La pobreza golpea a más del 60 por ciento de los capitalinos, por lo cual los jefes de familia se ven obligados a realizar malabares en sus presupuestos para cubrir las necesidades básicas.
Una clara muestra de ello se vislumbra en los mercados de Comayagüela y el centro de la ciudad, donde operan varias tiendas especializadas en la venta de ropa interior usada.
La falta de dinero provoca que muchas féminas se despojen del pudor y adquieran sostenes, biquinis, fajas reductivas y camisones “ligeramente usados”.
En las tarimas de los mercados la ropa íntima se vende como una prenda más y muchas ciudadanas pelean con el mar de piezas para ubicar las que más se ajusten a su presupuesto.
Maritza Zavala, una compradora asidua de estas tiendas, asegura que adquiere un sostén de marca por un precio asequible y así evita gastos innecesarios.
“Solo es cuestión de perder el miedo, lavar bien la prenda y uno al final ni se pone a pensar quién la uso, lo importante es tener con qué vestirse”, afirmó.
Como a doña Maritza, los bajos costos son el imán que atrae a diario a decenas de capitalinas a estas tiendas, pues se pueden adquirir prendas desde 20 lempiras.
Suyapa Aguilar, propietaria de una concurrida tienda de este tipo, detalló que los precios varían de acuerdo al estado de la ropa.
“La ropa que está en tarima tiene un precio de 20 a 50 lempiras, las que están en exhibición son las que están en mejores condiciones y pueden costar entre 60 y 80 lempiras”, detalló.
Y con la llegada de la temporada de verano los trajes de baño son los de mayor demanda, así como los camisones y salidas de baño, que se cotizan entre los 80 a 100 lempiras.
Incluso en algunos comercios se distribuye ropa íntima de segunda mano para caballeros, empero, la de mayor demanda es la de dama.
Y así, en un ambiente casi cotidiano, damas y damitas de la capital se pelean en las tarimas por adquirir una pantaleta o un sostén a la medida.