Hombre de larga trayectoria en el Legislativo hondureño y uno de los pesos fuertes de la formación nacionalista actualmente en el gobierno, Antonio Rivera ha acusado recientemente al izquierdista partido Libre de tener una doble moral y no ajustarse al ordenamiento legal. En esta entrevista, realizada recientemente en Tegucigalpa, analiza el actual momento político del país y los desafíos que tiene ante sí el nuevo Presidente recientemente posesionado.
¿Es optimista respecto al nuevo Presidente, cree que se cumplirán las expectativas que hay depositadas? Es un hombre joven, con una experiencia política y ha ocupado numerosos cargos importantes, como secretario del Congreso y presidente de la misma institución. Es un hombre muy capaz y le veo a la altura de sus obligaciones. Es un hombre muy preparado, con una maestría en Gestión Pública y una gran trayectoria pública y política, creo que es un hombre destinado a ser el Presidente de la República que necesitamos ahora. Yo creo que va a gestionar bien la crisis, con mucha creatividad, preparación y energía. Creo que va a ser un líder muy capaz para el país y con energía para sacar a Honduras adelante.
¿No cree que las últimas elecciones han roto el tradicional juego político hondureño, en el sentido que se acabó con el bipartidismo y entraron otras fuerzas en el legislativo? Fue una elección totalmente atípica. Los dos partidos tradicionales del país, con más de cien años a sus espaldas, tuvieron un desgaste que yo diría que fue el natural y surgieron dos fuerzas políticas nuevas en el escenario político: una de izquierdas, Libre, que dañó al Partido Liberal, y otra el Pac, Partido Anticorrupción, que no se vinculaba con ninguna corriente ideológica.
Y la gente, por el desgaste de los partidos tradicionales, buscó otras alternativas diferentes. Ese desgaste quizá se reveló menos en la elección presidencial, donde las diferencias fueron mayores que en las legislativas, y creo que también en las municipales se acusó menos ese desgaste. Pero al nivel del Congreso se dividió mucho el espectro y los escaños se fueron a las cuatros fuerzas sin que ninguna obtuviera la mayoría. El desgaste de los partidos tradicionales, más un cierto grado del triunfo de la demagogia y el populismo, provocó que la estructura política del país tras estas elecciones cambiara y se manifestara en las instituciones representativas.
¿Otro factor quizá a tener en cuenta es que ha habido cierta decepción con la gestión del presidente Porfirio Lobo? Sí, al presidente Lobo le tocó administrar una crisis que muchos no lo entendieron o no lo entendimos, sobre todo en el interior de nuestro propio partido, el Nacional. Pero el desgaste de la clase política hondureña no es por Lobo, sino por todo el ciclo anterior, que fue un desastre. Creo que a Lobo le tocó un gobierno muy difícil en unas circunstancias adversas. Sin embargo, pese a todo, no se olvide que los anteriores presidentes de nuestro partido no fueron sustituidos por compañeros de su misma formación y fueron los liberales quienes les sustituyeron. Pese a todo, Lobo sí ha sido capaz de que le sustituya un nacional al frente del país, creo que ese es un elemento importante a tener en cuenta. Lobo ha sido capaz de dejar a Juan Orlando Hernández como presidente del país, un hombre de nuestro partido y no debemos olvidar ese detalle.
¿Pero no cree que esa situación se ha producido más por deméritos de otros que por méritos propios? Bueno, ese puede ser un análisis, sin olvidar que desde los años ochenta es la primera vez que los nacionalistas ganamos dos períodos consecutivos, algo muy importante. Quizá convergen otras circunstancias, como la división de los liberales, o la irrupción de Zelaya en la escena, que añadió elementos de miedo entre el electorado, por lo que sea... Pero hemos ganado dos períodos consecutivos y eso es lo que cuenta y queda en política.
