Dos incidentes aéreos en vuelos domésticos, ocurridos la semana pasada, han puesto al descubierto nuevamente la fragilidad del servicio de aviación nacional.
Con estos nuevos episodios suman 15 los percances que han sufrido aeronaves de líneas nacionales solo en 2013, y a esto se suma la falta de vigilancia a empresas aéreas que debería de hacer la Dirección General de Aeronáutica Civil.
De acuerdo a lo investigado por EL HERALDO, el pasado 1 de octubre se desplomó la puerta de una avioneta tipo Jetstream matrícula HR-TO cuando el aparato aterrizó en el aeropuerto Golosón de La Ceiba.
La puerta se averió y quedó sostenida por una bisagra. En este avión iban nueve pasajeros.
Otra situación peligrosa sucedió el 4 de octubre cuando un avión perdió una de sus llantas al momento de alzar el vuelo del aeropuerto Toncontín de Tegucigalpa.
Al despegar el aparato, uno de los neumáticos se desprendió, cayó en la pista y rodó hasta ir a parar a una fábrica de muebles que queda cerca de la terminal aérea.
Un empleado de la DGAC, que se encontraba cortando grama en esa institución, se percató de que algo había caído del avión y observó que era una llanta.
Inmediatamente corrió a dar la noticia al personal de Aeronáutica Civil para que, por medio de la torre de control, se le avisara de lo ocurrido a los pilotos.
El tren de aterrizaje de ese avión tiene cuatro llantas, dos a cada extremo del eje, por lo que se pudo hacer un aterrizaje de emergencia, primero apoyando el avión del lado que tenía su tren intacto y luego con el otro extremo al que le faltaba una.
A finales de 2012, a una avioneta nacional se le abrió el compartimiento de las maletas en pleno vuelo y otra se fue a estrellar fuera de la pista, al fallarle el mecanismo de aterrizaje cuando descendía sobre la pista.
Se considera un incidente aéreo cuando un aparato sufre algún percance que no necesariamente implica que se accidente.
Riesgo en el aire
La aviación hondureña adolece de una correcta vigilancia por parte de la DGAC, ya que esta dependencia no cuenta con personal necesario para esa labor.
En la DGAC apenas hay 16 inspectores de vuelo, cuando, según el número de operadores, se requieren al menos 50 para esa función.
La DGAC hace una programación anual para la revisión de líneas aéreas, al igual que programa inspecciones aleatorias, pero esta labor no se cumple a cabalidad por el corto presupuesto de la institución.
En Honduras existen unas 14 líneas aéreas, entre las que hacen vuelos regulares con aviones y otras que se dedican a vuelos charter en helicópteros.
En época de Navidad y Año Nuevo la demanda del servicio aéreo se eleva, pero el poco nivel de supervisión de la DGAC se mantiene. Cada compañía también tiene su propio proceso de mantenimiento y revisión de operaciones.
En 2012 se accidentó una aeronave de Central American Airways, en el sector de Las Mesitas, al sur de la capital, en el que perdieron la vida 14 personas. Familiares de los accidentados planean demandar por esta tragedia.
EL HERALDO llamó al director de Aeronáutica Civil, Manuel Enrique Cáceres, para conocer qué se hace para mejorar el servicio de vigilancia de las líneas aéreas, pero no contestó su teléfono celular.