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'Si llego a ser diputada, legislaré para que se le preste atención al cáncer”

Secretaria y educadora, busca una diputación en el Congreso Nacional.

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23.11.2013

Su mirada irradia la llama de la vida, mientras por su mente todavía cruzan aquellos momentos difíciles enfrentándose a la muerte.

A Elsa Vargas Gonzales hace cuatro años le diagnosticaron cáncer de mama, pero con una voluntad de hierro y un tratamiento riguroso logró derrotarlo.

Ella llevaba una vida sana dedicada a la educación no formal y a la militancia discreta dentro del Partido Demócrata Cristiano, cuando le dieron la preocupante evaluación.

Se aferró a Dios como su fortaleza y acudió al Instituto Hondureño de Seguridad Social (IHSS) para llevar un tratamiento de 18 quimioterapias y 35 radiaciones.

Tras sobrevivir a una de las enfermedades más letales en el mundo, hoy, llena de vida, cuenta su sufrimiento y su deseo de alcanzar una diputación en el Congreso Nacional para ayudar a los hondureños, en especial a los que sufren de cáncer.

¿Cómo venció al cáncer?

Para superarlo uno tiene que agarrarse de Dios, tener fe y deseos de vivir. En realidad yo no me quería morir. Cuando me dijeron que estaba afectada por el cáncer fue terrible. Usted sabe que el cáncer es sinónimo de muerte.

¿Entonces qué hizo?

En un principio me preocupe, lloré, la hija de René (su hijo) acababa de nacer y yo comencé a pedirle a Dios que me ayudara, yo quería ver crecer a mi nieta y también quería ver a mi hija menor casada.

Yo me mentalicé y pensaba en mis seres queridos y eso me ayudó a no deprimirme. Los enfermos de cáncer tenemos la tendencia a deprimirnos y cuando eso sucede a uno se le baja el sistema inmunológico. Me informé del cáncer como usted no tiene una idea. Comencé a leer sobre la enfermedad, quería saber por qué se generaba y qué afectaba cuando uno lo padecía.

Encontré que la depresión era una de las causas que afectaba a la gente que no superaba el cáncer y entonces traté de luchar para no deprimirme, aún cuando el tratamiento era terrible, invasivo, que a uno lo deja tirado en la cama por lo menos una semana. Uno no tiene deseos de levantarse, pero yo me levantaba como podía, había veces que no podía ni mover las piernas, pero así me bañaba, y todos los días le pedía ayuda al Señor y le decía: ayúdame, no quiero morirme. El ánimo que uno tiene y el deseo de vivir es una de las cosas que le ayudan a uno, sumado a los medicamentos, que si bien es cierto son invasivos y fuertes pero han salvado decenas de vidas.

¿A qué edad se le detectó la enfermedad?

Tenía 62 años, hace cuatro años me pasó eso, ahora tengo 66 años. No hace mucho.

¿Cuánto tiempo estuvo en tratamiento?

La quimioterapia más fuerte duró seis meses, pero resulta que me mandaron a hacer un examen y las tres cosas que mandaron a evaluar resultaron positivas. Entonces se llegó a la conclusión que mi cáncer era genético. Me dijeron que me iban a desbloquear la enfermedad con un medicamento caro, pero yo corrí el riesgo. Me pusieron seis quimioterapias con Errubicina y doce con otro medicamento, entonces fueron 18 quimioterapias y 35 radiaciones.

¿Ahora qué le recomienda a las mujeres?

Que no le tengan miedo a su cuerpo, que se autoexaminen. El problema se ha comenzado a registrar con mayor frecuencia en el campo, porque la gente no quiere verse su cuerpo, para ellas su cuerpo es un mito. Yo le recomiendo a las mujeres que se palpen las mamas y vean si encuentran algo anormal, que busquen al médico, porque el cáncer se supera cuando se llega a tiempo.

¿Esta enfermedad dependerá de cómo se lleve la vida de joven?

Nooo.... yo tuve una niñez linda, nací y crecí en Guaimaca, Francisco Morazán, estuve en la escuela José de la Rosa Rodríguez. Cuando salí de la primaria me mandaron a estudiar a Tegucigalpa al Instituto Central Vicente Cáceres, porque en el pueblo no había colegio. Mi vida ha sido linda, vengo de un hogar integrado, de una familia sencilla pero luchadora. Como mi papá era campesino y sembraba de todo no carecíamos de nada. Nunca aguantamos hambre, siempre tuvimos lo necesario para vivir.

