La ola de violencia que arrastra Honduras desde hace varios años sigue causando luto y dolor a las familias.
Una de las últimas víctimas son los hermanos María Fernanda y Jonathan Mauricio Torres Sánchez, de 20 y 25 años, quienes habrían sido raptados y luego brutalmente asesinados a balazos en una colonia residencial de Tegucigalpa. Los victimarios están prófugos.