TEGUCIGALPA, Honduras
La Iglesia Católica abogó este domingo por cambiar en Honduras la 'cultura de la corrupción' por la 'cultura del trabajo' sin olvidar que hay que aplicar la justicia de manera correcta 'sin importar su condición social'.
En su editorial del semanario Fides, voz oficial de la Iglesia, se plantea que los problemas sociales que vive nuestro país son parecidos a los que están ocurriendo en toda América Latina.
A su modo de ver, la Iglesia considera que 'todo ciudadano debe contribuir a que la convivencia en la sociedad esté fundamentada en la justicia y en el derecho. Esa es la única manera de combatir la pobreza, la inequidad y la exclusión'.
La Iglesia Católica insiste en que los valores y la ética están por sobre todas las cosas. 'Cuando se colocan los principios y los valores éticos como los pilares sobre los que se construye la nación, la vida comunitaria se orienta hacia la generación de actitudes solidarias, que se traducen en impulsos por instaurar la justicia social y la dignificación de la persona humana'.
'Es el deseo de servir para construir una patria para todos, en vez de afanarse por acumular dinero y poder para dominar', agrega.
Considera la Iglesia que si bien es cierto el Estado, a través de sus autoridades nacionales y municipales, están en el deber de buscarle solución a los problemas, 'son los mismos pobres los que tienen que luchar por salir de su dolorosa situación'.
'Desde un punto de vista prático, la autoridad constituida (nacional y municipal), no tienen la capacidad financiera para solventar todos los problemas de la población, y por ello, como fruto de la solidaridad, han surgido Ongs de diferentes propósitos, también organizaciones religiosas, la cooperación internacional. Grupos de diferentes capacidades que ayudan a los más pobres y a los excluidos, pero cuya acción también tiene límites financieros y humanos'.
Según la Iglesia hondureña, las organizaciones populares que han surgido, 'para ser exitosas en sus posturas de cambio deben estar enmarcadas en el tiempo y las condiciones históricas apropiadas, tales como la existencia de una ciudadanía comprensiva y tolerante'.
'Pero es preciso recordar que los cambios no ocurren de un día para otro, son verdaderos procesos, que requieren de tolerancia, paciencia y esperanza'.
'La transformación del país será el resultado de los grandes consensos, que los hondureños sean capaces de alcanzar, guiados por el deseo de construir el bien común', concluye el editorial de la Iglesia Católica de Honduras.
La Iglesia Católica abogó este domingo por cambiar en Honduras la 'cultura de la corrupción' por la 'cultura del trabajo' sin olvidar que hay que aplicar la justicia de manera correcta 'sin importar su condición social'.
En su editorial del semanario Fides, voz oficial de la Iglesia, se plantea que los problemas sociales que vive nuestro país son parecidos a los que están ocurriendo en toda América Latina.
A su modo de ver, la Iglesia considera que 'todo ciudadano debe contribuir a que la convivencia en la sociedad esté fundamentada en la justicia y en el derecho. Esa es la única manera de combatir la pobreza, la inequidad y la exclusión'.
La Iglesia Católica insiste en que los valores y la ética están por sobre todas las cosas. 'Cuando se colocan los principios y los valores éticos como los pilares sobre los que se construye la nación, la vida comunitaria se orienta hacia la generación de actitudes solidarias, que se traducen en impulsos por instaurar la justicia social y la dignificación de la persona humana'.
'Es el deseo de servir para construir una patria para todos, en vez de afanarse por acumular dinero y poder para dominar', agrega.
Considera la Iglesia que si bien es cierto el Estado, a través de sus autoridades nacionales y municipales, están en el deber de buscarle solución a los problemas, 'son los mismos pobres los que tienen que luchar por salir de su dolorosa situación'.
'Desde un punto de vista prático, la autoridad constituida (nacional y municipal), no tienen la capacidad financiera para solventar todos los problemas de la población, y por ello, como fruto de la solidaridad, han surgido Ongs de diferentes propósitos, también organizaciones religiosas, la cooperación internacional. Grupos de diferentes capacidades que ayudan a los más pobres y a los excluidos, pero cuya acción también tiene límites financieros y humanos'.
Según la Iglesia hondureña, las organizaciones populares que han surgido, 'para ser exitosas en sus posturas de cambio deben estar enmarcadas en el tiempo y las condiciones históricas apropiadas, tales como la existencia de una ciudadanía comprensiva y tolerante'.
'Pero es preciso recordar que los cambios no ocurren de un día para otro, son verdaderos procesos, que requieren de tolerancia, paciencia y esperanza'.
'La transformación del país será el resultado de los grandes consensos, que los hondureños sean capaces de alcanzar, guiados por el deseo de construir el bien común', concluye el editorial de la Iglesia Católica de Honduras.