Los candentes ritmos caribeños como la salsa, merengue y la punta catracha retumban en los edificios y calles aledañas a los principales institutos de la capital.
Todo esta combinación de cadenciosas melodías se debe a las incesantes prácticas que realizan los estudiantes de educación media para engalanar a la Patria este domingo en su 192 aniversario.
A cuatro días de los desfiles, los jóvenes que darán ritmo al evento característico de la celebración de la independencia nacional practican incansablemente para ofrecer al público una verdadera fiesta cívica.
Los callejones sin salida, estacionamientos y parques son las sedes donde las palillonas, pomponeras, bandas de guerra, banderilleros y pelotones se congregan para afinar sus presentaciones.
En el emblemático Cerro Juana Laínez, los alumnos de los institutos Yave Nissi y Comayagüela alegran las mañanas de los visitantes con sus ensayos.
Filas de niños y adultos se congregan en los alrededores para tener la “ primicia”.
Héctor Duarte, director de la banda, asegura que el esfuerzo de los jóvenes está encaminado a ganar no tanto los premios que otorga el Comité Cívico, sino el corazón del público.
“Hoy por hoy podemos decir que la gente ya espera a la banda de nuestro instituto y nos hemos ganado un lugar entre los preferidos”, manifestó.
Para subir ese escalón de preferencia muchos institutos, como el Yavé Nissi, han optado por elevar las bandas de guerra a bandas marciales.
La inclusión de instrumentos de viento como saxofones, trombones, tubas, melófonos y el “chis chis” del güiro imprimen un mayor ritmo a sus ejecuciones.
Ese sazón y sabor se sincroniza con los pasos de las palillonas, pues según los directores musicales no hay desfile sin banda y mucho menos sin palillonas, por eso las prácticas las realizan en conjunto.
Entrega
Mientras unos luchan por mantener su sitial de honor, los representantes de los institutos que incursionan en las fiestas patrias buscan entrar a lista de los favoritos.
Tal es el caso de los alumnos del instituto Tecnología, Renovación, Aprendizaje y Excelencia (ITRE), que este año tendrán su segunda participación en los desfiles.
José Eduardo Pérez, director de la banda, asegura que conquistarán al público joven con la interpretación de música actual como el pegajoso “gangnam style” y para el público de todas las edades las inconfundibles melodía de Banda Blanca: “Sopa de caracol y “Fiesta”.
A la vez, los 10 integrantes
de la banda realizarán vistosas coreografías al son de los redoblantes, el bombo, platillos y tambores.
Además, los institutos esperan sustentar su presencia con la participación de cuadros de danza, cuadros de abanderados y mojigangas.
Costo familiar
Además del honor de representar a la patria, los alumnos
y sobre todo los padres de familia deben erogar cuantiosas sumas de dinero para ver a sus hijos brillar por unas horas.
Entre los trajes que se cotizan como los más costosos están los de las palillonas, los integrantes de las bandas y las pomponeras, según los coordinadores de los institutos.
En la mayoría de los institutos le venden a los padres de familia el ajuar completo de sus hijos por 1,500 a 2,900 lempiras, según los detalles que incluya la indumentaria.
Una palillona invierte entre 2,300 y 2,900 lempiras, su traje de gala está compuesto por
un tocado o quepí que tiene un costo de 160 lempiras, el bastón con un valor de 150 a 200 lempiras y su vestido valorado entre 1,200 y 1,500 lempiras.
A los otros implementos como mayas y botas hay que sumar los gastos en el salón de belleza para lucir regias y pelear por la corona de palillona del año.
Ambar Reyes, palillona del instituto ITREC, asegura que participar en los desfiles no tiene precio y por eso ellas laboran durante sus vacaciones para costearse su traje.
Entretanto, los trajes de los integrantes de las bandas tienen un costo promedio de 1,400 a 2,200 lempiras.
Las pomponeras gastan entre 1,500 y 2,200 lempiras por participar en los desfiles.