un mejor futuro para su país.
En nuestro gobierno iniciaremos francamente el camino de fortalecer la institucionalidad del país que garantice el estado de derecho y la justicia social.
Sentaremos las bases para que el desarrollo beneficie a todos los hondureños y para que los hondureños recuperen la confianza en el sistema democrático que luchamos por defender en el 2009.
¿Qué valor da usted al espíritu de la selección olímpica de fútbol de Honduras en Londres 2012, y cuál cree usted que debe ser la participación de estos muchachos en el reto de clasificar a Brasil 2014? La selección olímpica de fútbol tuvo un desempeño admirable en los pasados Juegos Olímpicos de Gran Bretaña, logrando resultados que nunca en la historia del futbol hondureño se habían alcanzado a nivel de competencias internacionales mundialistas, ya sea olímpicos o de torneos de la FIFA.
El esfuerzo, el pundonor deportivo, el coraje y el grado de determinación mostrado por ese grupo de muchachos al enfrentarse con selecciones mejor posicionadas a nivel mundial, es una muestra de lo que los hondureños podemos lograr cuando se actúa con responsabilidad en cualquier campo que nos propongamos.
Este logro de la selección olímpica, es un ejemplo para la juventud hondureña, y para todos nosotros en general, en el sentido que con esfuerzo y trabajo se pueden lograr metas que parecen imposibles, pero que en realidad están al alcance de los que luchan y se comprometen con una causa.
Ahora vamos por un lugar en Brasil 2014 y de nuevo soñamos con estar en ese evento. ¡No hay duda que el deporte y el fútbol esencialmente son una muestra de que los hondureños nos unimos y soñamos en torno a proyectos que reflejan que más allá del deporte, también podemos intentar los retos que nos encaminan a salvar Honduras.