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Propósitos laborales para 2012

Hacer un plan de carrera y ganarse la confianza de los jefes es el punto de partida en la lista

26.12.2011

En enero, la gente suele empezar el año con una lista de propósitos que incluye mejorar la vida en el trabajo. En el cumplimiento de esas metas, sin embargo, intervienen factores sobre los cuales no se tiene control, como la condición en la que se encuentra el mercado laboral. A continuación, siete 'deseos' laborales que podrían estar en su lista de objetivos para ser un trabajador más competitivo.


1. Invierta en usted.
Esto no solo implica comprar una nueva prenda o pagar el seguro de vida; eso es importante, aunque también es necesario tomar el control de su desarrollo profesional. A veces la carga de trabajo no deja tiempo para aprender cosas nuevas, pero hay que hacerlo. No espere a que la empresa planee su capacitación.

2. Anote logros y errores. El inicio de año es propicio para hacer un análisis tipo Foda (SWOT: Strengths, Weakneses, Oportunities, Threatens, por sus siglas en inglés).

Este tipo de evaluación se divide en dos: por un lado tiene que valorar una perspectiva interna (fuerzas y debilidades) y por otro colocar los factores externos que visualice (oportunidades y riesgos). Puede hablar con el jefe para obtener una retroalimentación.

3. Ahora, el plan de carrera.
Una vez que identifique sus fortalezas y debilidades en el trabajo, puntualice cuáles son los retos en lo profesional para este año. Analice cómo se ve en unos tres años, por ejemplo, y qué hace falta para llegar a ese status: ¿tener mejor relación con el jefe, aprender a 'vender' los logros, mejorar el dominio de habilidades? Ponga fechas a los objetivos y evalúe el plan cada medio año.

4. Busque la empatía. Ser 'visible' en una empresa para crecer en la carrera profesional va unido a cómo lo perciben los jefes. Así que la meta en este 2012 puede enfocarse a cómo ser dignos de confianza, y eso no se relaciona con conocimientos, sino con actitudes. Tomar decisiones adecuadas, sean del área o no; ayudar, incluso, en tareas ajenas y demostrar que se está en ese lugar por convicción y no solo 'porque me pagan', son ejemplos de las decisiones que gustan a los superiores.

5. ¿Cambio de trabajo? ¡Planéelo!
El aspecto económico predomina en las búsquedas de empleo. Previo a dar el paso, pregúntese: ¿lo que hago en la actualidad le saca partido a mis capacidades? ¿Lo disfruto? ¿Me dedico a una actividad por la que siento pasión? Si la respuesta es un 'no' rotundo, piense en la empresa y tipo de proyecto en el que se sentiría más entregado.

6. Adminístrese mejor. Un análisis realizado por las consultoras de recursos humanos Factor Intelectual y AON Intergamma, encontró que un empleado destina en promedio 16 horas a actividades no productivas, sin mencionar las famosas juntas. Piense en las acciones que le restan tiempo, quizá sea demasiado tiempo en Internet o en salir por café. No se trata de eliminarlas por completo, pero sí de controlarlas.

7. Planeación. En la planeación laboral hay que pensar en tres esferas: conocimientos, actitud y habilidades. En esos tres puntos debe ubicar sus propósitos el siguiente año. En el primer indicador, piense en la información que necesita para hacer mejor su trabajo y de la cual carece.

En el segundo caso, concentre la prioridad en factores como el 'dominio emocional', pues la diferencia entre ser elegido o no para un proyecto podría ser la manera en que reacciona ante un problema.

En el caso de las habilidades es importante enfocarse en las que tienen mayor demanda en el mercado, como dominio de idiomas, programas tecnológicos, manejo de equipos, entre otras.

Una vez que identifique sus fortalezas y debilidades en el trabajo, puntualice cuáles son los retos en lo profesional para este año, aconsejan expertos.

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