La emblemática belleza de Honduras la sedujo, tanto así que dejó su tierra natal para explorar y llevar a cabo una de las mejores aventuras de su vida… ¡Vivir para la biología y por la biología!
Y es que no hay otras palabras que describan mejor a la bióloga, naturista y ornitóloga Sherry Thorn, conocida por muchos de sus exalumnos, compañeros y amigos como la licenciada “Pilar”.
Una destacada estadounidense que desde hace 43 años realiza aportes significativos en la educación superior universitaria y en la conservación y protección de los recursos de la naturaleza de Honduras.
Pasión.
El amor de Sherry Lyn Thorn por los animales comenzó en Long Beach, California, donde pasó la mayor parte de su infancia y adolescencia.
“Cuando mis hermanos y yo éramos niños explorábamos la ribera del río buscando salamandras, lagartijas, lagartos cornudos, pescaditos, pichetes y culebras; a la vez disfrutábamos observando las aves. Siempre atentos para cuando encontrábamos un animalito herido, curarlo y recogerlo”, destacó Thorn, quien asegura que esta afinidad con los animales la heredó de su madre.
Convicción.
Después de terminar el bachillerato, Sherry se inscribió en el Harbor Junior College en Torrance, California, inicialmente tratando de estudiar medicina, pero luego cambió por la biología porque los estudios eran costosos. Mientras estaba allá y obteniendo las notas más altas, descubrió un anuncio de aplicación para estudiantes que deseaban enrolarse en un programa de ciencia inter-disciplinario como parte del Cuerpo de Paz.
De cual fue seleccionada entre quinientos candidatos como parte de los cincuenta miembros del equipo.
“Cuando me uní al cuerpo de Paz y fui enviada a Honduras en abril de 1969, muy pocas personas sabían que mi nombre de pila era Sherry. Porque el nombre de ‘Pilar’ me fue otorgado por mi profesor de español de décimo grado, el señor Ricardo Estes, debido a que no había un equivalente para mi nombre en español. Y el ‘Pilar’ realmente se quedó conmigo después del colegio”, describió la bióloga.
Su llegada a Honduras.
En septiembre de 1969 la bióloga dejó Nueva York y llegó a Honduras. “Debido a mi fascinación por la vida silvestre, mi primera elección fue ir a La Mosquitia. Pero ya que mi español era muy bueno y solo contaban con tres profesores de biología en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) de Tegucigalpa, fui para allá y enseñé biología”, precisó Thorn.
En su distinguida labor como docente, por cuarenta años, la catedrática impartió clases de genética, anatomía, zoología y por supuesto ornitología, donde ella destaca como una de las mejores conocedoras del país en esa área.
“Cuando comencé allá en 1969 había 3,000 estudiantes en toda la universidad, para ese entonces no se había fundado la carrera de biología y comenzamos con tan solo cinco alumnos, de los cuales ahora tres son catedráticos”, señaló con orgullo la bióloga.
Durante todo ese tiempo la catedrática realizó con sus alumnos muchas exploraciones de campo conociendo los distintos tipos de bosques, playas y montañas, conjugando la teoría con la práctica. “Una experiencia inolvidable es que en cada curso siempre había alumnos que tenían esa entereza por aprender más, algo que me llenaba de satisfacción y dicha”, detalló Thorn.
Destaca que la profesión de biología es una carrera de muchas satisfacciones espirituales, más que económicas. Además, permite a los alumnos explorar una variedad de áreas trabajando con el gobierno, en parques nacionales, organizaciones no gubernamentales, consultores para diversas investigaciones o catedráticos de nivel medio o superior.
“Ser bióloga es una gran satisfacción, porque se viven experiencias únicas, conociendo muchas especies por primera vez y amaneciendo con el canto de las aves. Poder ver el rocío y bañarse en ríos cristalinos es lo más bello que da la naturaleza a nuestra profesión”, precisó Thorn.
Riqueza Natural.
“Existen unas 10 mil especies de aves en todo el mundo, de esas, 730 viven en Honduras. Considerando el tamaño del país es un número enorme, un siete por ciento de todas las especies de aves conocidas. Y es más increíble aún que con tan solo un viaje a La Tigra podemos observar 280 especies de aves”, estableció la bióloga.
Uno de los grandes aportes de la ornitóloga al país es haber realizado varios registros y conteos de aves en los diferentes parques nacionales y reservas naturales diseminadas en los 18 departamentos del país.
Haciendo un levantamiento de los comportamientos de esas poblaciones y hallazgos de las mismas. Dentro de esos viajes por todo el territorio nacional, una de las grandes bellezas que cautivó y sigue cautivando a la ornitóloga es el colibrí esmeralda, que es la única especie endémica de Honduras de las 730 aves existentes en el territorio nacional.
