Con la mediación del gobierno, los trabajadores y empresarios acordaron ayer incrementos del 6% y 7% al salario mínimo para los años 2026 y 2027. Sin duda una buena noticia.
El anuncio llega a las puertas de la celebración del Día de los Trabajadores, fecha en la que miles de trabajadores salen a las calles a reclamar sus derechos.
La negociación se ha visto presionada por el alza constante en los combustibles y, en consecuencia, por el elevado costo de la canasta básica y servicios como energía y transporte.
Con una canasta básica estimada entre los 12,500 y 16,000 lempiras, y un salario mínimo promedio de 13,900, el gasto en alimentación absorbe entre el 90% y el 110% del ingreso, dejando un margen nulo para el ahorro u otros gastos vitales.
En una economía que no goza de bonanza, el reto era alcanzar acuerdos que equilibren las necesidades de obreros y empresarios. Los aumentos abarcan a un total de 11 industrias de la economía nacional, excluyendo a la maquila debido a que tienen un convenio vigente.
Los aumentos aprobados traerán un alivio a las economías de los trabajadores, agobiados por los constantes aumentos, principalmente de los productos de la canasta básica.
El acuerdo también es importante dado que garantiza la armonía entre las empresas y los trabajadores, que es fundamental para fomentar el empleo formal y frenar la migración o el crecimiento de la economía informal, que siguen siendo las pesadas cargas que agobian a miles de hondureños. Los porcentajes acordados nunca van a ser suficientes para cubrir las necesidades de los trabajadores, pero si son un paliativo importante para poderle hacerle frente a la situación económica que viven, dijo Josué Orellana, representante laboral en la mesa de negociaciones.