La pasión por los números, los cálculos y los análisis que dice disfrutar de forma consecutiva queda en segundo plano cuando se trata agarrar la guitarra para Julio Raudales, el ministro de Planificación y Cooperación Externa del presente gobierno.
Y si el estilo es rock con mucha más razón, ya que define las melodías como “el pan de mi vida”.
Desde que nació, Raudales se enfrentó a varios retos, uno de ellos fue la ceguera en su ojo derecho que le produjo una radiografía que se practicó su madre cuando él tenía 15 días de gestación.
Este impedimento no ha sido obstáculo para destacar en los estudios y ser un profesional exitoso, y con algo de jocosidad comenta que “lo único que no puedo hacer es ver películas en tercera dimensión”.
Gracias a su talento y dedicación ha prestado servicio en varios países, ocupaciones y prestigio que no lo alejan de ser una persona jovial, anecdótica y de fácil expresión, como lo muestra en la presente entrevista con EL HERALDO.
¿En sus tiempos de juventud, usted vendía camas?
Je, je, je, je... Sí, repartíamos muebles, televisores y otros artículos. Yo quise estudiar matemáticas, español, esas eran mis clases favoritas, y las ciencias sociales como historia, sociología, algo que no tuviera ciencias naturales, eso lo odiaba. Las letras y las ciencias sociales han sido mi pasión.
Primero estudié sociología en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras y después estudié economía. Al finalizar las clases de sociología me fui a trabajar a Hacienda, lo que hoy es la Secretaría de Finanzas, y luego me fui a estudiar a México y a Chile. En Chile estudié gracias a una beca del gobierno de ese país en 1994 en la Universidad Católica de Chile.
Retomemos el punto de su vida en el que vendía artículos con su padre.
Desde que tengo memoria mi papá tenía ese negocio, Comercial Ricoy, primero en La Plazuela y después en el barrio Abajo desde 1984 y hasta el año pasado que lo cerró.
Mi papá me enseñó el valor del trabajo, me enseñó que el trabajo no denigra a nadie, siempre se preocupó porque yo estuviera en un buen colegio, yo estudié en el San Francisco.
Desde pequeño él me daba tareas, regar las plantas, lavar el carro, y cuando ya estudiaba en la universidad tenía que combinar mis estudios con las tiendas, mi tarea principal era dejar los productos y mi hermana se encargaba de las finanzas.
Yo me conozco todos los barrios de la ciudad por eso, nos íbamos a la Tres de Mayo, a la Divino Paraíso, la Cantarero López porque los clientes de mi papá eran gente pobre y se trabajaba al crédito.
¿Desde cuándo usa lentes?
Desde que tenía cuatro años.
¿Qué le diagnosticaron?
Cuando mi mamá estaba embarazada se tomó una radiografía y yo nací con un problema congénito por esa causa, ella se sometió a los rayos X sin darse cuenta de que estaba embarazada, lo que provocó que naciera con un problema severo en la vista, no tengo ninguna visión con el ojo derecho.
¿Completamente ciego?
Sí, desde que nací, y además tengo otros problemas en el ojo izquierdo, que me los han corregido; mis papás se sacrificaron mucho para que yo me pudiera recuperar.
¿Cuántas veces lo han intervenido de la vista?
Cuatro veces me han operado. Yo tenía estrabismo, cataratas congénita, tengo hipermetropía, astigmatismo, tengo el globo ocular derecho más pequeño que el izquierdo.
El doctor le dijo a mi mamá que la más alta probabilidad era que yo naciera ciego.
Yo puedo manejar carro de forma perfecta, tengo una visión limitada, pero buena.
Lo único que no puedo hacer es ver películas en tercera dimensión, porque se ocupan los dos ojos, así que cuando la película es en tercera dimensión mejor no entro al cine.
Toda la vida ha sido como la marca de mi vida los lentes.
¿Le generó alguna limitante ver solo con un ojo?
No, yo nunca perdí un año en mis estudios, yo entré en 1969 al kínder y de ahí hice todos mis grados con excelencia académica y la universidad de forma normal, así como los postgrados.
Mi mamá se dio cuenta de que yo tenía problemas con la vista cuando yo tenía uno o dos meses de nacido porque miraron que yo mantenía el ojo derecho cerrado.
Es así que deciden llevarme al Seguro Social y me cuenta mi mamá que el primer doctor al que me llevó, que no era oftalmólogo, le dijo que yo nunca iba a poder estudiar porque iba a tener limitantes y mi mamá me lo contó cuando yo me gradué de mi maestría en Chile.
Ella me lo dijo llorando, me contó que al salir del IHSS se sentó en las gradas y conmigo en el pecho se puso a llorar y a pedirle a Dios que no fuera así (la voz de Julio Raudales se entrecorta, la nostalgia lo invade y hace una ligera pausa para luego retomar la entrevista).
Mi mamá estaba feliz ese día de mi graduación, mi problema nuca fue una limitante.
¿Su otra pasión son las artes?
Yo desde pequeño me integraba a los coros, participaba en todos los concursos que podía, participaba en los concursos de poesía, de oratoria...
Desde pequeño le dije a mi papá que me comprara una guitarra y aprendí a tocar guitarra y después aprendí a tocar piano.
Yo fui el director de la banda de rock del colegio.
¿Fue roquero?
¡Por supuesto!, en el colegio cantábamos “sterway to heaven”, las de Creedence y las de The Beatles.
