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El maestro venezolano creador de orquestas

José Antonio Abreu, de 72 años de edad, ha revolucionado la educación musical en Venezuela y otros países a través de un programa técnico conocido como El Sistema.

24.03.2012

En la primera fila de la audiencia, un hombre ataviado con un grueso abrigo escucha atentamente a un coro juvenil, luego se pone de pie y aplaude con entusiasmo.

Los músicos adolescentes lo rodean, muchos deseando tomarse fotos con él, le estrechan la mano y le manifiestan su aprecio. Algunos le dicen “¿Maestro, le gustó?”.

El delgado hombre calvo con anteojos bifocales da una gran sonrisa, alentando a los cantantes y tomándolos de las manos.
Para muchos músicos jóvenes en Venezuela, José Antonio Abreu es un mentor y una inspiración. El hombre de 72 años ha revolucionado la educación musical en el país a través de un programa técnico único conocido como El Sistema, que ha sido elogiado en todo el mundo.

El excongresista comenzó el programa hace casi cuatro décadas, con el sueño de dar a los niños pobres la oportunidad de adentrarse en la música clásica. Hoy su creación está dando frutos en una red nacional de orquestas.

“Hijos musicales tengo muchísimos”, dijo Abreu en una entrevista, jugando con la frase porque no tiene hijos propios.

“Estamos apenas empezando... En el futuro no debe quedar ni un niño, ni un joven fuera de la música en Venezuela. Todas las provincias tienen que estar llenas de coros y orquestas, todas. La vida cotidiana debe expresarse en música”.
ORGULLO.
El Sistema es conocido formalmente como el Sistema Nacional de las Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela. El programa involucra hoy a más de 300,000 estudiantes, una cifra importante en una nación con 29 millones de personas. En pequeños pueblos y ciudades, niños y adolescentes están aprendiendo la música de compositores como Mozart y Mahler.

El Sistema recibió un impulso en febrero cuando Dudamel deslumbró a las audiencias dirigiendo la Filarmónica de Los Ángeles en su tierra natal por primera vez desde que se volvió director de orquesta en 2009.

La Filarmónica se unió a la principal orquesta de Venezuela, la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar y a un coro de más de 1,200 cantantes el 18 de febrero, para interpretar la Octava Sinfonía de Mahler en un programa transmitido en vivo en los teatros de Estados Unidos.

Abreu está encantado de que el gran sueño al que le dedicó buena parte de su vida seguirá creciendo. “En el futuro seguiremos con proyectos como este, con otras orquestas y con otros países... Va a ser un proceso cada vez más violento, cada vez más grande”, dijo Abreu, quien se define “como un trabajador social, un artista que hace trabajo social por el arte y que destina su vida, exclusivamente, a la juventud y a la infancia de su país”.

EXCLUSIÓN. A Abreu le molestaba que la educación musical en Venezuela estuviera confinada a una elite, con pocos maestros y carencia de instrumentos para los pobres, mientras países como Argentina, Brasil y México tenían programas de enseñanza mucho más desarrollados. “Vivía en un país donde el acceso a la educación musical era muy pequeña. Me daba rabia que mi país en ese momento no pudiera alcanzar la misma meta. Entonces me propuse poner a Venezuela a nivel de las más grandes naciones musicales... Teníamos que ponernos a nivel de ellos y superarlos”.

El resultado de esa indignación fue El Sistema, que Abreu comenzó en 1975 con la idea de extender a nivel nacional la educación musical. Abreu recorrió el país fundado orquesta tras orquesta.

APOYO.
Los gobiernos sucesivos, incluyendo el del presidente Hugo Chávez en los últimos 13 años, le han dado apoyo financiero, al igual que otros donantes, como empresas privadas. Actualmente el programa recibe unos 700 millones de bolívares (160 millones de dólares) al año del gobierno, de acuerdo con Eduardo Méndez, director ejecutivo de la Fundación Musical Simón Bolívar, que administra el programa de orquestas.

El reconocimiento internacional se ha extendido y han surgido varios programas basados en El Sistema desde Escocia hasta Los Ángeles. Su labor al frente de El Sistema también le han merecido varios galardones, incluyendo el Príncipe de Asturias de las Artes de 2008.

ESPERANZA.
Cuando se le pregunta qué necesita el programa en el futuro, Abreu responde: “necesitamos que el Estado siga reconociendo que la música es un derecho de nuestros niños. Que nuestras instalaciones sean excelentes mientras más pobres sean los niños”. Abreu confía en que el programa algún día tendrá que seguir sin él porque ha construido una institución llena de jóvenes líderes, administradores y maestros.