El Gobierno de Honduras declaró emergencia sanitaria nacional debido a un brote de influenza aviar de alta patogenicidad (H5) por un período de 180 días.
La alerta comenzó tras detectarse inicialmente el virus en aves silvestres en el departamento de Lempira. Sin embargo, la emergencia escaló cuando se confirmó el primer contagio en una granja comercial en Santa Bárbara.
El Servicio Nacional de Sanidad e Inocuidad Agroalimentaria (Senasa) y la Secretaría de Agricultura y Ganadería (SAG) activaron de inmediato los protocolos de bioseguridad tras confirmar el brote en laboratorios de Honduras y de los Estados Unidos.
Es importante que las autoridades de la SAG han asegurado que el abastecimiento de carne de pollo y huevos, dos alimentos vitales de la canasta básica nacional, está garantizado ya que la producción nacional de pollo y huevos sigue operando con normalidad. Más importante es que han señalado que los alimentos son seguros para su consumo, ya que no hay riesgo de contagio siempre y cuando tales productos se manejen y cocinen adecuadamente y que existe la suficiente capacidad para cubrir la demanda interna.
Queda esperar que se ejecuten trabajos de vigilancia permanente para evitar que los especuladores se aprovechen de esta situación, acaparen el producto y suban los precios. Nunca falta quien quiera aprovechar estos espacios para llevar más agua a sus bolsillos. Ello no debe ser permitido y castigado, si se detectan casos.La alerta se ha extendido al sector salud por la baja cobertura de vacunación contra la influencia estacional entre los trabajadores avícolas, lo que llama a los responsables a ejecutar los operativos de vacunación que sean necesarios para garantizar la salud de ese personal y el de la población en general.