La mora quirúrgica es uno de los principales problemas a atacar en el sistema público de salud de Honduras y, por igual, uno de los principales retos a enfrentar por el Gobierno del presidente Nasry Asfura, que asumirá el cargo el martes de la semana próxima.
Esta mora ha sido, con el paso del tiempo, una de las principales crisis del sistema y la cruz que cargan sobre sus espaldas miles de pacientes que deben esperar no semanas, sino que meses y hasta años por un cupo para una operación, de la que -en muchos casos- depende su vida y vulnera su dignidad.
Según cifras de la Asociación para una Sociedad más Justa (ASJ), la lista de personas que esperan pacientemente por una operación en el sistema público de salud es de más de 13,000 personas, hombres, mujeres, niños y niñas, 13,000 familias que ven cómo día a día se apaga la vida de su ser querido ante la desidia, el desinterés de un sistema que debería estar dispuesto para su atención inmediata.
De ahí que las nuevas autoridades sanitarias de Honduras tendrán en su mano el buscar soluciones a corto, mediano y largo plazo del sistema sanitario en su conjunto.
Buscar mecanismos para asegurar que cada centavo que sea presupuestado para el Ministerio de Salud sea correctamente usado para la compra de medicamentos, insumos, equipo médico e infraestructura.
La administración de Xiomara Castro inició con la construcción de ocho hospitales en varias regiones del país y ha sido alentador conocer que el nuevo gobierno dará continuidad a esos proyectos. Honduras lo merece.Mejorar el sistema público de salud debe pasar de ser una oferta electoral de todos los que quieren llegar al poder a una acción concreta, en este caso, de la administración del nuevo presidente de Honduras; y comenzar a reducir la mora quirúrgica un imperativo.