Hoy en día es muy común que nuestros hijos estén expuestos al consumo de cigarrillos, alcohol y en algunas ocasiones hasta la posibilidad de caer en las drogas. Una de las causas por la que jóvenes se involucran en este tipo de vicios es por vivir en una sociedad con inadecuada resolución de conflictos; ya sean sociales o familiares. Muchos adolescentes son influidos por personas que son significativos en sus vidas, y les hacen creer que el consumo de estos productos es cuestión de estatus social, un rol de poder, placer o para liberar tensión, aunque estén equivocados, para ellos es lo correcto. Es muy importante poder educar a los jóvenes desde temprana edad respecto a este tema, y hacerles ver que pueden llegar a destruir sus vidas ante la ingesta de los alucinógenos.
¿Qué papel juega la familia?
La familia puede llegar a influir de dos maneras; como factor de riesgo, o como
factor preventivo. Hay ciertas actitudes dentro del círculo familiar que tienden a ser causantes para que los jóvenes busquen como medio de escape las drogas o el alcohol, entre ellas: “la ausencia de afectividad y comunicación, comportamientos permisivos o positivos ante la droga, falta de cohesión del grupo familiar, aislamiento emocional de sus miembros, pérdida de roles de las figuras de autoridad, exceso de protección con disciplina severa, falta de reconocimiento y aceptación del hijo, alcoholismo o drogadicción en algunos de los miembros de la familia”, advierte Rafael Mejía, psicólogo. “Muchas veces sentimos la preocupación de que nuestros hijos se inicien en el consumo de alcohol y otras drogas. Esta preocupación es real, dado que cotidianamente obtenemos información de nuestro entorno cercano con respecto al consumo de drogas entre niños, niñas y jóvenes. Para prevenir el consumo de drogas entre sus hijos las familias deben primeramente mantener la comunicación con sus hijos e hijas, fomentando que ellos cuenten lo que piensan y lo que les sucede”, agrega Karla Estévez, especialista en educación.
Para que los padres de una manera preventiva orienten a sus hijos respecto a las drogas o alcohol, es importante promover actitudes como: “límites y normas claras, aceptación de los hijos, reforzar de manera positiva ante el esfuerzo y valoración del rendimiento, apoyo para superar los fracasos, propiciar un ambiente familiar afectivo, comportamientos contrarios al consumo de drogas rechazando conductas de riesgo. También participación y disfrute en el tiempo libre familiar o un adecuado estilo de resolución de conflictos (no violento), manejar un ambiente de
humor y calidez”, explica Mejía.
Importancia de los centros educativos
Las instituciones educativas, “son uno de los principales agentes de socialización, junto con la familia, y es en estos espacios donde se continúa el proceso iniciado en la familia, ya sea reforzando actitudes generadas en ella o modificándolas en aquellos casos que sea necesario”, explica Estévez. Las escuelas y colegios deben fomentar valores que ayuden al autoconocimiento y desarrollo personal, incrementar la imagen personal positiva y autoestima de los adolescentes, y desarrollar habilidades sociales tales como: la comunicación, el liderazgo, la asertividad, la toma de decisiones. Esto será de ayuda para que los jóvenes sientan seguridad en si mismos y no caigan en consumos no adecuados por influencia de sus compañeros o amigos.
¿Qué hacer ante una adicción?
Si tienes sospechas de que tu hijo pueda andar en algo inadecuado, es importante que como padres le brinden todo el apoyo posible para salir adelante. La comunicación es fundamental ante una situación de adicción, pero también es clave que los hijos sientan la confianza de expresarle a sus padres lo que les sucede. Escucha y apoya la educación de tus hijos, apóyale a resolver las dudas y sobretodo nunca subestimes la toxicidad de ningún producto. Cuando ya existe una adicción, será indispensable buscar una red de apoyo y mientras más temprano sea la búsqueda de ayuda, mejor. Tampoco dejes de inculcar los valores, establecer y aplicar normas. Es necesario buscar ayuda con un profesional de la salud mental con experiencia en temas de adicción (psicólogo, psiquiatra, u otro profesional de la salud), además de acudir a un programa de narcóticos anónimos o alcohólicos anónimos, para recibir apoyo para el joven o familia.
Los Expertos
“Si tu hijo está tomando drogas, no te eches culpas ni pierdas tiempo esperando que el problema se solucione por si solo. Lleva a tu hijo de inmediato a consulta con profesionales especializados y en caso de que él se niegue, pide asesoramiento”
Karla Estévez
Master en psicología educativa, Centro de capacitaciones CENCAP
Tel. 9995-7585
13 Señales de alarma
Si tu hijo/a presenta varios de estos síntomas es importante que tomes cartas sobre el asunto.
1.
Cambios notables en la rutina de asistencia a la escuela, así como en la disciplina, cambios bruscos del estado de ánimo o crisis del mal humor y deterioro del aspecto físico.
2.
Conducta sospechosa de que esconde algo, uso de lentes oscuros dentro de la casa o por la noche.
3.
La asociación con otros sujetos conocidos por su empleo de drogas.
4.
Intentos frecuentes de conseguir dinero, robo de objetos de casa.
5. Aislamiento social y evasión de responsabilidad.
6.
Olor a hierba quemada o a solvente en la ropa o el aliento, irritación en los ojos, nariz congestionada.
7.
El joven pasa más tranquilo que habitualmente.
8. Somnolencia, lentitud de movimiento, aspecto de embriaguez y movimientos incoordinados.
9. Pérdida de interés en las actividades que antes le gustaban, irritabilidad, nerviosismo y a veces agresividad.
10. Alteraciones del apetito y sueño, entre otras.
11.
Apariencia de soñador o en estado de
trance, puede pasar largo rato examinando algún objeto o viendo algo.
12.
Desorientación en el tiempo y espacio, también pueden aparecer crisis de pánico.
13.
Marcas de agujas,
sudoración, enrojecimiento y salivación excesiva.
“Es importante buscar ayuda con un profesional de la salud mental con experiencia en temas de adicción y acudir a un programa de narcóticos anónimos ó alcohólicos anónimos más cercano para recibir apoyo para el paciente ó familia del mismo “
Rafael Mejía
Master en psicología clínica y terapia familiar.
Tel. 9986-9569