Las autoridades hondureñas elevaron el fin de semana el nivel de las alertas en casi todo el territorio nacional por el temporal lluvioso que afecta en varias regiones y que deja a su paso luto en varias familias y destrucción de la infraestructura y cultivos.
Según las comunicaciones oficiales, los departamentos de Ocotepeque, Comayagua, Valle y Choluteca están en alerta amarilla; Copán, Santa Bárbara, Cortés, Yoro, Olancho y El Paraíso, en alerta verde; y Lempira, Intibucá, La Paz y Francisco Morazán en alerta roja.
Las lluvias que azotan al país desde hace ya más de dos semanas han causado la muerte de al menos nueve personas, entre ellas las de dos niños de 8 y 12 años, quienes fueron arrastrados por una quebrada cuando regresaban de la escuela en la colonia Cantarero López de Comayagüela, y la de un tercero, quien según los reportes de los cuerpos de socorro, fue arrastrado por la corriente del río Grande de Otoro, en la comunidad de Masaguara, departamento de Intibucá, al suroccidente de Honduras. Un joven de 26 años fue arrastrado por la corriente de una quebrada en la aldea San José, municipio de Cantarranas y un abogado pereció en aguas del río Guacirope, en la región sur. Las pérdidas económicas y los daños a la infraestructura vial todavía no son cuantificados.
La presidenta Castro, ante la gravedad de la situación, declaró el estado de emergencia en el Distrito Central con el fin de atender a la población, establecer prioridades de acción, ejecutar labores de salvamento, rescate y reconstrucción, y prevenir mayores daños a las personas y sus bienes.
La situación es grave y son oportunos en estos momentos de angustia los llamados a la población, principalmente a quienes viven en zonas de riesgo, a preservar, ante todo, la vida propia y de sus familias, y a las autoridades competentes a activar toda la ayuda que sea requerida.