Porfirio Lobo Sosa lloró al vacar y Juan Orlando Hernández, al tomar las riendas del país, derramó algunas lágrimas que, ojalá no sean las nuestras en sus próximos cuatro años replicando que a los delincuentes “se les acabó la fiesta” para, por lo menos, mermar el pasado fusco de su antecesor.
Con un discurso chafarote (estilo de su campaña), encendido por momentos y, por otros, conciliador, Hernández Alvarado instó a los partidos políticos en el Congreso Nacional, a Iglesias, empresarios, a organizaciones obreras, sindicales y campesinas a dialogar, buscar consensos y acuerdos por el bien de Honduras.
ADIÓS MAÑOSOS.
Un tanto nervioso y tomando agua a pico de botella durante los 40 minutos de su arenga, el estrenado cacique anunció “guerra sin cuartel” a la corrupción. Adelantó que quitará de manos sucias la compra y distribución de medicamentos. La Organización Panamericana de la Salud (OPS) lo hará, dijo.
Vaticinó que en los próximos meses domarán homicidios y actos de violencia que remataron 30 mil vidas en el régimen de Lobo Sosa. Seguro de que “haré lo que tenga que hacer para recuperar la paz y la tranquilidad del pueblo”, advirtió ofensiva frontal a la extorsión y al impuesto de guerra. “Quién dijo miedo”, dictó.
Con poco público en el Estado Nacional “Tiburcio Carías Andino” y en el instante que decretaba el final de la feria a los “malhechores”, una turba de activistas del partido Libertad y Refundación (Libre), liderados por el honorable Manuel Zelaya Rosales y sus dilectos diputados, manchaba y dañaba las garitas del Trans 450.
GARROTE.
No hay duda de la irreverencia de “Mel” Zelaya y sus aliados. No les bastó su bandidaje del pasado 21 de enero en la elección provisional de la Junta Directiva del Poder Legislativo. Hicieron gala de lo que son. No defenderán a los hondureños con leyes ni propuestas. Su arma es el garrote cavernícola.
Si “Pepe” Lobo nos pegó diez leñazos fiscales, tampoco merecemos que los presuntos protectores de las grandes mayorías desposeídas tomen el hemiciclo de cuadrilátero, sacándose la madre, como cualquier salta tapias. Aman su cualidad de atraca bancos haciendo creer al incauto que así escudan sus derechos.
MENTE CORTA.
“San Mel” se creyó niño cuando, a lo pingüino buceó en alta mar con el estrellado Romeo Vásquez Velásquez. Voló en un F-5 y, además, entre otros desaguisados, asumió el papel de cobrador, abordó un bus para sustraer las urnas de su “cuarta burla” de la Fuerza Aérea Hondureña (FAH). ¿Mentimos?
A nadie debe sorprender el proceder de los líderes y simpatizantes de Libre si eso fue lo que indicaron desde el 28 de junio de 2009 cuando quemaron, desafiaron a la autoridad, insultaron, denigraron y chantajearon a todo aquel que los adversó creyéndose salvadores del pordiosero.
El guerrillero de oficina y de guitarra, nunca fue revolucionario ni jamás soñó con ser recluta. Obtuvo la Presidencia por liberal y jamás la preció. Podríamos considerar que su falso accionar lo convirtió en un destructor iracundo. Solo se negocia a mi antojo. ¿Me estás oyendo Rassel? Correcto.
UTOPÍA. La ideóloga de su fantasía es Patricia Rodas Baca quien, tras su derrocamiento, desapareció por arte de magia. Nadie sabe dónde está ni dónde vive la comandante Rodas, que se creía Primera Dama irrespetando a la señora Xiomara Castro.
Si su interés eran los pobres, el “poder ciudadano” hubiera construido miles de casas, escuelas, hospitales, colegios o remozado hogares con los millones de dólares de Petrocaribe y del Banco Central de Honduras (BCH) que pararon en Nicaragua y en manos de insaciables terroristas del periodismo.
Hizo mímica con todo. “Construyó” autopistas en papeles y en dobles discursos (su habilidad). Adiós coyotes. No hay pavimento hacia Olancho pero nos dejaron una nube de polvo y una pista. “Maduro, no terminaste la carretera hacia Danlí”, le decía el poltrón en 2006 y, de paso, quedó feliz por conocer El Lúxor.
QUE PAGUEN.
Presidente: Si sabe lo que tiene que hacer, le sugerimos, ordenar a la institución correspondiente, deducir de la deuda política, los millonarios daños ocasionados por los dirigentes y seguidores de Libre a los bienes públicos. Corrupción no solo es robar. Pudrición también es perdonar el delito y ser secuaz del impune.
Voceros gubernativos afirmaron que las averías causadas en el Parlamento superan los 70 mil dólares (millón y medio de lempiras) Por qué tenemos que pagar con “paquetazos” lo que roban y devastan los ufanados de destiles que aparentan amor por el harapiento y son cucos.
Al día siguiente del pillaje al Trans 450, brota el hijo mayor del “jefes de jefes”, acompañado de sus amigos de trifulca pintando lo que arruinaron durante la investidura de Hernández. Hoy pretenden consagrarse reparando el daño a obras municipales que honramos con duros tributos que ellos mismos rechazan.
Lisonjeros están molestos porque periodistas “melistas” ya hicieron lo que tenían que hacer con el estrenado régimen para renovar jugosos contratos de publicidad y mantener sus ostentosos medios de comunicación. En otras palabras, con la ristra de porrazos fiscales de Lobo se pagarán los satélites.
Pese al costo de sus leñazos y a los millonarios privilegios que brindó a comunicadores por su “sacrificio” de ser “independientes”, Hernández Alvarado le dijo a su antecesor: “Mi cariño, mi respeto y mi gratitud porque curó las heridas y regresó la dignidad a los hondureños”.
INDÓCIL. “Pepe” Lobo lloró (bienvenido a la llanura) por tan florida retribución. Luego, su heredero vertió lágrimas alabado por la voz blanca de Damaris Samahí López Quintanilla de 8 años de edad. Ahora haga lo que tenga que hacer por calmar el llanto de los hondureños sitiados por el crimen, la corrupción y la impunidad.
“Soy Juan Orlando Hernández, vengo de las tierras del indómito cacique Lempira, de la mano de Dios y por la voluntad mayoritaria del pueblo hondureño, ahora soy el nuevo Presidente de Honduras. Se declaró indomable, rebelde, bravo e impetuoso. ¿A quiénes envió su mensaje? ¿Podrán con él sus adversarios? Celebraré al final, lo juro.