Tierra Adentro

La Ceiba: La Novia de Honduras al natural

La ciudad que se mueve al ritmo del tambor garífuna y al son de las olas del mar, se eleva orgullosa, rodeada de una impresionante biodiversidad

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09.06.2015

Es la ciudad de la alegría y de la fiesta eterna. La novia de Honduras se mueve al ritmo del tambor garífuna y de los sonidos autóctonos de la caramba y las letras del cantautor Guillermo Anderson. Cabecera del departamento de Atlántida, La Ceiba se extiende sobre una amplia y fértil franja costera, es la tercera ciudad más importante de Honduras, un municipio de gente hospitalaria.

Como población figura desde finales del siglo XIX, pero su despegue económico está ligado a las fuertes inversiones de las compañías bananeras que lograron insertar a La Ceiba en el imaginario nacional.

Su empuje económico, su infraestructura portuaria, numerosas playas y una vibrante vida nocturna la convierten en el sitio ideal para vacaciones prolongadas y es el principal puerto de entrada al Caribe catracho. Enclavada al pie de impresionantes reservas naturales, La Ceiba lo tiene todo. Prueba de ello es el Pico Bonito, declarado Parque Nacional en 1987 y localizado en la sierra de Nombre de Dios, un virgen bosque tropical lluvioso flanqueado por 15 ríos, entre los que destaca por su mayor caudal Cuero y Salado, un santuario ecológico que alberga una gran cantidad de flora y fauna, que incluye animales en peligro de extinción, como el manatí o la vaca marina.

Ceibita la bella forjó su historia a la sombra de los inversionistas extranjeros y el concurso de sus pobladores, arropada por la cultura del pueblo garífuna, que sobrevive en comunidades como Corozal o Sambo Creek. Y en la ribera del río Cangrejal cuyos impresionantes rápidos atraen a miles de atrevidos turistas.

Pero no todo es naturaleza. La ciudad, que tiene una envidiable oferta hotelera, es conocida por su tradicional Feria Isidra, que se celebra en mayo y culmina con el Gran Carnaval Internacional de la Amistad, que transforma la ciudad en una gigantesca pista de baile que se extiende todo año a la “zona viva” con sus discotecas, bares y restaurantes, que ofrecen una variada gastronomía que incluye desde la tradicional baleada hasta la comida garífuna.