Si Honduras no toma decisiones firmes para frenar los incendios forestales, el país podría quedarse sin bosques en 71 años. Esta premonición se desprende de la investigación presentada en el informe “Estado de País 2026: Cambio climático, bosques y vida en riesgo”, realizado por el Instituto de Justicia y la Asociación para una Sociedad más Justa (ASJ).
Los hallazgos son alarmantes: en solo once años, Honduras ha perdido el 7.3% de su cobertura forestal. El área boscosa colapsó de 6.6 millones de hectáreas en 2013 a 5.7 millones en 2024. Esta pérdida de 900,000 hectáreas equivale, por dimensiones, al tamaño total del departamento de Colón.
Aunque los incendios son un factor crítico, no son la única causa de esta destrucción. El “ecocidio” de los bosques hondureños se alimenta de una combinación devastadora: la tala ilegal y expansión descontrolada de la agricultura y ganadería; y la proliferación de plagas, como el brote del gorgojo descortezador que devastó el país entre 2014 y 2017.
Esta realidad demanda no quedarnos de brazos cruzados como simples observadores. Si bien se han impulsado programas de recuperación y conservación a lo largo del tiempo, los esfuerzos actuales han demostrado ser insuficientes.
Las acciones por emprender deben contar con el respaldo de toda la sociedad. Como bien establece Mario Romero, experto en gobernanza climática de la ASJ: “Si no se corrige esta situación, los daños serán irreversibles para la vida; el agua es, básicamente, nuestra existencia”.
La deforestación, que avanza como una película frente a nuestros ojos, está convirtiendo ecosistemas resilientes y productivos en tierras degradadas. Esto reduce drásticamente nuestra capacidad para combatir el cambio climático y pone en riesgo recursos básicos como el agua limpia y el aire puro en un futuro cada vez más cercano.