Siendo su hábitat algunos bosques lluviosos y zonas de los departamentos de Yoro, Olancho, y Santa Bárbara.
“Cada año hacemos un viaje a los jardines de Lancetilla, en Tela, para realizar un conteo anual, durante tres a cuatro días, de las diversas poblaciones de pájaros. Las aves son criaturas tan increíbles y bellas que transfieren color, alegría, belleza e inspiración a nuestra vida, sin mencionar su canto y su majestuoso vuelo”, determinó.
Acciones.
“Como bióloga, Honduras me encantó por la diversidad de ecosistemas y bosques, así como la amabilidad de su gente y la oportunidad de descubrir las maravillas que guardan cada uno de los dieciocho departamentos del país, que a diferencia de Estados, Unidos, en donde ya todo está explorado, aquí todo estaba por conocer cuando yo me vine a los 21 años, recién graduada”, indicó Thorn.
“En los viajes no se descubrían nuevas especies en sí, pero sí se tenían nuevos avistamientos y comportamiento de especies en diferentes lugares como en el caso de las aves, donde encontramos muchas especies que no se sabía que estaban en Honduras”, destacó la bióloga.
Pero la labor de la ornitóloga no queda allí, mientras trascurrían los años su amor por los animales creció, su ayuda y tratamiento médico para ellos continuaba. Dedicándose durante las últimas cuatro décadas a rescatar, alimentar, inmunizar y transportar criaturas de cualquier especie: vacas, caballos, cabras, ovejas, mulas, burros, culebras, murciélagos, tortugas marinas, iguanas, monos, cocodrilos y aves de diversas especies.
Normalmente ahora, ya siendo jubilada desde hace dos años, alimenta y atiende cerca de 17 perros callejeros, abandonados, lastimados o enfermos.
Animales cuyas enfermedades incluyen toda clase de heridas tanto por accidentes, atropellamiento, disparos y lesiones por arma blanca, epilepsia, cáncer y ceguera. Ha convertido su hogar en un santuario para mamíferos y aves que con la ayuda de médicos veterinarios amigos protege.
Protección de animales.
“En Honduras cada vez más las personas se están haciendo consientes de la protección de los animales. Llevando sus mascotas al veterinario y no tirándolas a la calle como antes lo hacían. Se han creado varias asociaciones de protección de animales como The Helping Hands, la Asociación Hondureña Protectora de los Animales y su Ambiente (Ahpra), Asociación Hondureña Amigos de los Animales (Ashaa) y Fundación Nacional Protectora de Animales, (Funapa), entre otras.
Yo colaboraba con algunas de ellas dando conferencias y charlas en escuelas sobre animales en peligros de extinción, así como asistiendo a sus marchas”, añadió Thorn, quien señaló que además de estos avances es necesario combatir un flagelo que no ha sido atacado oportunamente como el tráfico de animales.
“Con los animales que trafica se comete un grave error, porque se está comercializando con animales en peligro de extinción. Muchas personas no se informan y desconocen los cuidados básicos de las aves, como una alimentación saludable que no tiene que estar basada en solo semillas y agua, así como una ingesta adecuada de calcio. Las medidas que se deben tomar por parte del gobierno no es quitar solamente a los animales traficados, sino proteger los hábitat y nidos de donde son extraídos”, puntualizó la ornitóloga.
Asistencia.
“En el país solo hay 16 veterinarias de especies pequeñas y realmente todavía no hay suficiente demanda económica, para tanto veterinario. La mayoría de estos se dedican al ganado. Otro de los motivos es que no hay especialista, por ejemplo en Estados Unidos es más fácil ser doctor que veterinario. Para ser un buen veterinario debe contar con todas las especialidades humanas como: ortopedia, oncología y dermatología. Se ha abierto aparentemente en Olancho una veterinaria, pero creo que solo está enfocada en las clases generales, porque no se tienen especialistas, así que sería bueno que los jóvenes busquen especializarse en un área tan necesaria para el país”.
Según Thorn, los estudiantes de biología deben especializarse para ofrecerle más al país.
La biología quiere decir “estudio de la vida”, esto es una profesión con un mundo de posibilidades como: la microbiología, biología de invertebrados, de vertebrados, comportamiento, evolución, genética y un sin número de cosas más, siendo una carrera que nunca se deja de estudiar”, incentivó la protectora de animales.
Agregó que es necesario que los escolares aprendan más sobre las especies de animales existentes en Honduras, en vez de educarlos más sobre especies extranjeras como el oso polar.