¿No piensa que hay en toda América Latina una crisis de la política tradicional que acaba degenerando una suerte de populismo al estilo de lo que ocurrió en Venezuela? Mucha gente pensaba que iba a pasar en esta elección, otros piensan que si no se cumplen las expectativas con este presidente, pasará para la próxima. Un “outsider” fuera de la política podría ser una opción. Alguien de Libre o del Pac podría ser el candidato de esa alternativa que es el populismo. No obstante, sinceramente, creo que si hacemos un buen gobierno y renovamos nuestro partido, considero que esa opción se debe descartar. Pero, de lo contrario, si no se hacen las cosas bien, esa amenaza queda ahí, está presente en Honduras. Por ejemplo, en San Pedro Sula ha ganado un candidato de fuera de la política tradicional, del Pac, y eso muestra que todo puede ocurrir en el país y que esa situación también podría darse en Honduras. La respuesta a su pregunta inicial es afirmativa. Aunque eso sí, ya le digo, yo tengo mucha confianza en el actual presidente y creo que puede dar un vuelco a esa situación, haciendo un buen gobierno, generando confianza y sentando las bases para ganar las próximas elecciones.
¿Por qué se deterioró tanto en el país la seguridad pública? En el gobierno de Zelaya se abrió la puerta para que la delincuencia tomara espacios que antes no tenía y se despreció la herencia anterior. El gobierno anterior de Ricardo Maduro lo hizo muy bien y llevó a cabo una política contra la inseguridad de cero tolerancia, luchando contra las maras y el crimen organizado. Maduro entregó a Zelaya un país económicamente estable y con bastante seguridad. Zelaya, lamentablemente, no siguió esa senda. Luego Lobo heredó esta situación de crimen organizado, narcotráfico y delincuencia en general, pero ahora toca poner la atención a este asunto de la seguridad y el nuevo presidente tendrá que trabajar duro. Habrá que depurar la Policía. Modificar la acción judicial. Incluso tendremos que introducir la Policía Militar de orden público, que es un tema que hemos defendido en nuestra campaña electoral, y que habrá que cumplir. Queremos a los militares en la calle y no en los cuarteles. Tenemos que mejorar los indicadores de la seguridad, la gente nos lo va a demandar y si no lo hacemos, lo pagaremos.
¿Qué está pasando que aumenta tanto la actividad del narcotráfico en Honduras?
Honduras está en el centro de Centroamérica y esta región está en el centro de América Latina, es una explicación geográfica: somos el territorio de paso de la droga del continente hacia Estados Unidos, el mayor consumidor de droga del mundo. El presidente de Honduras ya ha señalado que estamos en el epicentro del problema. Luego nos toca poner los muertos, ya que aquí el narcotráfico genera violencia, mientras que en Estados Unidos es solo un problema de salud, tal como ha dicho nuestro presidente en su toma de posesión. Nos está matando a nuestra juventud. Y esta política de auge del narcotráfico se manifestó especialmente dura en la ciudad de San Pedro de Sula, considerada ya casi como la ciudad más peligrosa del mundo.
¿Tampoco en estos cuatro años se avanzó mucho en lo económico, no cree?
Se emprendieron algunos programas para ayudar a las familias más necesitadas y algunos avances hubo, pero evidentemente, claro, hay mucho trabajo por realizar.
¿La situación con sus vecinos se ha resuelto ya totalmente, quedan contenciosos pendientes?
Sí, ese fue uno de los méritos de Lobo, haber arreglado nuestra agenda exterior y la multilateralidad de las relaciones. Hemos arreglado nuestras relaciones con todos los países del mundo y hemos regresado a todas las instituciones e instancias internacionales. Ya digo, fue uno de los grandes éxitos de Lobo. Las relaciones internacionales con nuestros vecinos y demás países están completamente normalizadas. A la toma de posesión del nuevo presidente llegaron doce jefes de Estado, lo que revela la magnitud del cambio en nuestras relaciones.
¿Cómo van las inversiones extranjeras, están llegando a Honduras? Fíjese que con Lobo las inversiones se estabilizaron. Ahora, evidentemente, estamos trabajando para que lleguen más y generen más empleo. Estamos fomentando una alianza entre lo público y lo privado para que lleguen. Creo que con el nuevo presidente, y con las ideas y creatividad que tiene, llegará en estos años. Estamos creando unas ciudades modelo libres de impuestos para atraer inversiones extranjeras. También hay que hacer un país más competitivo, haciendo que la administración sea menor y que el Estado sea más pequeño pero eficiente; ya el presidente ha reducido los ministerios y están pendientes más reformas para reducir el tamaño de la administración.