Un empleado de una pizzería en Virginia, Estados Unidos, no tuvo tiempo de llegar al baño y decidió orinar en el fregadero. O al menos eso es lo que parece.
El repulsivo acto fue grabado por las cámaras de video del local y luego llegó a manos de los inspectores de sanidad de Estados Unidos.
Siete días después, el restaurante fue clausurado.
El restaurante era parte de una importante franquicia de pizzerías, que emitió un comunicado donde dejó clara su 'tolerancia cero con este tipo de comportamientos'.