¿Qué carrera estudió?

En el Instituto Central Vicente Cáceres saqué el plan básico y después me pasaron a la Escuela Normal a estudiar magisterio. El primer año de la Normal, a los 19 años, decidí casarme y tuve a mi primer hijo René. Como éramos muy jóvenes, no nos entendimos en el matrimonio y cuando mi hijo tenía tres meses regresé a mi casa en Guaimaca. Pero mi madre, para no perder a sus seis hijas, decidió venirse para Tegucigalpa y me tuvo un año trabajando al lado de ella. No tiene usted idea de cómo me castigó. Mi mamá cuidaba estudiantes y al año de tenerme como una trabajadora haciendo de todo, entonces me volvió a mandar al colegio.

¿Volvió a estudiar magisterio?

En el Instituto Cultura había antes magisterio y mi mamá me dio para que fuera a matricularme, pero yo dije: no me voy a matricular en eso, voy a hacer algo para trabajar rápido y entonces me fui a matricular al Instituto Grey para estudiar Secretariado Comercial. Pero además, comencé a buscar trabajo y empecé a laborar en la oficina de la pastoral social de la Iglesia Católica. El padre Jorge Matus me dio la oportunidad para que trabajara con él, y ahí igual hacía de todo, pero lo que menos hacía era de secretaria, lo que hacía era atender a la gente y él me daba algunas tareas, fue bueno conmigo, me dio la oportunidad de mi vida y cuando tenía un año de estar ahí de mil usos entonces la secretaria se fue y yo me quedé como asistente. Así, trabajando logré terminar mis estudios de secretariado comercial.

¿En qué otras instituciones trabajó?

Después de estar con la Iglesia Católica pasé a trabajar como secretaria a una oficina conocida llamada Concorde (Consejo de Coordinación para el Desarrollo), era una institución que estaba conformada por las primeras organizaciones de desarrollo que han existido en Honduras, como la Escuela Radiofónica, la Facach (Federación de Cooperativas de Ahorro y Crédito de Honduras), la Asociación de Promoción Humana, Vita de Honduras y de ahí surgió el Partido Demócrata Cristiano, porque esta gente hacía labor social.

También trabajé como voluntaria para la Unión Nacional de Campesinos y también para la CGT (Central General de Trabajadores). Así me introduje en la capacitación y como eso era lo que me gustaba entonces busqué la forma de hacerlo bien, y entonces me profesionalicé en educación no formal, porque mi trabajo era con gente adulta, dejé la máquina y me dedique a la formación.

Luego pasé a trabajar al Instituto de Investigaciones Socioeconómicas y esta institución tiene un centro de capacitación ahí por Valle de Ángeles.

¿En la Unión Nacional de Campesinos vio alguna vez al dirigente Rafael Alegría?

Si, él era de la Democracia Cristiana, más bien lo conocí en el partido. Rafael Alegría era de una liga campesina que era la mejor de Olancho.

¿Entonces Rafael Alegría sí es campesino de verdad?

Sí es campesino, ha sembrado, yo lo vi a él con sus trabajos de campo y organizando sus grupos.

¿Y por qué Alegría se salió de la Democracia Cristiana?

Yo pienso que todos los que llegamos a la Democracia Cristiana llegamos porque queríamos algo diferente y la Democracia Cristiana recién organizada fue beligerante.

Nosotros queríamos cambiar a Honduras. Yo pienso que el ideal de Rafael era cambiar y cuando vio que en la Democracia Cristiana no era posible, creo que decidió buscar otro partido y se fue a la UD (Unificación Democrática), que al final está igual o peor que nosotros. Pero luego Rafael, igual se fue de la UD.

¿Y usted cuándo se incorpora a la Democracia Cristiana?

Llegué en 1972, se había fundado en 1969 como movimiento, incluso cuando llegué todavía era movimiento y después luchamos para inscribirnos y estuve en todas esas luchas. En un principio buscamos la inscripción y se nos negó, el Partido Nacional nos acusó de que recibíamos financiamiento del exterior. En ese tiempo no querían que hubiera más partidos en Honduras.

¿Por qué la Democracia Cristiana no creció?

Creo que no ha crecido porque en Honduras los partidos tradicionales pesan mucho y siguen pesando y, por otro lado, creo que nosotros no hemos hecho el esfuerzo para que el partido crezca. Siento que nos hemos vuelto conformistas. Siento que en mi partido hay escasez de liderazgo.

