¡Llegó la hora! Con descrédito total muchos pringones están listos para ir a elecciones primarias, con el mismo traje de chalán y chaquetero. Es una pinacoteca más de golfos impunes que nos mantienen como piltrafa.
Estos pijoteros se multiplicaron recientemente. Tres años atrás teníamos una plaga bipartita dominante. Hoy, surge otro cicatero para complacer al insaciable poluto y ponzoñoso que vendió nuestras posaderas y lo indultaron siendo cleptómano.
Apenas nos quedan horas para escoger a los candidatos del tradicionalismo. El nuevo inquilino con palafrén impune y traidor liberal ya tiene a su esposa a las puertas del sillón presidencial del que todavía sigue enamorado el desdichado infesto.
Los hondureños debemos ser cautos para que ningún presumido de honradez y algunos con falsa cara de cateto dejen otra uña imborrable y catingosa de corrupción e impunidad para continuar en el poder sin suplicio.
QUIéNES SON. Estos malolientes políticos de pinche cloaca y con marcado caciquismo salen en propaganda hasta en los baños hablando muy cortesanos y enfermos de catarsis siendo liebres en el desfalco.
¿Qué bañera de léperos se irá y qué nuevos pilones tendremos?, nos preguntamos. Parece sencilla la respuesta, pero cuando la ignorancia se manifiesta en las urnas, la impudicia es difícil determinarla.
Hemos pasados más de tres años difíciles en todo desde que Porfirio Lobo Sosa tomó con inocuidad el poder. Una inseguridad que parece tragarnos, una impunidad creciente, un mandatario complaciente y, para rematar, otra escoria libre para completar la perrería.
El presagio de lo que nos espera no es incierto. En una ocasión el pintor nacional César Rendón nos dijo: “Honduras es una cuartería, acá todos nos conocemos”.
Equivocarnos continuamente en las urnas no es mala suerte ni premura. Quiénes ya nos gobernaron alegan por fanfarrones que nunca pensaron en robar y dejaron una fábrica de bribones petulantes de pulcritud.
Cuando votamos para elegir es inexcusable hacerlo por los mismos hampones a los que muchos orates ven como talismanes, siendo malsanos y melosos embusteros.
Los del norte nos cuestionan por la corrupción, inseguridad e impunidad y ellos mismos avalaron los acuerdos en Cartagena para el epitafio de los delincuentes en el tribunal electoral.
Esta superchería es una licencia para que al político tramposo se le considere noble sin ser fraile en plena francachela. Es como cuestionar a las prostitutas y perdonar la fornicación. Qué bueno por los gringos.
Ningún grande está preso por nada. Robar en Honduras es marcar la diferencia, tener estilo. Lo pocho y lo cuatrero es invento. Los medios de comunicación cuestionan a los bandidos y permiten a sus periodistas aspirar a cargos de elección popular.
Si se invalida al sistema no debemos ser badajos y zapatear con los insolentes creyendo alcornoque al pueblo. Están buscando el voto con tiara de rectitud, pero son bellacos y fraudulentos.
Un exmandatario acusado de innumerables delitos y que nunca puso pie en un tribunal alega inocencia sin demostrarla y hoy desde su tribuna libre pretende ver la cara de papanatas a los hondureños.
El actual presidente, simula, como siempre perspicaz, que lucha contra la porquería en su gobierno, pero promueve a un aspirante que desde el Congreso Nacional aprueba la muerte policial por corrupta y, paradójicamente, derrocha el dinero del erario en su campaña política.
Y la de nunca acabar. Cada cuatro años la misma “inverecunda” matraca de paria. Los de “cuello blanco”, pidiendo el voto y calificándose de incólumes.
Estos conchudos también merecen una lección. Si al final nosotros pagamos con impuestos lo que dilapidan estos forajidos que nunca estarán presos, por lo menos démosles la oportunidad de dirigir una cárcel, tal vez así nos dejan de chingar.