“La iglesia se está cayendo ya ves, sus muros rotos están, así le habló a Francisco el Señor en la ermita de San Damián...” Así inicia un cántico franciscano que relata que hace cientos de años, en Italia, el Pobrecillo de Asís escuchó este llamado, donde se le invitaba a reparar una iglesia en ruinas.
El escenario es diferente, y en similar situación a la que se encontraba hace siglos la iglesita de San Damián se haya actualmente el templo dedicado a la Virgen de La Candelaria, ubicada en la aldea Río Hondo, a 25 kilómetros de la carretera hacia Olancho.
En aquellos tiempos San Francisco dijo muy seguro de sí mismo: “Yo puedo cerrar sus grietas, Señor, mis manos te ayudarán. Verás qué limpia y hermosa estará nuestra ermita de San Damián”.
Pero en esta ocasión, el ejemplo del Santo de Asís pueden tomarlo quienes tengan la disposición, buena voluntad e interés para levantar de la eminente ruina esta iglesia, de la que solo puede quedar su historia.
Vestigio patrimonial
En su fachada, donde la pintura se descascara cada día y las grietas se ven más pronunciadas, quedan las muestras del esplendor e imponencia de más de 400 años.
La iglesia La Candelaria, una joya de valor patrimonial, cultural y religioso que data del siglo XVII, presenta vestigios de estilo puramente colonial, con mucha antigüedad; pareciera que hace el mayor esfuerzo por mantenerse en pie.
Anteriormente este monumento de fe se encontraba ubicado en un lugar estratégico que acompañaba a los viajeros del norte del país hacia Tegucigalpa, situación que lo favorecía.
“Cuando se cambiaron las rutas de acceso a la ciudad, la iglesia quedó poco a poco en abandono y hoy en día se encuentra en estado deplorable”, informó el sacerdote Tony Salinas Avery de la Comisión Arquidiocesana de Cultura.
Todo el templo se encuentra en estado ruinoso desde la pared lateral derecha, que presenta severas fracturas, rajadas, el techo a punto de caerse, el piso presenta hundimiento, así como el campanario y los muros.
Uno de los mecanismos de prevención pensado de inmediato para defender las paredes es el apuntalamiento con postes de madera colocados en el lado exterior derecho, pero existe el peligro que se desplome de un momento a otro. Salinas Avery advirtió que la iglesia de La Candelaria, que pertenece a la parroquia Salvador del Mundo de la colonia Cerro Grande, urge de intervención inmediata.
Por constituirse como parte del patrimonio nacional, declarado por el Instituto Hondureño de Antropología e Historia (IHAH), representa un reto y un desafío para su restauración. “Por considerarse una reliquia de la Honduras cristiana, no se puede permitir que se venga abajo. Actualmente ha dejado de estar en uso pues se teme una caída del techo”, declaró el presbítero.
Rescate
Para rescatar de las ruinas el templo de la Virgen de La Candelaria se requiere de una inversión de 1.5 millones de lempiras. El año pasado la Comisión Arquidiocesana realizó el 27 de abril una radiomaratón, que se llevó a cabo en el atrio de la Catedral San Miguel Arcángel con el fin de recaudar fondos.
Asimismo el patronato de la comunidad de Río Hondo junto al párroco Juan Ignacio Sepúlveda han realizado actividades orientadas a la restauración de este tesoro patrimonial.
“Es una lástima que este edificio se vea en el olvido. Por su importancia histórica se ha recomendado sea restaurado con materiales originales, pero el presupuesto de 1.5 millones de lempiras no está a nuestro alcance”, declaró Sepúlveda.
El párroco indicó que, según el dictamen, el deterioro del templo se debe a que en el lugar hay varias minas areneras y de gravín, que sustraen material del río y lo transportan en pesadas volquetas por la única salida del pueblo, que es la calle que pasa frente a la iglesia.
De modo que la vibración del terreno, la edad de la construcción y el agua filtrada a través de los muros son los factores que han llevado casi al desplome la pared lateral derecha.
Al parecer, por las condiciones de la iglesia, se ve imposible que vaya a soportar el invierno de 2014.
Al respecto, el sacerdote Ricardo Sevilla Chiang, presidente del Decanato Norte de Comayagüela, al que pertenece la iglesia de La Candelaria, manifestó que se encuentran preocupados, por lo que hace el llamado a las personas y feligresía en general a que se unan en apoyo a la restauración.