¿Qué tan cierto es que Arturo Corrales sigue siendo el cacique de la Democracia Cristiana?

Él es un hombre que siempre ha apoyado al partido, pero yo creo que ahí hay un error. Algunas personas piensan que Arturo es el que dirige el partido, yo tengo cuatro años de estar en el directorio del partido y él nunca ha llegado donde nosotros a darnos ninguna orden.

¿Qué tanto les afectó la masacre de Los Horcones?

Nos hizo una herida profunda que no hemos podido superar incluso como partido. Yo siento que eso nos restó a nosotros fuerza y beligerancia porque mataron 14 campesinos, dos sacerdotes, y una estudiante de trabajo social, una colombiana, un maestro de educación primaria, un perito mercantil. Gente que la mataron de forma injusta. Eso nos golpeo.

¿Exigieron justicia por ese caso?

En su momento se exigió justicia y por eso algunos implicados en la masacre cayeron presos, pero como en Honduras la política tradicional ha sido injusta, entró a la cárcel “Mel” (Manuel) Zelaya (padre) y otros y cuando Roberto Suazo Córdova llegó al poder con el Partido Liberal, aprobó un indulto y sacó a Zelaya de la cárcel, y éste dejó de ser nacionalista y se convirtió en liberal. “Mel” Zelaya y su familia eran nacionalistas, algún arreglo hicieron que Suazo Córdova lo sacó. Pasaron los años y “Mel” Zelaya hijo aparece como candidato y no hicimos nada, creo que fuimos cobardes porque debimos haberle dicho al pueblo cómo esa gente se involucró en la masacre.

Después de una militancia discreta, ¿por qué ahora quiere ser diputada?

Estoy consciente que el trabajo que debemos hacer los demócratas cristianos, si queremos incidir, es en las alcaldías y diputaciones. Un problema es que a las mujeres no les gusta participar por mucho que les digan. Tengo dos períodos de estar en la dirigencia del partido y siempre están ofreciéndoles puestos a cargos de elección y las mujeres dicen no. Parece que hacía falta una persona y me llamó un compañero y me dijo “fijate que falta una mujer para llenar el requisito del 40 por ciento en Francisco Morazán”, entonces le dije “ahí póngame”.

¿No estaba motivada?

Hasta hace dos meses es como que se me hubiera despertado el interés y sabe por qué, porque cuando la gente comenzó a saber que yo estaba ahí, porque el Tribunal Supremo Electoral publicó las fórmulas, entonces comenzaron a llamarme, a darme ánimo, a ofrecerme el voto, diciéndome hagamos esto y hagamos lo otro, con la particularidad de que la gente piensa que he sido una mujer valiente porque superé el cáncer, algo que es difícil.

¿Qué piensa hacer si llega al legislativo?

Si llego a ser diputada legislaré para que se le ponga atención al cáncer, porque aquí todos los días muere gente que sufre esta enfermedad, porque no hay medicamentos en los hospitales. Los medicamentos para el cáncer son caros y en los hospitales no hay ni lo básico. En este caso, la gente se muere por falta de medicina y por falta de prevención. La necesidad de emprender una lucha para ayudar a los más pobres que sufren esta enfermedad me motivó a trabajar con entusiasmo para llegar al Congreso Nacional. Sueño con llegar al CN para incidir y que los gobernantes vuelvan su mirada hacia la gente que padece de cáncer, porque no tienen dinero. Otro aspecto por el cual lucharé es para evitar la migración del campo a la ciudad.

Cuénteme, ¿y cómo financió su campaña?
Si es que no tengo propaganda. Los banners que usted puede ver me los proveyó un grupo de amigos y otros me los regaló el partido. Yo solo mandé a hacer unos stickers que me costaron 300 lempiras los cien. Yo no he invertido en eso porque no tengo dinero. Para mí, entre comer y hacer propaganda, prefiero comer.

¿Qué le pide a los electores?
Que vayan a votar, porque hay una gran cantidad de prospectos en todos los partidos. Hay gente buena y mala, que investiguen por quién van a votar, que no voten con el corazón, que piensen a quién va a elegir. A las mujeres en particular que participen, es el único día que podemos decidir a quién vamos a apoyar para que nos gobierne. No elijan por color habiendo tantas posibilidades.

¿En qué casilla va usted?
Voy en la casilla 38, en la nómina del Partido Demócrata Cristiano.