Tegucigalpa, Honduras
La fuga de talentos en las empresas es un fenómeno presente en el mercado laboral hondureño y, pese a no estar en su mejor apogeo, existen colaboradores que deciden renunciar a un puesto, ya sea porque no se sienten valorados o profesionalmente satisfechos.
En ese sentido, el máster en Dirección Empresarial, Marcos Zúniga, comentó que “el principal activo de una organización radica en su talento humano, las empresas pueden tener capital, infraestructura, materiales, equipos y software de última generación, pero si no tienen personas, no pueden producir algo de valor a la sociedad”.
Las causas
Según Zúniga, las posibles causas por las que un colaborador podría declinar de su puesto son: un difícil clima laboral, cambio de prioridades e incluso valores, falta de innovación y emprendimiento, burocracia de procesos, el desempeño no incide en los incentivos, no existen planes de carrera profesional y, definitivamente, un mal jefe que no da apertura a nuevas ideas. Sin embargo, para minimizar el impacto de algunas de estas situaciones el experto aconseja:
-Dar valor a cada persona como individuo. “La principal ventaja competitiva que tiene su empresa frente a las demás probablemente reside en la forma en que aprecian a su personal”, explicó. ¿Se adaptarán estas personas al resto del equipo? ¿Por qué esta persona quiere trabajar en nuestra institución? ¿Quiere una oportunidad de crecimiento profesional o solo busca algo de estabilidad laboral? Definitivamente que analizar estas interrogantes evitará frustraciones en el futuro, tanto para la empresa como para la persona.
-Fomentar el voluntariado. El sentido de autorrealización o aporte a la sociedad es un importante aliado en el desarrollo del valor de la lealtad hacia la organización entre las personas, señala el conocedor.
Es así que sugiere la implementación de un “Programa 10/10”, en donde la empresa permita que el empleado pueda dedicar un 10% de su jornada laboral para involucrarse en algún proyecto de voluntariado social, con el compromiso de que este apoyará por lo menos con un 10% de su tiempo libre.
-Utilizar la tecnología. ¿Tiene idea de cómo está el clima laboral de su empresa ahora mismo? ¿Cómo ha estado en los últimos 6 a 12 meses? ¿Está mejor o peor que hace un año? Estas son preguntas difíciles para cualquiera, pero la buena noticia es que existen soluciones informáticas para registrar el estado de ánimo de las personas, almacenar su historial, organizarlas mediante equipos de trabajo, reportes personalizados, entre otros.
Hoy en día existen aplicaciones de paga por servicios como Niko Niko y Culture Amp o el MoodPanda (esta última gratuita), herramientas que ayudan a medir el clima laboral de sus organizaciones y el registro histórico ayuda como una guía en la toma de decisiones sobre viajes o incluso para la contratación de talleres específicos sobre gestión del entusiasmo, detalló nuestro entrevistado.
Por último, debemos facilitar la movilidad interna: en una organización de gran tamaño y con múltiples localidades ¿cómo se puede estar seguro de que cada persona está desarrollando todo su potencial?
Puede ser que alguien haya ingresado a la institución hace años, pero ahora mediante estudios esta misma persona ha adquirido otras competencias que antes no tenía.
“Una manera práctica de hacer esto es facilitando intercambios o movilidad a lo interno de la empresa. ¿De verdad tiene que contratar de afuera a su próximo especialista o puede simplemente recolocar a una persona que ya es parte de la institución en ese nuevo puesto?”, concluyó el conocedor.