Las postas policiales de Las Ayestas y San Martín abrieron nuevamente sus puertas luego de un masivo desplazamiento de efectivos militares y policiales desarrollado ayer en el noroeste de Comayagüela.
Además de estos sectores que habían sido “secuestrados” por los delincuentes, el movimiento tempranero de los cuerpos de seguridad -8:00 AM- también se concentró en la subestación de la colonia Campo Cielo, punto que sirvió como centro de operaciones.
Con la compañía de los militares, la acción se tradujo en la saturación de hasta 300 efectivos simultáneamente en determinadas horas del días.
Puntos conflictivos
La presencia de las Fuerzas Armadas (FF AA) despertó la curiosidad de los pobladores, quienes sostenían que se trataba de una operación militar para recuperar las postas policiales.
Sin embargo, autoridades de Seguridad informaron que el contingente del instituto castrense era para reforzar la Operación Libertad y no una acción enfocada a rehabilitar las subestaciones.
Empero EL HERALDO comprobó, en un recorrido realizado por los puntos conflictivos, que la estrategia también amparó la reapertura previa de las unidades policiales.
Para el caso, la subestación de Las Ayestas apenas abrió nuevamente sus puertas el pasado jueves, luego de permanecer clausurada tres años debido a las amenazas impuestas por los mareros y delincuentes.
Los residentes de la colonia San Martín, contiguo a Las Ayestas, también vuelven a respirar tranquilidad, aunque relativa, con la reapertura reciente de su posta policial -hace una semana-.
En el caso de la Campo Cielo, la unidad de seguridad ya había sido rehabilitada a principios del año, y con la reciente acción fue reforzada con más elementos policiales.
Y es que según la Policía Nacional, el crecimiento demográfico de estos sectores ha sido tan acelerado que amerita la presencia de más unidades de Seguridad.
Incluso con la inyección de personal efectuada ayer, la presencia policial y castrense se queda corta ante el radio de cobertura asignado.
En el caso de Las Ayestas, quince oficiales quedaron asignados para resguardar a aproximadamente 4,900 ciudadanos, según el más reciente censo del Instituto Nacional de Estadísticas (INE).
La seguridad de unos 1,600 pobladores del sector de la San Martín quedó en manos de 25 agentes policiales.
Mientras que controlar la incidencia delictiva en la populosa Campo Cielo, el hogar de unos 4,100 habitantes, y sus alrededores es la tarea de unos 300 policías y militares.
Y es que la misión también se extiende a las zonas colindantes, como Los Profesores, Las Mercedes, 3 de Mayo, Zapote Norte, Flor 1 y 2, El Pastel y Las Crucitas.
En total, la vida de unas 100 mil personas del noroeste de Comayagüela depende de las tres unidades policiales y del contingente militar.
Estrategia
Sin embargo, la población es un tanto indiferente a las medidas policiales.
Doña “Cecilia”, una vendedora de chicles, conversó con EL HERALDO y denunció que la presencia militar solo se registra los primeros días, después abandonan la misión.
“Hasta que quiten el toque de queda impuesto por los pandilleros veremos que van en serio”, exclamó.
Por su parte, un agente policial confió a este rotativo que los movimientos policiales no se quedan en reducir la criminalidad en los sectores, sino que apuntan más allá.
“En estas zonas, la incidencia delictiva se ha hecho nula porque están sitiadas por las maras. Solo ocurren muertes cuando llega un miembro de otra banda o se equivoca uno de ellos”, argumentó la fuente.
El norte de la Policía, señaló el informante, apunta a detener las operaciones criminales en los mercados capitalinos.
Y es que han detectado que la mayoría de mareros y delincuentes que arremeten contra los vendedores provienen de estos lugares intervenidos desde ayer.