Las autoridades sanitarias han confirmado el quinto caso de sarampión en el territorio nacional, lo que obliga a la población a mantenerse alerta y tomar todas las acciones necesarias para frenar el avance de esta enfermedad.
Este es el primer caso autóctono que se detecta en el país desde 1997, año en el que se certificó el fin de la circulación local del virus, ya que otros cuatro casos fueron detectados en personas que habían viajado a Guatemala, donde contrajeron la infección.
El haber mantenido el territorio nacional libre del virus del sarampión por casi 30 años es considerado, sin duda alguna, como un logro monumental de la salud pública en Honduras. De ahí la preocupación de este quinto caso detectado en una persona que no viajó fuera del país, ya que ello solo significa que el virus está nuevamente circulando en el territorio nacional.
Frenar su expansión demanda, principalmente, una alta inmunización de la población, lo que obliga a elevar los niveles de vacunación a nivel nacional, ya que este es el principal escudo con el que se cuenta para lograr tal objetivo. La alerta es máxima, pero la solución sigue siendo la misma de siempre, y está disponible: revisar las tarjetas de vacunación de los niños y aplicar los refuerzos de inmediato.
Este no es solo un trabajo de la Secretaría de Salud, sino de toda la sociedad, pues si los padres no llevan a los niños a los centros de salud o no permiten el ingreso de los equipos de vacunación a sus casas, el virus seguirá ganando terreno.
Las vacunas son altamente confiables y, tal como lo ha manifestado el director de la Organización Panamericana de la Salud, es gracias a la vacunación que “hemos podido vivir vidas más felices, más sanas, más largas y más activas, minimizando al mismo tiempo la amenaza de enfermedades prevenibles mediante vacunación”