Tegucigalpa. La gestación a cualquier edad constituye un hecho social, biológico y psicológico muy importante, pero si se da en la adolescencia conlleva una serie de situaciones que pueden atentar tanto contra la salud de la madre como la del hijo, constituyéndose en un problema de salud que no debe ser considerado solamente en términos del presente, sino del futuro, por las complicaciones que acarrea.
Los riesgos médicos asociados al embarazo en las madres adolescentes, tales como la patología hipertensiva, la anemia, el bajo peso al nacer, el parto prematuro, la nutrición insuficiente, entre otros, determinan la elevación de la morbimortalidad materna y un aumento estimado de 2 a 3 veces en la mortalidad infantil cuando se compara con los grupos de edades entre 20 a 29 años, según cifras de la Organización Mundial de la Salud.
El embarazo irrumpe en la vida de los adolescentes en momentos en que todavía no alcanzan la madurez física y mental, a veces en circunstancias adversas como las carencias nutricionales u otras enfermedades, y en un medio familiar poco receptivo para aceptarlo y protegerlo.
Esta fue la problemática que decidió abordar un grupo de estudiantes de segundo año de la carrera de psicología de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras, en su clase de Teoría de la personalidad II, en donde -con la asesoría de la psicóloga Nohemí Vindel- abordaron la temática con el fin de evidenciar la necesidad de políticas públicas claras enfocados a disminuir la tasa de embarazos en adolescentes.
Problemática
El embarazo en adolescentes es uno de los problemas sociales que durante los últimos años ha tenido mayor consecuencia en Honduras, según estudios realizados por el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), que muestra que un 38% de la juventud son madres adolescentes, es por ello que se produce el impacto que causa la gestación a temprana edad.
El grupo de investigadores conformado por Erisx Ponce, Rina Aguilar, Noemí Flores, Ana Soriano y Ángela Espinal indica que en la actualidad dentro del ámbito escolar se observan rasgos en edades comprendidas entre los 13 y 17 años. Los patrones educativos, culturales y religiosos generan controversia en alguna medida emprendida por los gobiernos transitorios y la situación influye en los individuos de manera diferente teniendo características similares en sus relaciones sexuales no protegidas, especialmente en los primeros momentos de su actividad sexual.
“Nuestra investigación la realizamos durante tres meses consecutivos durante los cuales aplicamos entrevistas semiestructuradas en los hospitales San Felipe y Escuela Universitario, centros de salud, Cliper y colegios de Tegucigalpa y Comayagüela que tuvieran un registro de control prenatal. Se encontró que las colonias de mayor incidencia de casos son el Carrizal, El Sitio, San Miguel, El Pedregal, Reparto y Peña por bajo. Se llegó a la conclusión que en la capital 4 de cada 10 adolescentes presentan un embarazo”, reveló el coordinador del equipo, Erisx Ponce.
El embarazo en adolescentes es un problema social, económico religioso, familiar y de salud pública de considerable magnitud, que según el equipo de investigadores requiere la aplicación de políticas sanitarias dirigidas a perfeccionar la educación por parte de la Iglesia y la familia para reducir las tasas de incidencia.
Deficiencias
A los jóvenes se les dificulta resolver sus impulsos en las relaciones sexuales, obteniendo información limitada sobre salud reproductiva, psicológica y educativa. Lo anterior hace que les resulte muy difícil asumir un cuidado responsable de sí mismo y de quienes lo rodean. “Esto lleva a los jóvenes al aborto provocado o inducido como consecuencia generalmente de un embarazo no deseado, causando ansiedad o una depresión que puede llevar a tomar decisiones equivocadas, como quitarse la vida”, describió Ponce.
Nos compete a todos
La maternidad en la adolescencia es un problema que afecta y amenaza el avance en Honduras de la educación primaria y secundaria, mortalidad infantil, salud materna y equidad de género. Esta es una problemática de raíces muy complejas y múltiples, de modo que el criterio para enfrentarlo debe ser transversal e incluir distintos niveles de acción. A continuación, algunas estrategias a considerar por los estudiantes:
• Es fundamental revertir el fatalismo relacionado con esta situación y rescatar experiencias y políticas innovadoras que apunten a fortalecer la confianza y el conocimiento de las adolescentes respecto a su vida sexual.
• Utilizar el apoyo educacional para mantener a los adolescentes enfocados en proyectos relativos a su formación como personas.
• Implementar servicios de salud que no estigmaticen, garanticen confidencialidad y brinden servicios tanto de prevención como de suministro de métodos oportunos y de anticoncepción.