¿Usted canta de verdad o solo hace la fuerza?
No, si yo participé en la OTI (festival de la canción) en 1988.
¿Con qué canción?
Se llamaba, cómo se llamaba... ya se me olvidó. A ver, esperate... Una de mis pasiones ha sido escribir canciones, yo quería componer, a mí me encargaban mis amigos que andaban con novia, me decían que les compusiera una canción para sus novias y yo lo hacía.
Yo soy cantante, me considero más cantante que economista, lo que pasa es que uno no vive de esas cosas.
¿Grabó algún disco?
Sí, grabamos, cuando yo estaba muy joven estaba en una iglesia evangélica y entonces grabamos un par de casetes cristianos...
A Julio Raudales le vuelve a la memoria el título de la canción con la que participó en la OTI: “La canción del niño adulto, así se llamaba”, exclama, “estaba dedicada a un niño con síndrome de Down”.
¿Y ganó algún lugar en la competencia?
No, no clasificó, pero participé y ahí estaban Moisés Canelo y Tony Sierra (hoy viceministro de Cultura), o sea que estaban los monstruos.
Yo no canté, quien cantó fue mi novia en ese entonces, que después se casó conmigo, y ella sí es música de verdad, ella estudió música y se dedica a hacer música.
¿A su esposa la conoce haciendo música entonces?
Así es, ahora es mi exesposa porque ya no estamos casados.
A ella la conocí porque nos pusieron a hacer un trabajo juntos de recopilación de música, entonces, a mí me encargaron el trabajo y me dijeron que una persona me podía ayudar, así empezamos a trabajar y así nos conocimos.
El tema de la música ha sido como el gran soporte de mi vida, lo que pasa es que no decidí hacer carrera con la música.
¿Cuántas canciones compuso?
Uf, no sé, muchas... y hay algunas de las que ni me acuerdo porque son tantas.
Yo fui mucho más prolífico cuando fui joven, cuando tenía 20 años, de 20 a 25 años, ponele que unas 50 canciones.
A mí me preguntan cómo hago para sobrevivir a los problemas del gobierno, y yo cuando llego del trabajo agarro mi guitarra o toco el piano y saco todo el estrés por medio de la música.
Yo siempre fui muy malo en los deportes, a mí me encantaba el fútbol, en las potras me apuntaba, en algún momento quise estar en el equipo de fútbol del colegio, pero nunca di el ancho; eso es a lo más que he aspirado en el fútbol, pero me encanta, soy motagüense; iba todos los días al estadio, pero ahora ya no, ya me decepcionó.
¿Cuántos años duró casado?
Doce años.
¿Cuántos hijos?
Tres hijos. Mi hijo mayor Julio Roberto es licenciado en Finanzas, él ya trabaja; mi hija Marcela estudia Química y Farmacia y mi hijo menor Andrés está en último año del colegio. También tengo una nieta
¿Con quién viven?
Viven conmigo, ellos se habían quedado con la mamá, pero ahora que crecieron están conmigo porque quieren tener vida de soltero igual que yo.
¿Cómo es su relación con su exesposa?
Bien, tenemos una buena relación, es cordial y a aveces, muy de vez en cuando, nos sentamos con los amigos para volver a tocar, hay gente que todavía anhela volver a vernos cantar juntos porque era como un espectáculo vernos cantar a los dos.
¿No han vuelto a cantar juntos?
No, estoy pensando, porque yo solo con mis amigos hago homenajes (musicales), por ejemplo, cuando murió Sandro, nos juntamos a cantar varios amigos y lo mismo cuando murió Facundo Cabral, y ahora estoy pensando en hacerle un homenaje a Chavela Vargas, que acaba de morir, y estoy pensando en invitarla a cantar a ella y de repente nos cantamos una canción los dos.
¿Todavía está enamorado de su esposa?
No.
¿Qué cargos públicos ha desempeñado?
Yo fui analista en la Secretaría de Finanzas en tiempo de (el expresidente Rafael Leonardo) Callejas en revisar la cuenta del gobierno, parte del gasto, llevaba el tema de las cuentas de las instituciones descentralizadas.
Después, antes de irme a estudiar fuera del país, me mandaron a trabajar en una propuesta para cambiar el sistema de pensiones.
Cuando terminé vine a la Unat (Unidad de Apoyo Técnico) y de ahí hice mi carrera, ahí estuve de 1999 a 2006.
¿Por qué no siguió?
No seguí porque tuve desavenencias con el expresidente Zelaya y en ese tiempo no trabajaba de manera directa con él, y yo no estuve de acuerdo con algunas cosas en la forma de gestionar y preferí irme.
¿Qué cosas?
Mejor no las digo, je, je, je.
¿Pero se le abrieron más y mejores puertas?
Claro, trabajé en Naciones Unidas un tiempo y luego dos años más en la Embajada canadiense, pero al mismo tiempo fui consultor externo en varios países, como Bolivia en donde trabajé, cuatro meses, en la propuesta de gobierno del presidente Evo Morales, la parte social.
Me tocó formular toda la parte, los indicadores del plan de gobierno de Evo Morales, mi función fue la de consultor en el ministerio de Planificación del gobierno de Bolivia.
Después me fui a hacer trabajos muy puntuales, de 15 días, a Angola y Mozambique. Les ayudé a hacer la propuesta para la sostenibilidad de la deuda externa.