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Pablo Coelho: 'Si me muero, me moriré feliz”

Todos los días Dios nos da un momento en que es posible cambiar todo lo que nos hace infelices. El instante mágico es el momento en que un sí o un no pueden cambiar toda nuestra existencia.

22.12.2012

Ha vendido más de 140 millones de libros traducidos en 73 idiomas, lo cual lo convierten en un fenómeno de masas.

Lo han catalogado de gurú, impostor, profeta, cursi y poeta. Por lo menos así se define al escritor brasileño Paulo Coelho en una publicación de elmundo.es, que resume el contenido de su nuevo libro “El manuscrito encontrado en Accra”, presentado en Madrid hace unas semanas.

Coelho, nacido en Río de Janeiro en 1947, ha recibido todo tipo de elogios e insultos a lo largo de su carrera como escritor, desde que salió a la luz con el “Camino de Santiago”, que supuso el principio del camino, no el final.

El autor, quien llegó a España invitado a un foro sobre desarrollo, por la presidenta Dilma Rousseff, se presentó en una rueda de prensa de muy buen humor, bromeando (“ahora viene el striptease”, comenta ante la lluvia de flashazos) y dispuesto a que la “entrevista”, como él la llama, sea un intercambio entre ambas partes, esperando que su fluido español no dificulte la comprensión. Pero lo primero es tuitear, una actividad que confiesa que le encanta y que le sirve para que sus lectores vean cómo es en su vida cotidiana. “Los tuiteros no son mis seguidores, son mis amigos”, explica sobre las más de seis millones de personas que le siguen en la red social.

Las nuevas tecnologías han supuesto un descubrimiento para el autor brasileño. “El escritor tiene que descubrir nuevas plataformas donde ser leído, porque para eso escribe. Uno no planta un jardín para sí mismo, ni hace un vino para sí mismo. Lo hace para compartir”. De hecho, “El manuscrito encontrado en Accra” se concibió casi como un blog, con capítulos muy breves que tardó apenas una semana en redactar. “Sé que soy un autor y que tengo que hablar del libro, pero también tengo que hablar de tecnología”, se excusa después de hacer un repaso por la historia de la escritura, la invención de la imprenta y, cómo no, internet.

EL CONTENIDO.
El problema que se planteaba Coelho a la hora de abordar su nueva obra eran los valores. Tenía que escribir algo que enseñara a la gente que la ética es la misma desde hace siglos, y que gracias a ella hemos llegado hasta hoy.

“No doy respuestas, porque no las hay. Lo mágico de la vida son las preguntas. Tampoco me interesa la búsqueda de la felicidad, no creo en ella ni estuvo nunca entre mis prioridades. La felicidad es para el tiempo y el espacio, y es ahí cuando te cae el rayo”. Verdades universales para unos, filosofía barata y autoayuda para otros, lo cierto es que sus libros se convierten en best-sellers automáticamente. Entre ellos, “El alquimista”, “Veronika decide morir”, “El zahír” y “A orillas del río piedra me senté y lloré”.

POR DENTRO.
Lo místico, la relación con Dios, son temas siempre presentes en la literatura de Coelho.

No se considera un gurú, advierte, sino un peregrino. Tampoco le preocupa la muerte: “para saber qué hay después, tendré que morirme antes”, declara entre risas.

De hecho, la muerte estuvo muy cerca de llevárselo el año pasado debido a un problema grave de salud que le obligó a pasar por el quirófano. “Si me muero, me moriré feliz”, pensó entonces. Esa búsqueda espiritual que marca su trayectoria está también plasmada en “El manuscrito encontrado en Accra”, situado en la Jerusalén de vísperas de las cruzadas. La población, aterrada por lo que vendrá con la invasión, se dirige a la figura del Copto, que podría considerarse un álter ego del escritor, en busca de consuelo y consejo acerca del amor, la lealtad, el miedo y el destino, problemas atemporales a los que, según Coelho, nos seguimos enfrentando en la actualidad.

RECONOCIMIENTOS. Pablo ha recibido diversos premios y reconocimientos internacionales, como el Crystal Award que concede el Foro Económico Mundial, la prestigiosa distinción Chevalier de L’ Ordre National de La Legión d’ Honneur del gobierno Francés y la Medalla de Oro de Galicia.

Desde octubre de 2002 es miembro de la Academia Brasileña de las Letras, es consejero especial de la Unesco para el programa de convergencia espiritual y diálogos interculturales.

Escribe una columna periodística semanal que se publica en medios de todo el mundo. Alcanzó el éxito con su mayor obra El alquimista. Paulo está casado con la pintora brasileña Christina Oiticica.