La historia sobre la vida de Jesús recobra importancia en estos días en España y en el mundo entero no solo por la Pasión, Muerte y Resurrección.
Una copa expuesta en la Basílica de San Isidoro de León, en el norte de España, ha captado el interés de los amantes del arte, ya que según investigadores se trata del Santo Grial, el legendario caliz utilizado por Cristo en la última cena.
El caliz, que desde los siglos IV y V es considerado por las comunidades cristianas de Jerusalén como el mismo que Cristo bebió y compartió con sus discípulos en la última cena, se guarda celosamente en la Basílica de San Isidro de León.
Este se ha convertido en un mito, dijo a la AFP la profesora de historia medieval de la universidad de León y coautora de la investigación, Margarita Torres.
Formado por dos copas de ónice, unidas por un nudo de oro ricamente ornado con piedras preciosas, la pieza era conocida hasta ahora como el cáliz de la infanta doña Urraca, hija de Fernando I el Grande, rey de León de 1037 a 1065.
Pero el hallazgo en 2011 de dos pergaminos egipcios, conservados en la biblioteca de la Universidad Al-Azhar de El Cairo, y tres años de concienzuda investigación permitieron a Torres y su colega José Miguel Ortega del Río afirmar que tras el cáliz de la princesa se oculta el Santo Grial.
Solo su parte superior, una copa romana de ágata, explica la historiadora, constituye la venerada reliquia que permaneció siete siglos en la iglesia del Santo Sepulcro de Jerusalén y que sería ofrecida por un emir de uno de los reinos árabes de la península ibérica a Fernando I El Grande, uno de los más poderosos reyes cristianos de la España de aquella época, para sellar la paz con él.
NUEVA ATRACCIÓN
Los historiadores presentaron el miércoles su libro “Los reyes del Grial” y desde entonces, los curiosos han acudido en masa al museo de la basílica, donde se expone el cáliz.
Víctima de su éxito, la pieza fue retirada el viernes para encontrarle un lugar más apropiado entre los muros románicos del templo, explica la gerente del museo, Raquel Jaén: “Estaba en una sala pequeñita y no podía apreciarse correctamente”.
Según los dos historiadores, solo en Europa existen alrededor de 200 copas presentadas como el Santo Grial. En su libro desmienten la autenticidad de algunos de ellos, afirmando que su investigación se apoya en bases sólidas.
Subrayan también que, según los pergaminos egipcios, falta una esquirla en la copa de Cristo, que coincide con la que le falta al cáliz de doña Urraca.
Además, después de numerosos estudios, los historiadores consiguieron trazar una línea de tiempo y hechos hasta llegar definitivamente a León.
El hallazgo que es comparado con el Código Da Vinci, es considerado por algunos como una estrategia acordada entre medios y gobierno para su propio beneficio.
Los investigadores admiten que los primeros 400 años del cáliz son un misterio y que no pueden probar que los labios de Cristo tocaran la copa.
Y se afirma además que Franco, fanático de las reliquias bebió en León del Santo Grial el domingo 12 julio de 1964.