La sociedad hondureña recibe con optimismo los acuerdos alcanzados por los diputados del Partido Nacional y del Partido Liberal previo a la elección de la Junta Directiva provisional, sobre reformas políticas y económicas para fortalecer la gobernabilidad perdida en los últimos cuatro años en ese poder del Estado.
Según se ha dado a conocer, se trata, en un principio, de al menos doce reformas que estarían siendo promovidas con el propósito de asegurar en el futuro cercano la institucionalidad del órgano legislativo y de los organismos electorales.
Han acordado avanzar en la eliminación del Fondo Departamental y los subsidios a los diputados, que hasta ahora han sido identificados como una de las principales fuentes de corrupción y abusos en el manejo de los presupuestos del Poder Legislativo, y reformar la Ley Orgánica del Poder Legislativo que da poderes totales al presidente.
Pero también hay acuerdos para impulsar leyes que dinamicen la economía, como la del empleo temporal.
Un aspecto que vale la pena destacar es el clima de armonía en el que se realizó la primera sesión preparatoria de la primera legislatura de este nuevo período de gobierno, la que si bien se vio atrasada en su inicio por las negociaciones alrededor de la integración de la Junta Directiva que se venían realizando entre las dos principales fuerzas políticas representadas en el hemiciclo. Al menos por esta vez, fue alentador ver cómo se superó el clima de crispación, confrontación y falta de consensos que marcó la gestión concluida un día antes.
El que se cumplan o no los acuerdos anunciados está en manos de los diputados que inauguran su período de manera oficial este 25 de enero. En sus manos está también hacer lo mismo que se ha hecho hasta ahora: abusar del poder que les da su investidura, de los presupuestos públicos y darle la espalda al pueblo que les ha favorecido con sus votos.