Utilidad

Diez alimentos contra el cáncer

Según la nutricionista Lenir Coltro, la dieta alimenticia es considerada la principal arma para vencer esta mortal enfermedad

08.10.2013

Ajo y cebolla. Contienen más de 30 anticarcinógenos diferentes. El ajo fortalece a las células afectadas por los estrógenos, hormonas femeninas que se relacionan con el cáncer de seno. Por su parte, la cebolla es una bloqueadora de las células cancerígenas.

Zanahoria. Previene el cáncer y ayuda a su combate, ya que estimula agentes inmunológicos, destruyendo células cancerosas y reduciendo su tamaño gracias a que contiene caroteno.

Soya. Tiene actividad antiestrogénica, capaz de combatir el desarrollo de hormonas relacionadas con el cáncer de mama y de próstata. Las isoflavonas son las que generan unos estrógenos débiles que evitan que los estrógenos potentes estimulen las células cancerosas.

Aceite de oliva. Por ser rico en omega 9 monosaturado ayuda a que, sin grasa, las células propensas al cáncer permanezcan estables. Estudios demuestran que el 'oro líquido' frena la proliferación celular y genera cambios en el tumor.

Fibra. Los alimentos que contienen fibra son ricos en lignano, un compuesto que actúa sobre la testosterona -hormona clave en la aparición del tumor- y que además maximiza los efectos anticancerígenos de los ácidos omega 3.

Vegetales crucíferos. Rábanos, brócoli, coliflor y repollo. Presentan índole 3 carbinol, lo que en las mujeres disminuye los niveles de un tipo de estrógeno que es el que podría potenciar el cáncer.

Alimentos ricos en vitamina C y D. Disminuyen el riego de cáncer, evitando la transformación de sustancias cancerígenas. Sus fuentes son el chile, melón, kiwi, naranja, cerezas, melones, limón y fresas. A su vez, los cítricos o vegetales de piel amarilla o naranja son antioxidantes ricos en betacarotenos y vitamina D. Ellos contienen 58 sustancias químicas anticancerígenas.

Los frijoles. Ayudan a prevenir el cáncer, por su alto contenido de fibra, antioxidantes y fitoquímicos, todos estos nutrientes relacionados por sus beneficios en la reducción del riesgo de padecer de este mal.

Licopeno. Es un betacaroteno dos veces más poderoso en el combate contra el oxígeno molecular, una molécula agresiva que puede provocar cáncer en las células. Su fuente son los tomates y la sandía.

Pescado. Rico en omega 3. Los pescados gordos ayudan a bloquear el surgimiento del cáncer en las mamas. Su aceite interfiere en el avance del cáncer por el organismo.

Oncología y alimentación

¿Qué debe incluir la alimentación de un paciente oncológico?
La dieta debe estar basada en el consumo de más vegetales y frutas, menos carbohidratos y proteínas, pero consumiendo siempre de todo.

¿Cómo debe preparar sus alimentos? Los nutricionistas recomiendan no utilizar nada de grasa. ¿Qué alimentos hay que evitar? Café, gaseosas, chocolate, grasas y carne asada de cerdo o de res.


¿Cada cuánto tiempo hay que alimentarse?
Hay que comer balanceado y con las calorías adecuadas para la actividad que realiza el paciente, tres comidas fuertes y dos meriendas.

¿Qué pasa si un paciente no se cuida? Mientras se esté con los tratamientos, la alimentación se debe seguir de forma rigurosa, para evitar alguna recaída o complicación de su salud. Además, los alimentos ayudan a que el cuerpo esté saludable ante los tratamientos.


'¡Gané la lucha contra el cáncer!'

Siempre pensamos que el cáncer de mama lo sufren otras personas y que uno está exento de padecerlo. Tenemos muchas consideraciones personales sobre el tema, pero ante un diagnóstico nos encontramos frente a dos realidades: enfrentar el reto de ganarle la batalla o dejarse vencer por la prueba.

Tengo 54 años y me siento plena, feliz y realizada. Gracias a Dios puedo transmitir el mensaje que la detección temprana juega un papel importante entre la vida y la muerte. Cuántas veces escuché esto antes, pero hasta ahora comprendí lo que aquel mensaje puede hacer en la vida de muchas mujeres. Hace un año me detectaron cáncer de mama.

Me realizaron dos cirugías en uno de mis pechos para la extracción de los seis ganglios que tenía, de los cuales uno era maligno. Seguidamente me practicaron seis ciclos de quimioterapia y me encuentro con un tratamiento con medicamentos para que no vuelva a surgir la enfermedad.

Aunque todo este proceso fue doloroso, pasó rápido y gracias a la fe que siempre he tenido en Dios y el apoyo de mi familia logré ganar esta batalla. Son muchos testimonios, pero el mensaje es el mismo. No hay que esperar a que le llegue a una el turno de liderar esta guerra para conocer su mama.

Debemos explorarnos constantemente a través de un autoexamen de senos y una mamografía, con el fin de detectar cambios en la misma y prevenir que el cáncer llegue a un estadío avanzado. Ante este reto, la vida es diferente, pero sé que Dios permite estas pruebas para mostrar lo bueno que es él.


Esta batalla es de todos, tanto hombres y mujeres, por ello es necesario que nos informemos y procuremos llevar un estilo de vida saludable. ¡Porque a tiempo todo se puede curar!