La Unidad Investigativa de EL HERALDO ha evidenciado esta semana el estado crítico en que opera la represa de “El Cajón”, la principal generadora de energía renovable con la que cuenta el país. La crisis se hace pública justo en el momento en que se debaten reformas con las que el actual Gobierno busca frenar la agobiante crisis que arrastra, desde hace varios años, la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE).
La serie investigativa comenzó revelando que los cuatro generadores de la represa hidroeléctrica Francisco Morazán -conocida popularmente como “El Cajón”- corren el riesgo inminente de un recalentamiento que podría paralizar la central. Esto se debe a que su sistema de enfriamiento enfrenta un deterioro crítico que las autoridades de la empresa han ignorado, a pesar de los informes técnicos.
También se evidenciaron las disputas internas entre el personal técnico y administrativo, las cuales ponen en riesgo la gestión y ejecución del Plan Anual de Compras y Contrataciones (PACC) y amenazan con obstaculizar la compra de insumos vitales para su normal funcionamiento.
Y por si eso fuera poco, se documentó el deterioro de sus instalaciones. Se conoció que casi el 70% de las edificaciones y áreas sociales del complejo están en mal estado, lo que obliga a una labor de mantenimiento constante debido a la naturaleza de los materiales y a las condiciones ambientales de la zona.
En resumen, se ha evidenciado la negligencia con la que se ha manejado por años el principal patrimonio del pueblo hondureño en materia energética, así como la necesidad de que las autoridades gubernamentales tomen decisiones urgentes para garantizar la operatividad de las instalaciones. Quedarse de manos cruzadas no es una opción viable en un país que debería castigar la negligencia, la inercia y la incapacidad manifiesta de sus funcionarios.