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Los diablos danzantes, patrimonio mundial

Los diablos danzantes son la primera manifestación venezolana considerada como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO.

14.12.2012

Al repique del tambor danzan los diablos. Se desplazan por las calles para asustar a quienes se encuentren en el camino. Ataviados con trajes coloridos (usualmente de rojo), capas y máscaras de apariencia grotesca, además de adornos como cruces, escapularios, rosarios y otros amuletos, inundan las calles de varias comunidades de Venezuela, una tradición que se celebra desde hace más de 400 años.

De forma posterior al recorrido por las calles se estacionan de rodillas frente a la iglesia, y permanecen postrados en señal de respeto al Santísimo, mientras el sacerdote los bendice. La música y el baile continúan, mientras los diablos visitan las casas de algunos diablos difuntos. Así se celebra cada jueves de Corpus Christi (después del Jueves Santo), festividad que fue declarada como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).

Los diablos danzantes de Corpus Christi constituyen una de las fiestas rituales más arraigadas en este país, que se desarrolla en varios estados, tales como Miranda, Aragua, Carabobo, Vargas, Guárico y Cojedes.

Tiene significado religioso, que junto a la magia, simboliza el dominio del bien sobre las fuerzas del mal. Quienes danzan, pertenecen casi en su totalidad a hermandades religiosas que cumplen promesas.

El reconocimiento se dio a inicios de este mes así como otras celebraciones populares como la que se realiza en Brasil denominada el Frevo, una expresión artística del Carnaval de Recife, en Pernambuco. El festival religioso de San Francisco de Asís en Quidbó, celebrado en el departamento del Chocó, en el noroeste de Colombia, también fue seleccionado.

Por su parte, Bolivia ingresó con Ichapekene Piesta, la fiesta más grande de San Ignacio de Moxos, la capital folclórica del departamento de Beni, al norte del país. La entrada de Ecuador a la lista también fue aprobada gracias al tejido tradicional del sombrero fino de paja toquilla.

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