Crear un buen ambiente de trabajo es fundamental tanto para el trabajador como para el empresario, ya que mantener un entorno distendido favorece a mejorar el rendimiento laboral, incluso hay estudios que revelan que “cotillear” en el trabajo relaja e incentiva a los trabajadores, siempre que se haga con moderación y sin ánimo de ofender ni perjudicar a terceras personas. Cada vez es mayor el número de bajas en el trabajo por depresiones causadas por motivos laborales, entre ellos el denominado acoso laboral o “mobbing”.
¿Cómo reconocerlo?
En ocasiones, el acoso sexual transita una delgada línea entre las bromas y lo que la víctima considera una agresión directa; sin embargo, los casos de acoso pueden dividirse de la siguiente manera:
- Conducta verbal: puede comenzar con chistes subidos de tono pero derivar en insinuaciones sexuales, comentarios, proposiciones y palabras obscenas.
- Conducta no verbal: gestos sexuales, fotos de naturaleza impúdica, cartas u otros materiales escritos de carácter pornográfico.
- Conducta física: incluye el contacto no deseado o no consentido por la víctima, como pellizcos, palmadas, roces o directamente intentos de violación o el uso de la coacción para mantener relaciones sexuales.
¿Cómo reaccionar al principio?
- La víctima debe marcar distancia desde el principio ante todas aquellas situaciones que le provoquen molestia o humillación. No hay que dejarse intimidar y hay que manifestar firmemente el desagrado ante cualquier chiste o insinuación fuera de lugar.
- También hay que dar a conocer la situación a los allegados, familiares y compañeros de trabajo. Un primer paso cuando la conducta ofensiva es recurrente, es acudir al sindicato de la empresa y solicitar asistencia, esto debe hacerse tanto ante el acoso de compañeros como de superiores.
¿Qué hacer cuando el acosador es el empresario o jefe?
El llamado “acoso vertical”, ejercido por un superior o jefe, es más complejo, ya que muchas veces se solicitan favores sexuales para obtener un empleo o conservarlo (se sugiere o amenaza con el despido en caso de no acceder a la propuesta). Como en este caso no se puede acudir a un superior, lo mejor es acudir al sindicato. También puede ejercer presión o solicitar asistencia a la Inspección de Trabajo y Seguridad Social.
¿Cómo debe actuar el gerente de Recursos Humanos?
Es importante que el gerente y los encargados de personal de las empresas tomen conciencia de este problema, que no es nuevo, sin embargo, ya se comienza a hablar sobre el tema, ya que las víctimas al tener mayor información están dispuestos a sacar a luz sus problemas y buscar soluciones efectivas sin tener que renunciar a su trabajo. Es importante hacer notar que el caso más usual de este acoso se da entre un empleador y su subordinado.
El fin es tratar de producir el agotamiento psicológico del trabajador y que este pida la baja para así evitar a la empresa el coste que supondría un despido improcedente. Otro caso frecuente es el de dos compañeros que luchan por un ascenso.
¿Existe amparo legal?
Estrechamente relacionado con lo anterior, no hay amparo legal explícito en el Código de Trabajo, tenemos algo sobre malos tratos y vejámenes del patrono al empleado; en el Código Penal tenemos lo del acoso sexual y también algunos reglamentos internos de trabajo contemplan el respeto entre empleados y el adecuado ambiente institucional o laboral, por lo que el “mobbing”: problema y realidad, hace necesaria una intervención de los expertos para que se empiece a legislar sobre el tema. Empresarios y trabajadores están en el mismo equipo para proteger los mejores intereses de la empresa y lograr buenos resultados.
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