Una delegación de diputados hondureños inicia hoy una gira por varios países del continente para conocer de primera mano los modelos de seguridad aplicados en la lucha contra la delincuencia, el crimen organizado, las maras y pandillas. Las visitas se realizan en el marco de las acciones que la administración Asfura impulsa para hacer frente a la ola de criminalidad que afecta al país, la cual contempla el endurecimiento de las penas y la reforma de los códigos penitenciarios a nivel nacional.
Por ello, una parada obligada en la gira es la visita al Centro de Confinamiento del Terrorismo (CECOT) en El Salvador, con el fin de examinar sus estrictos protocolos de seguridad y el régimen carcelario aplicado a los reclusos.
Las políticas de mano dura del presidente Nayib Bukele han posicionado a El Salvador entre los países con menores índices de homicidios en la región. Razón por la cual, en los últimos años, diversos gobiernos latinoamericanos han tomado como referencia el modelo del CECOT para desarrollar sus propios megaproyectos penitenciarios -como Costa Rica, que ya puso en marcha instalaciones basadas en este esquema, además de otros países con obras en fase de construcción o aprobación.
Además de El Salvador, la agenda de los legisladores hondureños incluye visitas a Colombia y Estados Unidos. Aunque todo esfuerzo por combatir las estructuras criminales es indispensable, resulta evidente que la réplica de estos modelos no garantizará los mismos resultados si no se acompaña de medidas complementarias; entre ellas, la depuración profunda de los cuerpos de seguridad que históricamente han sido cooptados por el crimen organizado.
En conclusión, el combate frontal al crimen no se agota en la adopción de modelos exitosos de otros países. La clave para Honduras no estará únicamente en la rigurosidad de sus cárceles, sino en la capacidad y firmeza institucional para sanear desde dentro a sus propias autoridades de seguridad.