Su obra explora el exilio de su familia y la “intersección de sus identidades culturales como un homosexual cubano-estadounidense”. Richard Blanco, de 44 años, es el poeta más joven en participar en una ceremonia de investidura (la de Barack Obama) y el primero de origen hispano y gay que recita un poema durante la misma.
“Sus contribuciones en los campos de la poesía y las artes le han facilitado el camino a próximas generaciones de escritores”, dijo Obama en un comunicado.
Las ediciones rústicas de los libros de Blanco se agotaron en Amazon.com. Sus libros, y los de poesía en general, no están disponibles en ediciones electrónicas, pues las editoriales no han descubierto cómo darle un formato correcto a los poemas en los aparatos digitales.
LO LATINO ESTÁ DE MODA. De mitades armónicas. De raíces transnacionales, bilingües y multiculturales. De eso está hecha y a eso suena la literatura de Estados Unidos en los últimos sesenta años en la que ahora empiezan a sonar, cada vez con fuerza, los escritores de origen hispanohablante.
El lunes, medio mundo escuchó al autor de origen cubano Richard Blanco leer un poema en la posesión del segundo mandato presidencial de Barack Obama. Una elección que confirma una tendencia natural en un país mestizo étnica y culturalmente, donde la mitad de los recién nacidos son de origen hispano, con una población que ya alcanza los 50 millones de personas.
“De muchas maneras, este es el verdadero ‘material’ del sueño americano, que está detrás de gran parte de mi trabajo y mi historia de vida, de la historia de Estados Unidos, en realidad”, dijo el joven escritor.
ACTUALIDAD. Y es que el periodista Winston Sabogal, de El País, detalla en un artículo, que se trata de una renovación literaria que vivieron otros grupos o comunidades ya en el canon estadounidense. A mediados del siglo XX fueron los autores de origen judío, en los años sesenta los italianos y en los setenta y ochenta los afroamericanos. Ahora se suma una generación de escritores de abuelos cubanos o dominicanos, padres guatemaltecos o peruanos, o madres colombianas o de cualquier país hispanohablante.
“Ya no somos vistos como bichos raros. Somos ciudadanos estadounidenses de facto integrados en su vida social y cultural y el mundo editorial así nos ve”, afirma Francisco Goldman, de madre guatemalteca y padre de origen judío. Pero el autor del reciente “Di su nombre” (Sexto Piso) señala un tema pendiente: “Que nos quiten las etiquetas de hispanos y que nos vean exclusivamente como escritores. Nuestros temas no son solo la identidad o la inmigración, sino todos aquellos puede interesar a cualquier lector”.
Una prueba de que no son una anécdota ni una moda, como parecía en los años noventa, es la nómina de premios que han obtenido y su presencia relevante en publicaciones literarias y periodísticas. Desde Óscar Hijuelos, primer Pulitzer para un hispano en 1990 por la novela “Los reyes del mambo” tocan canciones de amor; hasta Quiara Alegría Hudes, Pulitzer en 2012 por la obra de teatro “Agua a cucharadas”; pasando por Junot Díaz, Pulitzer 2008 por la novela “La maravillosa vida breve de Oscar Wao”. Entre medias, en revistas de referencia como The New Yorker, Bazaar o Squire aumentan los artículos firmados por autores apellidados Alarcón, Cisneros, Manrique, Sellers-García, Pava, Álvarez, Mestre, Henríquez…
“No hacen más que reconocer la potencia de una cultura que hace tiempo que ha cambiado el rostro de la nación, punto de encuentro de las líneas maestras del universo panhispánico”, afirma Eduardo Lago, escritor español y exdirector del Instituto Cervantes de Nueva York. Sobre la presencia de Blanco en la posesión presidencial, Lago aclara que aunque es un gesto de generosidad intelectual que le honra, “Obama no ha hecho más que rendirse a la evidencia. Hoy los poemas de Richard Blanco inundan la red. El suyo es un verbo claro, sencillo y potente, que señala lo mucho que han cambiado tanto Cuba como los norteamericanos”.
Escritores que se han integrado al diálogo del país con una estructura narrativa, sensibilidades y concepción de la vida que suele ser en español pero contada en inglés. El decano de todos ellos, recuerda Julio Ortega, de la Universidad de Brown, es el chicano Rolando Hinojosa-Smith, y entre los cubano-americanos es más reconocido Hijuelos.