Cruzar por el puente de Potrerillos era como transportarse a la época de los caminos reales o de herradura que cruzaban Honduras.
Entre sus arcos de piedra parecía escucharse el eco del tropel de las mulas que cruzaban con pesados cargamentos, guiadas por el grito de los arrieros y el rumor de las fuertes corrientes del río Grande o Choluteca, que unía Centroamérica.
El puente, construido en 1898 durante el gobierno de Policarpo Bonilla para enfrentar los fuertes inviernos y dada la importancia de la zona comercial, ayudó a impulsar el desarrollo de la comunidad.
Según el historiador Rubén Darío Paz, se llegó a instalar en la zona la oficina fiscal número 12, en la que se realizaban casaciones de mulas, impuestos fiscales mineros y mercaderías en general.
Ramiro Bonilla, arquitecto especialista en trazado de construcciones antiguas, destaca que el puente de Potrerillos era una obra de ingeniería avanzada, donde se utilizó la fina dureza de la roca volcánica del suelo como cimientos y anclaje, y también en las aproximaciones de los firmes peñascos. La construcción fue con piedra de granito y era de unos 40 metros de altura.
El puente era estilo romano, con arcos de medio punto y de 180 grados. Para su construcción se utilizó un encofrado de madera de pino y quebracho, y una vez que se armó la estructura se fueron colocando las piedras de granito con argamasa de arena, cal y en unos casos se utilizaba resina de árbol de caulote o huevo de gallina para compactar el mortero.
Pero su imponente estructura, orgullo de la ingeniería de la época, ha quedado solo en la historia y en la mente de los habitantes. Cuando el puente cumplía el centenario, el paso devastador del huracán Mitch en 1998 sobrepasó el viaducto, destruyendo por completo la enorme obra.
Hoy sus habitantes reflejan en sus rostros la nostalgia al recordar uno de los principales iconos turísticos que por cien años unió a Potrerillos con la cabecera departamental de Yuscarán.
POTRERILLOS. Ubicado al sur del departamento de El Paraíso, entre los municipios de Morocelí, Yuscarán y Jacaleapa, su nombre es un diminutivo de “potreros”.
Hasta 1801 aparece como Mineral de Potrerillos, siendo parte de Danlí, hasta que en 1900 se le dio categoría de municipio.
Según Rubén Darío Paz, los primeros reportes del camino de herradura que de Tegucigalpa conducía a la región oriental de Yuscarán y Danlí datan de 1525.
Según relatos, el ganado se trasladaba a pie desde el oriente cruzando el río Guayape, en Olancho y pasando por el Aguán hasta llegar a Trujillo, en el departamento de Colón y de allí se exportaba para Cuba.
En las recopilaciones de Paz se cita esta leyenda: “Allá por los años 1600, cuando el Mineral de Potrerillos tuvo su era floreciente, llegando hasta ser cabecera del distrito, en un atardecer del referido año, llegó con procedencia de ciudad del ‘Viejo’ del departamento de Nueva Segovia, República de Nicaragua, el señor José de la Rosa Carrasco, quien hizo su posada en una humilde morada con una linda imagen de ‘La Virgen de Concepción’, montada en una pollina”; éste sería el primer dato del poblado de Potrerillos.
Y es que la imagen de la Virgen de Concepción, patrona de Potrerillos, que según la historia data de 1600, es el más claro ejemplo de la fe católica de la comunidad.
Cada año en el mes de diciembre, miles de fieles llegan de distintos lugares del país a venerar la imagen o a pagar por favores recibidos, y hay quienes se suman al programa de actividades de la festividad, que incluye misas de acción de gracias, caminatas encabezadas por miembros de la pastoral juvenil de la iglesia de todo el departamento, excursiones de familias que acuden a pedir milagros o a pagar promesas, entre otros.
Potrerillos es sin duda ese paso histórico que unía Honduras con otras provincias del istmo, un camino real que, según los historiadores y antropólogos, fue “la carretera panamericana del tiempo colonial”.